En la SEV se privilegia a duartistas

En la SEV se privilegia a duartistas

El secretario de Educación de Veracruz, Enrique Pérez Rodríguez, con historial de duro, rostro de malo y alejado de la candidez discursiva, ha resultado una verdadera paradoja: ha despedido sin clemencia a decenas de trabajadores por contrato o compensación de la SEV, sin brindarles la mínima oportunidad de diálogo o negociación, pero se comporta como un tierno minino cuando se trata de enfrentar a ciertos sindicatos. Pongamos como ejemplo, el SUTSEM.

Aquí hemos comentado cómo, con el auspicio de Ricardo Diz Herlindo, dirigente de dicho sindicato y sedicente compadre de Miguel Ángel Yunes Linares, los integrantes de la cuadra mayor del exdirector del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos de Veracruz (Cecytev), Fernando Arteaga Aponte, habían pasado de autoritarios funcionarios a combativos sindicalistas, con lo que la promesa de tirar a la calle con una patada por el trasero a quienes fueron los más fieles soldados de Javier Duarte de Ochoa ha quedado rápidamente en una falsa leyenda.

Y, bueno, solo basta con ver al propio gobernador Yunes abrazándose con los diputados federales que él mismo ha acusado de ser cómplices del robo del siglo a Veracruz, como cuando apapachó justamente al extitular de la SEV y hoy diputado por el distrito de Xalapa Rural, Adolfo Mota Hernández, para saber que todo es una pantomima.

Pues resulta que, pese a contar con todos los elementos para echar abajo una delegación sindical del SUTSEM creada al vapor, el secretario de Educación ha cedido a todos los caprichos de la herencia maldita del Cecytev, poniendo en entredicho a la propia directora (ahora dicen que solo es encargada de la dirección), Yali Sotelo Altúzar.

Este viernes se habrían reunido con ella en su oficina para avanzar en los acuerdos que están poniendo a esa institución bajo el yugo del duartismo y el sindicato. Vea usted los acuerdos que comunica el SUTSEM a sus agremiados, si no me cree:

“1. La Dirección General [del Cecytev] reconoce y se compromete a respetar el derecho de asociación, es decir, respeta y reconoce su afiliación a nuestro sindicato [SUTSEM].

“2. El Secretario de Educación instruyó a la Lic. Yali Sotelo Altúzar para que emita una circular en la cual se instruya al personal Directivo de Planteles y de Dirección General, en el sentido de dar un trato igualitario a los trabajadores sin distingo de su filiación sindical.

“3. La Dirección General se comprometió a que dependiendo de la disponibilidad de recursos financieros, se cubrirán los sueldos pendientes de pagar a los representantes de la Delegación Sindical (Francisco Camacho, Vigilio Torres y Carlos Molina) [los más cercanos secuaces de Arteaga Aponte], así como aguinaldo y otros conceptos. Y también los pagos pendientes de todos los trabajadores [se les estaba olvidando].

“4, La Dirección General se compromete a respetar los derechos laborales y todas las prestaciones adquiridas, quedando pendiente el análisis y discusión del convenio celebrado entre el SUTSEM y el Colegio, mismo que fue suscrito por el anterior Director General [Fernando Arteaga Aponte].”

Con ello, don Enrique Pérez Rodríguez se ha convertido en un verdadero fiasco: ha golpeado a indefensos empleados de la SEV con los despidos y ha coronado su actuación con un acuerdo oscuro que asegura la permanencia, incluso con comisión sindical con goce de sueldo, de quienes forman parte de una organización política priista, que aprovechó los recursos públicos para su labor.

Allá ellos.

Peña Nieto debe responderle a Veracruz

Peña Nieto debe responderle a Veracruz

Aurelio Nuño debió ler con atino el mensaje que le envió el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares al presidente Enrique Peña Nieto: la Federación debe apoyar de manera extraordinaria a Veracruz. “No pedimos limosna”, dijo claramente este jueves en su toma de protesta ante el Congreso local.

Y sí, el gobierno federal está obligado a responder con recursos adicionales a un estado que aportaba buena parte del PIB nacional y que ha caído en desgracia a los ojos de un mandatario que, desde que tomó posesión en diciembre de 2012, supo que Javier Duarte de Ochoa estaba esquilmando groseramente a los veracruzanos y no hizo absolutamente nada.

