Cumbre Tajín: ¿salto al abismo de la cultura oficial?

Cumbre Tajín: ¿salto al abismo de la cultura oficial?

Este sábado 18 comienza en Papantla una celebración que llegó a convertirse en una de las coordenadas dentro de las expresiones artísticas y culturales más importantes en el país, generalmente concentradas en las zonas metropolitanas de la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, y que tiene como característica ser prácticamente el único festival organizado y financiado enteramente por el Gobierno del Estado: la Cumbre Tajín 2017, Festival de la Identidad.

Creado durante el gobierno de Miguel Alemán Velasco, mantenido con altas y bajas por el gobierno de Fidel Herrera Beltrán y entregado por Javier Duarte de Ochoa a Brenda Tubilla Muñoz, la prima consentida de su esposa Karime Macías, quien como productora hizo negocios particulares con los recursos públicos mediante empresas fantasmas de promoción artística, la Cumbre Tajín llamó desde el principio la atención de miles de jóvenes que en esas fechas se movían desde diferentes partes del país hasta el municipio totonaca para disfrutar de su programa, lo que ayudaba a dinamizar económicamente a una región asolada en los últimos años por la debacle de la industria petrolera.

Bajo el slogan “La fuerza del origen”, este festival que concluirá el martes 21 de marzo, día en que se celebra la entrada de la primavera y que tiene un alto significado en las culturas indígenas, ha debido mostrar la flaqueza financiera del gobierno veracruzano que, en el caso de las dos festividades previas (Fiesta de la Candelaria y Carnaval de Veracruz), se desentendió casi por completo.

A la Fiesta de la Candelaria, el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares no solo no le destinó un peso del presupuesto, pese a ser un evento organizado por un alcalde panista, sino que incluso le echó la caballería para contener con policías preventivos y ministeriales el embalse de toros. En el caso del Carnaval de Veracruz, solo al final destinó Yunes un apoyo de 5 millones, aunque no sabemos si los organizadores hallaron a la titular de Sefiplan, Clementina Guerrero, para reclamar el ofrecimiento.

Con el Festival Tajín, el gobierno del estado ha retomado su carácter de organizador.

Pero las cosas están tan difíciles presupuestal y políticamente, tan extraviadas en materia de conocimiento en la organización de eventos culturales y artísticos masivos, que se ha prestado a chunga la conformación de su cartel de invitados, si bien se ha agregado a él a excelentes exponentes de la calidad que tiene Veracruz, en especial Xalapa, en el tema de la creación e interpretación musical.

Incluso, ha servido para que un funcionario menor (en todos los sentidos) haya usado su función para venganzas personales estúpidas, que manifiestan la parquedad intelectual del gobierno panista.

La cofradía de los rústicos

Leopoldo Domínguez Armengual, abogado, notario público, con experiencia única en materia de registro público de la propiedad y notarías, debió ser un incansable turista, un paseador contumaz, un frenético consumidor de los servicios turísticos en el país y en el mundo.

No de otra manera se podría explicar que el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares le haya encargado estar al frente de la Secretaría de Turismo y Cultura (Secturc), una dependencia que no solo tiene un peso específico si consideramos que Veracruz cuenta con varias regiones con vocación turística (consolidada o en desarrollo) sino que, al menos en el papel, es cabeza del sector cultural, que también puede ser (aunque pocos lo han entendido: acaso el alcalde xalapeño Américo Zúñiga) un importante generador de divisas turísticas.

Todo puede interpretarse de esa designación tan anodina. Es posible (y lo señalan las acciones y el lugar que tiene en los discursos) que la cultura no tenga el más mínimo interés en el minigobierno panperredista; que, asediado por la crisis financiera y el interés por reducir el déficit presupuestal, al gobernador veracruzano la cultura e, incluso, la promoción turística lo tengan sin cuidado, pese a que a ras de piso a muchos veracruzanos les sean tan importantes como un binomio que dinamiza las economías locales, no importa que sea por periodos específicos.

Me interesa resaltar no solo el bajo presupuesto destinado al Festival Tajín y, en general, a la cultura, sino haber encargado la organización del festival que busca proyectar el legado cultura de la cultura totonaca, al restaurantero Ernesto Aguilar Yarmuch, durante muchos años ligado al PRI, más recientemente un fervoroso impulsor de la candidatura del senador José Yunes Zorrilla, y quien ha mostrado en dos sucesivos festivales culturales una forma nada profesional e, incluso, sucia de manejar la logística.

