La dirigencia estatal del PRI parece maniatada a las decisiones, tiempos y descuidos de su comité ejecutivo nacional, que parece embelesado con las órdenes del presidente Enrique Peña Nieto.

Ya van dos situaciones realmente incómodas, por lo ridículas, que le ha aplicado Miguel Ángel Yunes Linares a un PRI estatal que, si sus dirigentes siguen durmiéndose en sus laureles, terminará por hacer que trágicamente se desplome en la preferencia electoral el próximo año.

Primero, pese a que hubo una demanda dura y reiterada de sus militantes por expulsar de sus filas a Gina Domínguez Colío y, de paso, quitarle el cargo de presidenta de la Fundación Colosio (impuesta por Javier Duarte), nunca hubo una reacción ni a nivel local ni en el ámbito de la fundación nacional, pese a que había indicios de que sería procesada por delitos patrimoniales.

Detenida la noche del 20 de mayo pasado, acusada de abuso de autoridad, incumplimiento de un deber legal y coalición en contra del servicio público, no fue sino hasta que estuvo en Pacho Viejo cuando el viejo y adolorido cuerpo del dinosáurico PRI se movió para sustituirla.

Por supuesto, Lorena Martínez salió al otro día, domingo 21, a decir que desde el 28 de abril había sido destituida del cargo y, en su lugar, como encargada de la Fundación Colosio, había sido nombrada Zaida Alicia Lladó Castillo.

Lo más grave ocurrió, bajo el velo de los desastres naturales –muy bien aprovechados por el PAN en Veracruz–, el viernes 7 de septiembre, al siguiente día del terremoto que cimbró al centro y sureste del país, y horas antes de que entrara el huracán Katia a tierras jarochas.

Ese día, el diputado Sergio Hernández Hernández dio a conocer que un día antes los diputados locales priistas Regina Vázquez Saút y Camerino Basilio Picazo Pérez habían solicitado su adhesión al grupo legislatuvo del PAN, y se les había aceptado.

Que dos diputados priistas, como antes lo hizo el suplente Verde José Luis Enríquez Ambell (durante toda su vida alimentado abundantemente por el PRI), se hubieran cambiado al PAN y, con ello, coincidentemente lograran darle más de los 20 diputados necesarios para que el PAN argumente que le corresponde la Junta de Coordinación Política (Jucopo) los dos años, no tendría la mayor importancia.

El problema es que la perezosa diputada por Acayucan Regina Vázquez Saút, hija del asesinado excacique del sur Cirilo Vázquez Lagunes, y quien ha sido alcaldesa de su pobre pueblo, abanderada por el PAN y luego por el PRI, era la Secretaria General del Comité Directivo Estatal del PRI.

Y lo fue durante los comicios a Gobernador el año pasado, cuando dirigía el PRI Amadeo Flores Espinosa, y se agarró al puesto como sanguijuela durante la rebelión contra Amadeo para mantenerse en él en los comicios municipales de este año, con Renato Alarcón Guevara, aunque prácticamente nunca se paró en el edificio de Ruiz Cortines ni se comunicó con los demás miembros del CDE, aunque sí recibió sus quincenas,

Y mire que hubo múltiples voces que pidieron su salida del CDE. Ahora, no solo está fuera del cargo directivo, está fuera del grupo parlamentario y del partido, pero gracias a la onerosa compra de su persona.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s