De nada sirve que en los últimos actos presidenciales Peña le haya pintado mocos, como coloquialmente se dice; de nada sirve que el PRI lo haya expulsado de sus filas y que la PGR haya girado una orden de aprehensión que no ha podido (o no ha querido) ejecutar porque lo dejó que huyera; de nada sirve que en el Consejo Político Nacional, Peña Nieto se haya querido vestir de gloria atacando a la corrupción.

admin-fotos-2016-12-01-general-409722-jpgDurante cuatro años de su gobierno, miles de millones de pesos de los fondos federales fueron desviados desvergonzadamente hacia cuentas personales de Duarte y de su gavilla de malhechores; se lo dijo claramente la Auditoria Superior de la Federación, cuyo titular presentó innumerables denuncias ante la PGR sin que siquiera le dieran acuse de recibo. Por omisión, Peña Nieto fue cómplice del desfalco más escandaloso de la historia a un estado de la Federación.

Yunes Linares reveló que propuso al Presidente de la República crear una comisión para sacar a Veracruz de la pobreza y la crisis financiera que generaron las últimas dos administraciones priistas, cuyos pasivos superan los 100 mil millones de pesos. Esa situación ha generado, dijo, una crisis humanitaria en nuestro estado.

Y esos problemas financieros, en efecto, se deben a la corrupción que fue consentida y solapada, y que brotó y quedó al desnudo porque se dio la alternancia en las urnas y se derrotó al régimen. “La crisis financiera parece insalvable; en número es casi imposible dimensionar, pero la sufre en la vida cotidiana cada veracruzano”.

Para salir de esa crisis, afirmó, se solicitó el apoyo del Gobierno federal, porque es indispensable y porque se tiene derecho, “Somos parte sustantiva de la federación y ello da razón y fuerza a la demanda. Del gobierno federal no demandamos limosnas, exigimos justicia y equidad”.

Yunes Linares lo dijo con todas sus letras: Veracruz ha aportado y aporta a la Federación mucho más de lo que recibe históricamente, por lo que hoy que se atraviesa una crisis sin paralelo, por la corrupción, se demanda una respuesta favorable a las demandas del gobierno.

Y calificó como indebido que mientras a Veracruz se le niegan fondos para resolver una crisis humanitaria, se destinen miles de millones de pesos a otras entidades para obras que no tienen un sentido de urgencia. “No estamos de acuerdo en el manejo discrecional de los recursos federales, la federación somos todos y la distribución de los recursos debe ser equitativa, justa y solidaria”.

Aunque reconoció que Enrique Peña Nieto ya externó su solidaridad y compromiso con Veracruz, se dijo confiado que en breve sus colaboradores actuarán con sensibilidad y apoyaran a Veracruz. “No se trata sólo de salir de la emergencia, si no de resolver a fondo el problema y poder plantear el futuro de Veracruz sobre otras bases que no sean la urgencia diaria”.

Para respaldar esta demanda y dar pistas de lo que se puede hacer para mejorar la relación Estado-Federación, pidió que Veracruz sea incluido en el Plan Nacional de Zonas Petroleras, como ya ocurre con Tabasco y Campeche, y solicitó que se acelere la instalación de la zona económica de Coatzacoalcos, donde se instalará una empresa ancla en los siguientes dos años.

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Un grito en la oscuridad

Un grito en la oscuridad

No será con el último gobierno priista cuando se tomen medidas e, incluso, políticas públicas orientadas a contener la creciente violencia criminal contra las mujeres en Veracruz, que se manifiesta en feminicidios y en desaparición de jóvenes y adolescentes, muchas de ellas posteriormente encontradas sin vida con rasgos de bestial violencia, aunque la mayoría perdidas de por vida sin el consuelo para sus padres de saber si se mantienen con vida.

Un estudio realizado por académicas de la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana (“Asesinatos de Mujeres y Niñas por razón de Género. Feminicidios en la Entidad Veracruzana”), ha revelado que existen altas cifras de feminicidios (97) y homicidios de mujeres (34), que hacen un total de 129 de enero a septiembre de este año.

Ello generó que muchas mujeres (a título personal y como parte de diversas organizaciones civiles e instituciones) se pronunciaran el pasado 19 de octubre para exigir la implantación de las medidas necesarias que permitan prevenir, atender, sancionar y erradicar los casos de feminicidio, desaparición y violencia contra las mujeres en el estado de Veracruz.