En efecto, lo que a Aguilar Yarmuch se le hizo público en el Festival de las Flores “Xalapa Llena de Luz”, él se lo ha cobrado en el Festival Tajín. Me explico. El festival xalepeño, hecho con el apoyo del ayuntamiento capitalino del 12 de agosto al 4 de septiembre del año pasado, programó una presentación de los grupos Los Aguas Aguas y Sonex, ambos considerados los máximos exponentes de la hibridación de ritmos con resonancia en el son jarocho, que ha tenido un éxito extraordinario en el país y el extranjero.

Sin embargo, el empresario restaurantero metido a promotor cultural, les entregó un cheque ¡sin fondos! Por supuesto, los afectados dieron a conocer el hecho a los medios de comunicación y, además, denunciaron que habían sido prácticamente maltratados por los organizadores, al no ofrecerles condiciones en camerinos y en equipo de sonido, lo que impidió cumplir con decoro a los cientos de seguidores que se reunieron en el Parque Juárez para disfrutarlos.

El alcalde Américo Zúñiga Martínez públicamente les entregó el importe del cheque de hule y les explicó que no había sido responsabilidad del ayuntamiento. Quedó claro que Aguilar Yarmuch había fallado a su responsabilidad como organizador y había embarcado tanto al alcalde como al productor presidente del patronato Fiestas, Cultura y Arte de México, responsable del festival, Mauricio Cuevas Gayosso.

A tal grado, que el experimentado empresario, en conferencia de prensa ofrecida el 13 de septiembre, no solo reconoció inconvenientes durante la primera edición del festival, sobre todo por la inexistencia de espacios adecuados en la ciudad, sino que anunció que no volvería a invitar al promotor del festival, Ernesto Aguilar Yarmuch, debido a las fallas que se cometieron.

¿Cuál ha sido la respuesta de este pésimo servidor público? En la presentación oficial del cartel de Cumbre Tajín, Yarmuch dijo: “Es una verdadera lástima. Te imaginas la oportunidad que perdió Camil y Osiel por andar de ‘bocones’, cuando les di la clausura el año pasado del gran Festival de Xalapa; fueron los que más ganaron y no se les quedó a deber ni un centavo”, refiriéndose a las declaraciones hechas por los integrantes de los grupos que fueron afectados por su mala gestión.

Mientras en el programa se anuncia la participación de Celso Piña, Gloria Trevi, Javiera Mena, Nortec Collective y Porter, entre otros, se evitó invitar a uno solo de los cuatros grupos que conforman el colectivo Jarocho Power en que militan, además de Los Aguas Aguas y Sonex, dos pesos pesados en el son jarocho tradicional: Son de Madera y Los Cojolites, este último lanzado a la notoriedad internacional por haber participado musicalmente en la película Frida, protagonizada por Salma Hayek, además de ser nominados en varias ocasiones para los Grammys latinos.

Es penoso que el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares pase a la historia por haberle dado la espalda a los más potentes exponentes de la cultura popular jarocha, gracias a los oficios de un ignaro restaurantero.

 

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Diálogo, no golpeteo, para salvar a Veracruz

Diálogo, no golpeteo, para salvar a Veracruz

Aunque trata de gobernar a golpe de conferencias de prensa y escándalos mediáticos, muchos de los cuales no encuentran sustento para convertirse en exitosos procesos judiciales, queda claro que lo que le falta al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares es poner pie a tierra para hacer trabajos que deben realizarse con la camisa arremangada: negociar incluso con los adversarios políticos para lograr los propósitos de su gobierno.

Por desgracia, lo que hemos visto en tres meses es que Yunes no quiere ensuciarse las manos en diálogos con los otros, y no tiene negociadores eficaces ni en su gobierno ni en el Congreso, donde los diputados panistas son una nulidad vergonzosa. Si los tuviera (y los utilizara) podría tener acercamientos y negociar acuerdos para encarrilar la maquinaria de su gobierno. ¿Qué prefiere hacer en cambio? Acusar a la oposición de los males que se avecinan, sin mover un dedo para que las cosas funcionen.

