Su enorme y lujoso departamento en Polanco, de la Ciudad de México, donde logró reclusión domiciliaria para evitar la fría prisión, se había convertido en el búnker de la exlideresa magisterial Elba Esther Gordillo, desde donde empezó a ejercer su dominio perdido para tratar de manipular a un gran sector de maestros para apoyar a su nuevo aliado Andrés Manuel López Obrador. No había manera de pararla, hasta que la pararon.

Quiso retomar su antiguo poderío en el SNTE y para ello buscó echar abajo legalmente la reelección por seis años más como secretario general de quien asumió el control de un sindicato con más de un millón de afiliados, Juan Díaz de la Torre, pero no funcionó la jugada. Es más, como comentamos ayer, en respuesta la dirección nacional del SNTE acordó iniciar un litigio para recuperar el terreno de 16 hectáreas en la zona platino de la Ciudad de México, pagado con dinero sindical, y del cual hay indicios que ha sido vendido en más de la mitad de su superficie para desarrollos inmobiliarios de gran lujo.

Pero el segundo golpe puede ser más fuerte: un juez federal decidió restringir las visitas que recibe y le ha prohibido comunicarse vía telefónica y electrónica con personas que no están autorizadas judicialmente porque, asegura la PGR (instancia que solicitó las medidas), Gordillo ha convertido la prisión domiciliaria en una “oficina de despacho”.

El juez sexto de distrito de Procesos Penales Federales, Alejandro Caballero, ha dado un plazo que ya debe estar venciendo para que entregue la relación de nombres, identificaciones oficiales y comprobantes de domicilio de sus visitantes. “En caso de no dar cumplimiento a lo ordenado, se suspenderán temporalmente las visitas de familiares y amigos”.

Elba Esther Gordillo logró, a través de su nieto René Fujiwara Montelongo, fraguar una alianza con su antiguo enemigo, Andrés Manuel López Obrador, aspirante presidencial de Morena, quien no ha tenido empacho en hacer alianzas hasta con el diablo y sus representantes con tal de ganar la elección del 1 de julio.

El jueves, en el periódico El Universal, René Fujiwara, exdiputado federal del Panal, dijo que su abuela está sufriendo una “política de acoso” por parte del gobierno federal, luego que él ha declarado su apoyo a López Obrador. “El gobierno retoma una política de acoso hacia mi abuela [y] no es que ella sea ‘un peligro para México’, sino porque públicamente yo he declarado mi apoyo a Andrés Manuel López Obrador… y porque la marioneta que dejaron frente al SNTE se les está tambaleando”.

No tardan las reacciones en el cuartel de Morena, cuya forma de atraer a los maestros es prometiendo la abrogación de la reforma educativa, que daría nuevamente pie a los vicios de corrupción y venalidad con que se estaban comportando los sindicatos magisteriales.

 

Comentarios: belin.alvaro@gmail.com | www.alvarobelin.com | Twitter: @AlvaroBelinA | http://formato7.com/author/abelin/

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