Las cifras que arroja hasta septiembre el estudio acusan un incremento del 24 por ciento con relación a 2015 (99 feminicidios) y, aunque se da en casi todos los municipios de la entidad, los que presentan un mayor número de casos son Papantla, Veracruz, Poza Rica, Medellín, Coatzacoalcos y Minatitlán.

La situación de desgobierno que sufre Veracruz en los últimos años (profundizado a raíz de que el gobierno priista corrupto encabezado por Javier Duarte de Ochoa optó, ante el agobio de las acusaciones e investigaciones judiciales, por solicitar licencia definitiva al cargo el 12 de octubre) abrió enormes avenidas para la actuación impune de las bandas criminales, las que –según la directora del Instituto Veracruzano de las Mujeres, Edda Arrez Rebolledo– habrían sido culpables de la mayoría de los actos de violencia contra este género.

SONY DSCEn el pronunciamiento veracruzano hecho el pasado 19 de octubre, fecha en que desde Argentina surgió la iniciativa de lanzar el grito #NiUnaMenos, como parte de las actividades que buscan presionar a las autoridades a establecer políticas y acciones certeras para proteger a las mujeres, se señala que este año comenzó con un homicidio diario de mujeres y que el número de desaparecidas hasta el mes de septiembre es de 252 mujeres. Xalapa sobresale por ser el municipio en que se ha dado el mayor número de casos reportados.

A esas estadísticas muy pronto se sumaron los casos de tres mujeres asesinadas el 7 de octubre en los municipios de Acayucan, Minatitlán y Catemaco, todas con signos de tortura, “lo que se ha hecho una constante y deja en evidencia el grado de crueldad con el que se cometen estos asesinatos”.

Los grupos y colectivos feministas expusieron cuatro exigencias:

  1. Abrir una mesa de trabajo con autoridades federales de Gobernación competentes en el tema y Organizaciones Civiles de la Entidad, con la finalidad de analizar de manera seria y contundente el contexto que denota la grave situación de violencia en contra de las mujeres, y que se muestra con el incremento del número de feminicidios y desaparición de mujeres.
  2. La intervención de autoridades federales a fin de coordinar acciones que salvaguarden la vida, la integridad y la seguridad de las mujeres en nuestro estado, especialmente en los municipios en los municipios con mayores niveles de violencia y desaparición.
  3. Intervención federal a fin de que se tomen medidas para garantizar la investigación y el seguimiento de los casos de desaparición y feminicidios que se han cometido hasta la fecha en territorio veracruzano, y
  4. Establecer medidas emergentes de prevención y contención de la violencia generalizada y en contra las mujeres.

Sin embargo, no solo autoridades judiciales (sean estatales o federales) y organizaciones de mujeres deben estar atentos a estas graves amenazas, sino toda la sociedad, los padres de familia, las organizaciones no gubernamentales, los periodistas y medios de comunicación e, incluso, los partidos políticos, aunque estos siempre actúan con sentido electoral.

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¿Quién nos puso en manos de un sociópata?

¿Quién nos puso en manos de un sociópata?

 

De la larga pesadilla que hemos padecido en los últimos seis años los veracruzanos, Fidel Herrera Beltrán tiene toda la culpa. Mientras le tocó saquearnos, supo poner a Javier Duarte de Ochoa (gobernador con licencia, prófugo de la justicia) a favor de su latrocinio y lo eligió para que le cuidara las espaldas.

Poco le importó a este cretino de baja estofa dejarnos al peor roedor de los de su cuadra que, desde el inicio de su gobierno, robó a manos llenas y despilfarró en lujos el poco dinero de los veracruzanos.

Muchos analistas han hecho algunos ejercicios para imaginar qué hubiera pasado con Veracruz si en lugar de este desquiciado hubiera optado por otra de sus monedas, ya sea Érick Lagos Hernández o, incluso, Jorge Carvallo Delfín, y todos coinciden en que la situación no habría llegado a los extremos en que lo hemos padecido.

Aunque considerados de la misma casta y gustar de disponer abundantemente de los fondos públicos, lo cierto es que ninguno de ellos hubiera tenido destellos de suicidio político; lo que hizo Duarte escapa a toda norma, incluso a aquellas no escritas que establecen el comportamiento de la corrupción en el sistema político mexicano. Pero es que Duarte se llevó cuanto pudo desde que pisó por primera vez su oficina en Palacio de Gobierno.

En efecto, Fidel nos dejó a un sociópata. Duarte de Ochoa es de esos mentirosos que nunca dejan ver sus pensamientos y emociones. Con una alta autoestima, siempre se pensó como alguien grandioso, sin ninguna reserva en pasar por encima de los demás y, como todo sociópata, siempre supo obtener lo que quiso, mintiendo y manipulando.

