Pocos ayuntamientos en Veracruz pueden pregonar que han hecho más de lo que, aún con el estado desastroso de las finanzas públicas de la entidad, es posible esperar de ellos. Las explicaciones pueden sobrar, pero no son muchas las razones por las que esto puede ser posible.

Una de esas razones tiene que ver con la añeja (y hoy, sumamente encendida) pugna entre el grupo en el poder, alineado al hoy cónsul de México en Barcelona Fidel Herrera Beltrán, y el encabezado por su enemigo político, Miguel Ángel Yunes Linares, ya prácticamente seguro candidato del PAN por segunda ocasión al Gobierno de Veracruz, con la posibilidad de acudir bajo el esquema de alianza con el PRD.

Y es que tradicionalmente los gobiernos estatales, desde Dante Delgado Rannauro hasta los primeros años de Javier Duarte de Ochoa, habían convertido en paladín de los recursos estatales al municipio de Boca del Río.

Con la asunción hace dos años por segunda ocasión de Miguel Ángel Yunes Márquez a la alcaldía de municipio considerado el más dinámico en materia de crecimiento e inversiones públicas y privadas de las últimas décadas, las llaves prácticamente se cerraron.

Este solo hecho ha permitido que los abundantes recursos destinados a ese sector de la conurbación porteña hayan sido canalizados a ayuntamientos que, pese a ser sumamente importantes en términos políticos y urbanísticos, como la capital Xalapa, o constituir fuertes bastiones electorales del PRI, como Martínez de la Torre (por citar los ejemplos a los que he de referirme), no habían contado con el respaldo financiero del Gobierno del Estado.

Pero hay otra razón, al menos en los casos a que me refiero: el enorme dinamismo que sus comunas, en general, y sus alcaldes, en particular, han desplegado en materia de gestión para el aterrizaje de recursos provenientes de programas federales que la mayoría de los ediles veracruzanos han desdeñado, sea porque no los conocen o porque destinan más tiempo a sus proyectos políticos personales, o por ambas cosas.

Muchos alcaldes han preferido el fácil camino enseñado desde el gobierno de Fidel Herrera, de lograr (si no se roban el dinero, que es otra de las enseñanzas de la Fidelidad) la realización de obra pública mediante el endeudamiento por décadas de su alicaída Hacienda municipal.

Un caso paradigmático es el del ayuntamiento de San Andrés Tuxtla, cuyo alcalde Manuel Rosendo Pelayo batalló desde el inicio de su gestión para que la Legislatura le autorizara contratar una deuda por 300 millones de pesos para obras que es la hora que no informa de avances.

Al final, Manuel Rosendo, famoso por festejar en grande su cumpleaños 47 con la asistencia de 10 mil invitados a quienes ofreció comida y bebida en el estadio de béisbol en agosto pasado, logró una cifra menor que, de todas maneras, mantendrá postradas a las administraciones venideras y que, según todos aseguran, será destinado a blindar electoralmente al PRI en los comicios de junio de 2016.

Gestión de recursos federales

Veamos el caso de Martínez de la Torre, en los últimos años gobernado alternativamente por el PRI y el PAN, y que hoy tiene al frente a Rolando Olviares Ahumada, postulado por el PRI y el PVEM, que en dos años de administración ha ejercido más de lo que aplicó su antecesor panista, José de la Torre Sánchez, durante sus tres años de desastrosa gestión municipal.

En efecto, en dos años Martínez de la Torre ha ejercido 700 millones de pesos, contra los 600 millones que ejerció el panista en su trienio, marcado por la confrontación político-electoral con el gobierno duartista, y quien mantuvo cautivo a los habitantes de este rico (pero abandonado) municipio del norte del estado.

Sin mayor obra urbana más allá de un colector de agua en el trienio previo, el ayuntamiento ahora en manos del PRI ha logrado diseñar un programa de desarrollo urbano que busca brindar movilidad vial, modernización de vialidades y conectividad a las colonias con el centro de la ciudad, con la construcción de 4 circuitos viales, 2 bulevares y más de 30 de obras de pavimentación este año con recursos del programa Hábitat de la Sedatu.

Paralelamente ha logrado cumplir con una añeja aspiración de las comunidades de contar con caminos rurales (para el transporte de personas y de productos agrícolas, principalmente limón persa), prácticamente destruidos por los fenómenos meteorológicos, dejados a medias por la rapiña del gobierno de Fidel Herrera y convertidos en moneda de cambio por el exalcalde panista.

Para 2016, fueron etiquetados recursos en el Presupuesto de Egresos de la Federación para la construcción de dos nuevos bulevares en los accesos a la zona urbana, la entrada desde San Rafael (Bulevar Piedrilla-San Manuel) y la entrada desde Misantla (Bulevar Pueblo Viejo-Independencia), los cuales tendrán cuatro carriles, camellones, iluminación LED y ciclovías.

Esta actividad de gestión, que ha contado con el respaldo de los representantes en el Congreso de la Unión, está permitiendo a Martínez de la Torre paliar la escasez de recursos del gobierno estatal, que está obligando al ayuntamiento a postergar el pago de compromisos asumidos, debido a la contención en el flujo de recursos desde la Sefiplan.

Xalapa, la mayor beneficiada

Para el caso de Xalapa, tradicionalmente abandonada a su suerte por el gobierno estatal en turno (que se despachaba apenas con alguna obra ‘memorable’), las cosas han tenido un sentido positivo, no solo porque los recursos que normalmente se endosaban a Boca del Río se han reorientado en cierta medida a la capital, sino porque el alcalde Américo Zúñiga ha resultado un exitoso gestor ante las dependencias federales.

Hasta antes del cambio en la Cámara de Diputados (donde hoy es representado por Morena, a través de un exprofesor universitario, Cuitláhuac García Jiménez, quien ha dicho que los xalapeños deben rascarse con sus propias uñas), Américo contó con el exdiputado perredista Uriel Flores Aguayo, quien atrajo recursos para obras en colonias populares. Lo mismo ha contado con el senador priista José Francisco Yunes Zorrilla, quien ha cumplido con respaldar con recursos federales varias de las obras de las que informó el alcalde este domingo.

A la sustitución de más de 4 mil metros cuadrados de losas de concreto hidráulico en la ciudad, la reconstrucción de la calle Mata y el levantamiento del Puente Las Cumbres, con el apoyo de la iniciativa privada, el ayuntamiento xalapeño ha realizado tareas que no se ven, como los más de 20 kilómetros de red hidráulica que se construyeron en 2014, a las que este año sumó más de 33 kilómetros de drenaje sanitario, pluvial y red de agua, tradicionalmente desdeñadas por no ser muestras tangibles del trabajo.

Pocos ayuntamientos pueden mostrar tal tren de actividad y es algo que han sabido rescatar los alcaldes que se han colado, junto con sus representantes en el Congreso de la Unión, en la definición de varios programas federales que solo requieren buenos proyectos para canalizar recursos.

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