Tal es el caso de la aún no aprobada reestructuración de la deuda pública, cuyos efectos desastrosos, explicados ayer por el mismo mandatario en su mejor escenario, la conferencia de prensa, ocurrirán no solo por la inútil presencia de los diputados de Morena en el Congreso (imposibilitados por su pastor para actuar en lo local), o por el chantaje de los priistas que, a cambio, piden un endeudamiento imposible para redimir los recursos no entregados a los municipios; también por el mismo Miguel Ángel Yunes Linares, a quien le pesa más ganar la elección municipal y preparar su sucesión el próximo año, que reconocer que puede haber interlocutores válidos, aunque su mejor discurso ha sido actuar en contra de ellos.

Muchas cifras, análisis, acusaciones pero, en ciernes, la posibilidad de no poder reestructurar a modo la deuda pública legada por los ladrones Javier Duarte y Fidel Herrera. ¿Qué pretende el gobernador? Que los veracruzanos odiemos más a los priistas, que empecemos a reprocharle a los Morena, y que le demos los triunfos electorales que tanto anhela para enterrar a la Fidelidad e inaugurar el Yunismo. ¿Cree usted que, con acusarlos, los morenistas echarán atrás una orden directa de su gurú Andrés Manuel López Obrador, también empeñado en ganar en Veracruz? ¿Apostaría a que con nuestro mohín de disgusto tras las acusaciones del gobernador, los priistas llegarán a la próxima sesión a decir que han decidido respaldar la iniciativa? Absolutamente, no. Todo, por desgracia, pasa por lo electoral.

No toda negociación debe ser vergonzosa

Yunes Linares ha aprovechado la conferencia de prensa para señalar la manera en que Duarte lograba acuerdos en el Congreso, comprando a diputados, dando dádivas o presionando, y ha dicho que eso no ocurrirá en su gobierno. Todos lo apoyamos en ese tema; los diputados locales en Veracruz fueron convertidos en dóciles (aunque onerosas) prostitutas que decían sí a todo lo que les ordenaba su proxeneta, a cambio de dinero, negocios fáciles, bienes raíces, permisos o concesiones. Pero no toda negociación ha de orientarse por los mismos senderos.

Un punto que puede ser favorable en los próximos días ha sido su posición respecto a la imposibilidad para reintegrar a ayuntamientos el recurso no otorgado por Duarte pero, al mismo tiempo, su disponibilidad para brindar recursos estatales para terminar obras inconclusas. Ese ha sido un guiño, en medio de una larga lista de improperios contra quienes se han negado a autorizarle su iniciativa.

En efecto, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares aclaró en la conferencia de prensa que la ley de Disciplina Financiera limita que pueda contratar un crédito para pagar los 4 mil millones que debe a los Ayuntamientos de fondos retenidos en 2016, pero añadió que están analizando la posibilidad de apoyar a los municipios para el pago en la conclusión de obras.

Es posible que el acercamiento de Yunes Linares con el visible líder de los alcaldes priistas que han reclamado los recursos retenidos, el alcalde xalapeño Américo Zúñiga Martínez, permita establecer un puente de entendimiento para alcanzar en el Congreso un acuerdo tan necesario como vital para el futuro del estado.

Con quienes nada podrá hacer es con los diputados de Morena. Este miércoles de ceniza, Amado Cruz Malpica, coordinador de la bancada, pidió algo que puede ser solo un distractor para evitar que su partido cargue con las consecuencias de no autorizar la reestructuración de la deuda. Y es que dice que su bancada pide más detalles. “Se tiene que decir a los veracruzanos cuánto se va a reestructurar, con quién se va a reestructurar, cuánto es de la reestructuración; cuando haya esa información, entonces tendremos una discusión seria. Mientras, no hay condiciones”. Lo que no dice el sureño es que muchos de esos detalles solo se pueden obtener si se inicia la reestructuración, y no antes.

Para dimensionar las consecuencias, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares dijo que, de aplicarse las penalizaciones de bancos y del Sistema de Administración Tributario (SAT) por las deudas que tiene el gobierno de Veracruz, se retendrán más de mil 600 millones de pesos mensuales de las participaciones federales que deposita Hacienda Federal, por lo que el Gobierno del Estado sólo contaría con 500 millones de pesos para la operación de las dependencias y los poderes del Estado, lo que generaría una grave crisis social, económica y política en Veracruz. Añadió que el SAT requiere el pago inmediato de 13 mil millones de pesos que se retuvieron a trabajadores pero no se enteraron a la Hacienda federal, mientras que Banobras pide el pago de tres créditos por montos de mil 200 millones, mil 074 y 503 millones de pesos, y está pendiente el pago de 5 mil millones del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) que se deben a Fovissste.