Su trastorno psíquico, sin embargo, lo ha llevado cerca del cadalso. Los sociópatas suelen tener comportamientos riesgosos, ser irresponsables e impulsivos, y pueden perfectamente transformarse en criminales. No solo fue mentiroso con los demás; también lo fue consigo mismo y se creyó a pie juntillas. Y en su afán de riqueza no estuvo solo; tuvo de lado y lado familiares que lo impulsaron siempre a ir más lejos: tanto del lado de los Duarte de Ochoa como de los Macías Tubilla.

Lo que hemos ido conociendo con base en lo señalado en la prensa nacional, gracias a las denuncias presentadas por la PGR, solo corrobora lo que hemos ido sospechando y, en nuestro caso, señalando en nuestros comentarios periodísticos.

El tamaño del saqueo ha sido descomunal, nunca tuvo el cuidado de protegerlo con mecanismos más intrincados como lo hizo en su momento Fidel Herrera, hizo participar a toda su familia directa y política, hoy implicada en presentes y futuras persecuciones judiciales; no aseguró que su sucesor estuviera obligado a cuidarle las espaldas y, lo que es peor, se confrontó ridículamente con su jefe político, Enrique Peña Nieto, y con su partido.

Lo terrible es que el Presidente de la República, conociendo los abominables desfalcos, haya dejado solos a los veracruzanos. Y ya no hablemos de los niveles de violencia e inseguridad a que fuimos sometidos.

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¿Por qué tardó tanto el gobierno federal?

¿Por qué tardó tanto el gobierno federal?

Si el apoyo federal a Veracruz en materia de seguridad pública estaba condicionado a la salida de Javier Duarte de Ochoa, ¿por qué se tardaron tanto para obligarlo a que solicitara licencia al cargo? ¿Por qué a 45 días de que termine la gestión priista, con gobernador interino a bordo, el presidente Enrique Peña Nieto y el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, han decidido que es hora de intervenir en Veracruz?

Durante los más de cuatro años que lleva la actual administración federal, salvo cumplir con dejar a la Policía Naval en el puerto jarocho (que incursionó ahí por órdenes de Felipe Calderón), el régimen de Peña Nieto dejó a los veracruzanos en franca vulnerabilidad ante el crimen organizado y la delincuencia común por meros cálculos políticos, para no dejar mal al cómplice, al paladín del nuevo priismo, aun a costa de miles de víctimas inocentes.

Este lunes, por fin, acompañado del gobernador interino Flavino Ríos Alvarado, Osorio Chong se presentó en Coatzacoalcos para anunciar que en Veracruz, contra lo que pidieron los senadores Fernando y Héctor Yunes (que insistían en la presencia de la Gendarmería Nacional), será la Secretaría de Marina-Armada de México la que encabezará las acciones de combate a la delincuencia.

La pregunta que se hicieron en Coatzacoalcos y, luego, en todo Veracruz es ¿por qué para el titular de la Segob el recrudecimiento de la violencia y la inseguridad es cosa de coyuntura, un descuido motivado por la transición, cuando la hemos padecido por oleadas durante los seis años en que sufrimos la macabra broma de ser gobernados por un sociópata como Javier Duarte?

Acaso ha sido un eufemismo, o un recurso para escapar a una responsabilidad que no ha sabido afrontar el gobierno al que representa. La demanda de intervención federal tiene muchos meses; es posible que varios actores políticos la hayan hecho más ruidosa por el periodo electoral que tuvo su culmen el 5 de junio pasado, pero los datos obraban en poder del gobierno federal, y eran sumamente preocupantes.

¿No quisieron atender los llamados de legisladores, grupos sociales, organizaciones no gubernamentales y alcaldes, que imploraban la intervención de las fuerzas federales, para evitar que se identificara en el gobierno estatal priista una peligrosa incapacidad para atender este tema y, con ello, generar la derrota electoral del PRI que finalmente sobrevino?

¿Se dejaron convencer por un gobernador como el que pidió licencia la semana pasada, quien siempre decía que podía combatir solo a los delincuentes y que, incluso, fue cerrando la llave de la Sefiplan a los recursos acordados para mantener a la Marina en calles y caminos de Veracruz?

Por otra parte, aunque Miguel Ángel Osorio Chong señaló que la intensificación de la incidencia delictiva fue motivada por espacios para la delincuencia generados por el cambio de administración pública estatal, quienes hemos vivido en este estado podríamos parafrasearlo señalando que sí, que esos espacios se han dado por el cambio de administración, pero la que fue de Fidel Herrera a Javier Duarte de Ochoa.

No cumplieron los gobiernos locales

chong-flavino-2El hidalguense dijo muchas cosas entre líneas. Por ejemplo, que el gobierno estatal no había cumplido con su responsabilidad y tampoco lo habían hecho los ayuntamientos, esto último posiblemente para responderle al alcalde local Joaquín Caballero Rosiñol, quien ha estado muy intenso en la vocería de los municipios sureños en medios estatales y nacionales sobre el tema de la seguridad.

“Cada quien tiene que hacer su parte. Nosotros no hemos dejado de hacerlo, pero físicamente se requiere ver la acción que tienen que asumir los estados para que la coordinación surja y dé buenos resultados y tiene que haber condiciones políticas”, dijo Osorio Chong, y añadió:

“Esto no puede sostenerse, tienen que hacer su esfuerzo, tienen que cumplir con su obligación los municipios y tienen que cumplir con su obligación los Estados. Estamos trabajando con los estados, que sepan que seguiremos dándole el respaldo y el apoyo, pero tenemos que ver un esfuerzo en reformas y en conformación de policías”.

También envió un mensaje que involucra tanto al gobierno que fenece (encabezado ahora por Flavino) como al que viene (aunque muchos dicen que Yunes Linares no llegará por un supuesto acuerdo entre Osorio Chong y el escapado Javier Duarte), para que olviden los conflictos y se centren en lo importante:

“Hemos estado haciendo un llamado a la cordura, a entender que ya pasó el proceso electoral, a entender que si alguien tiene que ver con algún tema del ejercicio personal de la administración pública pues que lo enfrente ante la autoridad respectiva, pero que la ciudadanía no puede estar en este enfrentamiento de discurso, de posiciones que no ayudan a construir”.

Como quiera que, finalmente, se logró el aterrizaje de la acción federal, es de esperar que la acción concertada y abierta contra el crimen organizado surta pronto sus efectos en Veracruz y, en particular, en la zona sur. Y habrá que ver si esta colaboración se mantiene a partir del 1 de diciembre en que comienza el bienio que gobernará la alianza PAN-PRD, como Miguel Ángel Yunes Linares a la cabeza.

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La última treta de Duarte: licencia para escapar

La última treta de Duarte: licencia para escapar

 

No servirá de mucho que Javier Duarte de Ochoa haya pedido licencia para no concluir en los 48 días que le restaban en su encargo como Gobernador del Estado, pero nadie puede negar que millones de veracruzanos (sí, millones) expresamos –viendo al cielo, en un gesto aprendido– nuestro beneplácito porque esto hubiera sucedido. ¡Por fin!

Y no servirá por dos cosas: uno, el gobernador interino salió de su cuadra y seguirá suministrándole recursos para su “defensa”, lo que significará que no nos habremos salvado de la enorme sangría financiera, y, dos, la intención del cordobés es disponer de todo su tiempo para dedicarse en cuerpo y alma a combatir a Miguel Ángel Yunes Linares y tratar de que no tome posesión el 1 de diciembre, además de buscar salvar el pellejo de una guillotina que ya cae con una fuerza y una contundencia descomunales.

Quedan dos dudas: ¿Fue obligado por el gobierno federal a pedir licencia ante la descomposición evidente del estado y la fractura política que vive Veracruz, lo que estaría poniendo en riesgo una sucesión pacífica de poderes, o simplemente responde a una estrategia político-jurídica recomendada por el cuerpo de abogados contratado, según dijo Yunes Linares, con un anticipo de 200 millones de pesos?

En contra de la primera hipótesis estaría la evidente actitud pusilánime e, incluso, protectora del presidente Enrique Peña Nieto (pese a sus muy ensayados desplantes y a la instrucción dada al PRI nacional de suspenderle sus derechos como militante) con un gobernador que le aportó muchos recursos financieros a su campaña presidencial (se habla de 2 mil 500 millones de pesos), a costa de una tesorería endeudada.

Echarlo a patadas del Palacio de Gobierno (como buena parte de la población y de las fuerzas políticas demandaban hace mucho tiempo) hubiera tenido el riesgo de que Duarte filtrara en qué consistió el monto detrás de la complicidad durante cuatro años, lo que hubiera significado una cuenta más al rosario de actos de corrupción presidencial.