La situación, en efecto, es dramática. Por eso es indispensable que en Veracruz haya gobiernos dialogantes y no meros golpeadores mediáticos.

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Gobierno estatal, con camisa de fuerza

Gobierno estatal, con camisa de fuerza

Miguel Ángel Yunes Linares debe soltar a los miembros de su gobierno, darles confianza y capacidad de gestión, presupuesto incluso, para que hagan lo que tienen que hacer. El duro corset que ha impuesto a sus colaboradores, gracias al cual solo se mueven en torno a lo que él protagoniza, empieza a pasar factura a dos meses de iniciado su brevísima gestión.

No hay dinero en ninguna secretaría. Solo lo que el mandatario considera prioritario, de acuerdo con su agenda política, cuenta con flujo presupuestal, mientras todo lo demás se vuelve un verdadero desierto de creatividad, planeación y ejecución. Los secretarios, subsecretarios y directores generales deben entretenerse en temas como los despidos o hurgar en archivos pruebas de los desfalcos hechos por los gobiernos de Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa, sobre todo de este último.

¿Realmente cree que de esa manera se hará más en su gobierno? Hasta el momento no hay una acción real y de relevancia en áreas tan importantes como educación. Ayer vimos, gracias al trabajo de comunicación del ayuntamiento xalapeño, a un displicente secretario de Educación, Enrique Pérez Rodríguez, reunirse con el alcalde Américo Zúñiga Martínez, quien puso ejemplo claro del ayuntamiento capitalino en los temas educativos.

A través del programa #AlcaldeEnTuEscuela se han invertido más de 45 millones de pesos para respaldar a más de 350 planteles educativos para mejorar su infraestructura o entregando diversos apoyos; para brindar certeza jurídica a las escuelas, el Cabildo de Xalapa autorizó la donación al Gobierno del Estado de 22 inmuebles propiedad municipal en los que estaban instaladas instituciones educativas, los cuales tenían un valor catastral superior a los 163 millones de pesos.

¿Qué dijo el titular de la SEV? ¿En qué se comprometió para acompañar este esfuerzo del gobierno municipal de Xalapa? ¿Qué acciones emprenderá el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares en materia educativa ya no digamos en Xalapa sino a nivel estatal?

Tampoco sabemos nada sobre el tema de cultura, un tema que siempre se relega al rincón de los cachivaches cuando hay problemas presupuestales. Hubo más participación de la policía en Tlacotalpan, que ciertamente era necesaria para detener la tortura que sus habitantes infligen a los toros que obligan a cruzar el caudaloso río Papaloapan, que en materia de cultura, en un evento que, fuera de estas manifestaciones grotescas, ofrece la riqueza musical del Sotavento. Pero hay otros programas para los que ni siquiera se ha mencionado el Instituto Veracruzano de la Cultura, lo que hace prever un prácticamente nulo aporte del actual gobierno a estas actividades.

Ya los prestadores de servicios turísticos se han quejado de la nula acción del Secretario de Turismo y Cultura, Leopoldo Domínguez Armengual, quien ha preferido encerrarse a piedra y lodo en sus oficinas, con tal de no hacer el ridículo de no saber qué hará el gobierno en el que trabaja para apoyar las actividades del sector de servicios, aunque ayer estuvo en Veracruz el titular del ramo a nivel federal, Enrique de la Madrid Cordero, a quien se lo llevó al Foro Boca, un complejo erigido por su hijo, el alcalde de Boca del Río.

¿Alguien sabe qué trabajos realiza el Secretario de Desarrollo Económico y Portuario, el exdiputado local panista Alejandro Zairick Morante, cuando uno de los compromisos asunidos por Yunes Linares en su campaña tiene que ver con la atracción de inversiones y la generación de fuentes de empleo?

¡Engarróteseme ahí!

Pese a sus continuas apariciones ante los medios, donde ha hablado sin tapujos de todos los temas imaginables, el gobierno veracruzano no termina por cuajar. Vamos, el único funcionario visible es el Gobernador, pero sus secretarios apenas titilan detrás de su luminosa presencia.

Imposibilitados para hablar de los temas que les competen, acaso porque están haciendo muy poco (y algunos, nada), más allá de detectar anomalías heredadas y despedir burócratas, son contados los secretarios que han tenido la oportunidad de presenciar las acciones de gobierno, luego de los intrincados temas que tienen que ver con el enorme saqueo a las arcas públicas por sus dos inmediatos predecesores, Fidel Herrera Beltrán (que había tramitado un amparo pero luego se desistió) y Javier Duarte de Ochoa, quien sigue a salto de mata.

Los más destacados por la luz gubernamental han sido los secretarios de Gobierno, Rogelio Franco Castán, y de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié, por el asunto de los saqueos a tiendas comerciales que pretextaron el gasolinazo, además de los operativos de seguridad en diversas regiones; la secretaria de Desarrollo Social, Indira Rosales San Román, por las negociaciones para desactivar el conflicto en Tatahuicapan que amenazaba con desabastecer de agua potable a medio millón de habitantes en el sur, y el Secretario de Salud, Arturo Irán Suárez Villa, por las obras en instalaciones de salud, la distribución de medicamentos en el estado y el escándalo por los medicamentos apócrifos suministrados a enfermos con cáncer.

El último ha sido el titular de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), Julen Rementería del Puerto, quien acompañó al mandatario durante la visita de Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, al Puerto de Veracruz, y luego presenció, como responsable del ramo, la puesta en marcha de más de 80 obras camineras en que se invertirán más de 650 millones de pesos, y a las que dio banderazo de inicio el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares en su tierra natal Soledad de Doblado.

De ahí p’al real, ningún otro ha tenido protagonismo; todos siguen empantanados en el proceso de entrega-recepción, cuyo plazo fatal es el último día de febrero. Buscan con lupa la evidencia de la mayor rapacidad cometida contra las finanzas públicas de un estado en todo el país, mientras se recompone el tema de los recursos que se requieren para operar.

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Municipios de Veracruz: bonanza y corrupción

Municipios de Veracruz: bonanza y corrupción

Pocos ayuntamientos en Veracruz pueden pregonar que han hecho más de lo que, aún con el estado desastroso de las finanzas públicas de la entidad, es posible esperar de ellos. Las explicaciones pueden sobrar, pero no son muchas las razones por las que esto puede ser posible.

Una de esas razones tiene que ver con la añeja (y hoy, sumamente encendida) pugna entre el grupo en el poder, alineado al hoy cónsul de México en Barcelona Fidel Herrera Beltrán, y el encabezado por su enemigo político, Miguel Ángel Yunes Linares, ya prácticamente seguro candidato del PAN por segunda ocasión al Gobierno de Veracruz, con la posibilidad de acudir bajo el esquema de alianza con el PRD.

Y es que tradicionalmente los gobiernos estatales, desde Dante Delgado Rannauro hasta los primeros años de Javier Duarte de Ochoa, habían convertido en paladín de los recursos estatales al municipio de Boca del Río.

Con la asunción hace dos años por segunda ocasión de Miguel Ángel Yunes Márquez a la alcaldía de municipio considerado el más dinámico en materia de crecimiento e inversiones públicas y privadas de las últimas décadas, las llaves prácticamente se cerraron.

Este solo hecho ha permitido que los abundantes recursos destinados a ese sector de la conurbación porteña hayan sido canalizados a ayuntamientos que, pese a ser sumamente importantes en términos políticos y urbanísticos, como la capital Xalapa, o constituir fuertes bastiones electorales del PRI, como Martínez de la Torre (por citar los ejemplos a los que he de referirme), no habían contado con el respaldo financiero del Gobierno del Estado.

Pero hay otra razón, al menos en los casos a que me refiero: el enorme dinamismo que sus comunas, en general, y sus alcaldes, en particular, han desplegado en materia de gestión para el aterrizaje de recursos provenientes de programas federales que la mayoría de los ediles veracruzanos han desdeñado, sea porque no los conocen o porque destinan más tiempo a sus proyectos políticos personales, o por ambas cosas.

Muchos alcaldes han preferido el fácil camino enseñado desde el gobierno de Fidel Herrera, de lograr (si no se roban el dinero, que es otra de las enseñanzas de la Fidelidad) la realización de obra pública mediante el endeudamiento por décadas de su alicaída Hacienda municipal.

Un caso paradigmático es el del ayuntamiento de San Andrés Tuxtla, cuyo alcalde Manuel Rosendo Pelayo batalló desde el inicio de su gestión para que la Legislatura le autorizara contratar una deuda por 300 millones de pesos para obras que es la hora que no informa de avances.