Entonces, queda la pregunta: ¿Javier Duarte se fue por la libre a confesarse con monseñor Carlos Loret de Mola, luego de que –según informa Jenaro Villamil en Proceso– Televisa le volvió a abrir la puerta gracias a que el titular de Sefiplan, Antonio Gómez Pelegrín, “se comprometió con Fernando Landero, director de la Fundación Teletón, a liquidar los 100 millones de pesos pendientes por el mantenimiento” del CRIT de Poza Rica? (Según Villamil, el mismísimo Landero lo reveló al periodista Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula).

Todo esto huele mal. No solo hemos esperado infructuosamente la intervención del gobierno federal para que Veracruz no se siguiera yendo a la mierda, lo que no logramos ni siquiera en la petición de la intervención de la Gendarmería Nacional ante la gravedad de la inseguridad pública, sino que antes de a los veracruzanos, el deletéreo gobernante ha preferido irse a la televisión nacional para anunciar que pediría licencia para salvar su honor.

Insultante, de verdad. Lo que no podemos negar es que, aún en su eutanasia (como califica Leonardo Curzio, de El Universal, a este acto de reducir la larga agonía “de un gobernador que ha acumulado descrédito en todas las materias del ejercicio gubernamental”), Duarte lo ha hecho con todos los reflectores nacionales sobre su adelgazado rostro. Hizo como aquellos que se suicidan en vivo a través de una red social, con la diferencia de que regresó a Xalapa vivito y coleando a instrumentar el nombramiento de su interino: Flavino Ríos Alvarado.

Lo que a todas luces es lastimoso para Veracruz es que, aún en su vergonzosa despedida, utilizó abundantes recursos públicos, de esos que ya no alcanzan ni para pagar a los pensionados, tanto para pagar a Televisa (que ya mostró por qué tan furiosa estaba con Duarte) como para viajar en avión oficial de ida y vuelta a la Ciudad de México.

En conclusión, nada resuelve su solicitud de licencia, pero ha dado una pequeña alegría a los jarochos. Por eso tal vez, fue más popular en Twitter el hashtag #FelizMiercoles que #Javier Duarte, aunque hayan estado tan vinculados entre sí.

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¿Veracruz, el tercer estado más pacífico?

¿Veracruz, el tercer estado más pacífico?

Según el Índice de Paz México (IPM) 2016, que elabora el Instituto para la Economía y la Paz, un organismo internacional que se califica como independiente, apartidista y sin ánimo de lucro, Veracruz ocupa el tercer lugar entre los estados más pacíficos de México, una relación que encabezan Hidalgo y Yucatán, y que completan Tlaxcala y San Luis Potosí.

Habría que preguntarle a los veracruzanos si esa percepción, basada principalmente en cifras oficiales, puede tomarse en serio, pese a que la organización que lo señala (con sedes en Sydney, Nueva York, Bruselas y Ciudad de México) tiene un bien ganado reconocimiento mundial, o si lo consideran una conclusión sesgada y alejada totalmente de una realidad que tiene a Coatzacoalcos, Orizaba, Poza Rica y Xalapa entre los 20 municipios con mayores índices de homicidios por arma de fuego en el país.

Cabe considerar que el reporte, de 120 cuartillas, reconoce que el informe de delitos de la policía es poco exacto: “Cuando se comparan las cifras de homicidios que tienen registradas las procuradurías estatales, con las actas de defunción, se calcula que el conteo de víctimas de homicidio está por debajo de la realidad por más de 20% en 11 estados del país. En particular, Veracruz, que ocupa el tercer lugar en el IPM, presenta la mayor discrepancia en este delito de alto impacto”.

Y añade: “Es necesario mejorar el reporte y el análisis de datos. Podría mejorarse tanto su exactitud como su alcance, lo cual mejoraría el análisis oficial y extraoficial de los mismos. Esto es de suma importancia en estados donde las estadísticas oficiales muestran tasas de delincuencia bajas que contrastan con otras fuentes de información.” Además. el organismo lamenta que en las estadísticas oficiales no se incluyen “a las 26,000 personas que se han reportado como desaparecidas desde el 2007”.

Si en estos días aparece un comunicado oficial vanagloriándose de estos resultados, debemos ser muy cuidadosos en creer que, efectivamente, somos el tercero estado más pacífico del país.

 

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