Al final, Manuel Rosendo, famoso por festejar en grande su cumpleaños 47 con la asistencia de 10 mil invitados a quienes ofreció comida y bebida en el estadio de béisbol en agosto pasado, logró una cifra menor que, de todas maneras, mantendrá postradas a las administraciones venideras y que, según todos aseguran, será destinado a blindar electoralmente al PRI en los comicios de junio de 2016.

Gestión de recursos federales

Veamos el caso de Martínez de la Torre, en los últimos años gobernado alternativamente por el PRI y el PAN, y que hoy tiene al frente a Rolando Olviares Ahumada, postulado por el PRI y el PVEM, que en dos años de administración ha ejercido más de lo que aplicó su antecesor panista, José de la Torre Sánchez, durante sus tres años de desastrosa gestión municipal.

En efecto, en dos años Martínez de la Torre ha ejercido 700 millones de pesos, contra los 600 millones que ejerció el panista en su trienio, marcado por la confrontación político-electoral con el gobierno duartista, y quien mantuvo cautivo a los habitantes de este rico (pero abandonado) municipio del norte del estado.

Sin mayor obra urbana más allá de un colector de agua en el trienio previo, el ayuntamiento ahora en manos del PRI ha logrado diseñar un programa de desarrollo urbano que busca brindar movilidad vial, modernización de vialidades y conectividad a las colonias con el centro de la ciudad, con la construcción de 4 circuitos viales, 2 bulevares y más de 30 de obras de pavimentación este año con recursos del programa Hábitat de la Sedatu.

Paralelamente ha logrado cumplir con una añeja aspiración de las comunidades de contar con caminos rurales (para el transporte de personas y de productos agrícolas, principalmente limón persa), prácticamente destruidos por los fenómenos meteorológicos, dejados a medias por la rapiña del gobierno de Fidel Herrera y convertidos en moneda de cambio por el exalcalde panista.

Para 2016, fueron etiquetados recursos en el Presupuesto de Egresos de la Federación para la construcción de dos nuevos bulevares en los accesos a la zona urbana, la entrada desde San Rafael (Bulevar Piedrilla-San Manuel) y la entrada desde Misantla (Bulevar Pueblo Viejo-Independencia), los cuales tendrán cuatro carriles, camellones, iluminación LED y ciclovías.

Esta actividad de gestión, que ha contado con el respaldo de los representantes en el Congreso de la Unión, está permitiendo a Martínez de la Torre paliar la escasez de recursos del gobierno estatal, que está obligando al ayuntamiento a postergar el pago de compromisos asumidos, debido a la contención en el flujo de recursos desde la Sefiplan.

Xalapa, la mayor beneficiada

Para el caso de Xalapa, tradicionalmente abandonada a su suerte por el gobierno estatal en turno (que se despachaba apenas con alguna obra ‘memorable’), las cosas han tenido un sentido positivo, no solo porque los recursos que normalmente se endosaban a Boca del Río se han reorientado en cierta medida a la capital, sino porque el alcalde Américo Zúñiga ha resultado un exitoso gestor ante las dependencias federales.

Hasta antes del cambio en la Cámara de Diputados (donde hoy es representado por Morena, a través de un exprofesor universitario, Cuitláhuac García Jiménez, quien ha dicho que los xalapeños deben rascarse con sus propias uñas), Américo contó con el exdiputado perredista Uriel Flores Aguayo, quien atrajo recursos para obras en colonias populares. Lo mismo ha contado con el senador priista José Francisco Yunes Zorrilla, quien ha cumplido con respaldar con recursos federales varias de las obras de las que informó el alcalde este domingo.

A la sustitución de más de 4 mil metros cuadrados de losas de concreto hidráulico en la ciudad, la reconstrucción de la calle Mata y el levantamiento del Puente Las Cumbres, con el apoyo de la iniciativa privada, el ayuntamiento xalapeño ha realizado tareas que no se ven, como los más de 20 kilómetros de red hidráulica que se construyeron en 2014, a las que este año sumó más de 33 kilómetros de drenaje sanitario, pluvial y red de agua, tradicionalmente desdeñadas por no ser muestras tangibles del trabajo.

Pocos ayuntamientos pueden mostrar tal tren de actividad y es algo que han sabido rescatar los alcaldes que se han colado, junto con sus representantes en el Congreso de la Unión, en la definición de varios programas federales que solo requieren buenos proyectos para canalizar recursos.

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