La izquierda desamparada ¿marcha al triunfo?

La izquierda desamparada ¿marcha al triunfo?

 

[HORA LIBRE | Álvaro Belin Andrade] En los comicios de junio próximo en Veracruz, acudirá a las urnas una izquierda desmadejada, inconexa y débil. El PRD prefirió aliarse con la derecha, representada por el PAN, en tanto que Movimiento Regeneración Nacional (Morena), el partido de Andrés Manuel López Obrador, no quiere manchar su plumaje en alianzas con partidos que, en su momento, le hicieron el caldo gordo al tabasqueño.

Incluso, siguiendo el ejemplo del PRD, el Partido del Trabajo estaba a punto de concretar el colmo de las alianzas más aviesas: salvado de último momento con apoyo del PRI, cuando ya había sido arrojado del paraíso de las prerrogativas por el Instituto Nacional Electoral (INE) por no lograr el 3 por ciento de los votos en los comicios federales de 2015 (y que completó en la elección extraordinaria de un distrito en Aguascalientes), el PT estaba en un tris de concretar su alianza con el PRI.

Fueron varias las pláticas sostenidas por el todavía precandidato priista a la gubernatura, Héctor Yunes Landa, y el dirigente (propietario) del PT, Alberto Anaya Gutiérrez, para sumarse a las demás alianzas que multiplicarán la cara de Yunes Landa en las papeletas electorales; el dirigente estatal, diputado Fidel Robles Guadarrama, llegó incluso a anticipar un cisma en el debilitado organismo si se materializaba esta maniobra política.

Y es que Anaya Gutiérrez es hombre de alianzas. Cuando ni en el PRD le daban el apoyo, Andrés Manuel López Obrador pudo levantar su candidatura (finalmente respaldada por el PRD) a la Presidencia de la República, gracias a que con mucho tiempo de anticipación el PT lo postuló y le otorgó el respaldo de un partido nacional que necesitaba el tabasqueño.

Para desgracia de Anaya y el PT, tan pronto renunció al PRD y creó su propio partido (Morena), López Obrador rompió con sus antiguos mecenas; sí, porque también le dio la espalda al PRD y al Movimiento Ciudadano, pese a que el dirigente de este último, el exgobernador de Veracruz Dante Alfonso Delgado Rannauro, siempre le dio su respaldo y defendió incluso sus desvaríos.

Al final, el PT decidió no tomar una ruta que le hubiera significado una verdadera desbandada, su alianza con el PRI, y ha lanzado a una mujer, socióloga por la Universidad Veracruzana, para que busque obtener al menos el 2 por ciento de los votos que se emitan el 5 de junio próximo.

Habrá 3 candidatos de izquierda

Con el anuncio de que Daniela Griego Ceballos se convertirá en la segunda mujer en contender por la gubernatura de Veracruz, al buscar la posición bajo las siglas del Partido del Trabajo (PT), se ha conseguido la mayor fragmentación de esta corriente en las últimas décadas.

En efecto, descontando al PRD que va con candidato de derecha y, por tanto, no puede considerársele como parte de esta corriente, los demás han decidido ir con bandera propia, sin posibilidad de unir sus alicaídos inventarios en pos de una mejor participación el próximo 5 de junio.

Ya sabemos que el Movimiento Ciudadano irá a los comicios bajo la propuesta del exalcalde, exdiputado local y exsenador Armando Méndez de la Luz, un militante de la izquierda que, como casi todos los líderes sobresalientes de esta corriente, tuvieron su mayor formación en el PRI.

No le faltan méritos al xalapeño; de hecho, es posible comparar la carrera política de quien fuera alumno de don Fernando Gutiérrez Barrios con la de los más fuertes prospectos del PRI y de la alianza PAN-PRD, Héctor Yunes Landa y Miguel Ángel Yunes Linares.

Como ellos, Méndez de la Luz se ha desempeñado en la administración pública estatal y federal, como Secretario de Desarrollo Económico y Subsecretario de Gobernación, respectivamente; ha sido alcalde de la capital estatal y ha tenido participación en el poder legislativo estatal y federal, como diputado local y como Senador de la República. Es más, si se actúa con meticulosidad, hasta los rebasa curricularmente.

En el caso de Morena, la cosa es totalmente distinta: la persona que ha elegido Andrés Manuel López Obrador para que sea su candidato al Gobierno de Veracruz solo puede ostentar experiencia docente y un paso demasiado raudo por le Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, que dejará –al menos provisionalmente- para venir a hacer su segunda campaña en menos de un año.

En efecto, Cuitláhuac García Jiménez acaba de ganar en 2015 la diputación federal por Xalapa. Su extraña victoria puede tener varias lecturas, ninguna de ellas, sin embargo, se refiere a su popularidad y arrastre entre los ciudadanos. Gran parte de su victoria (que buscará repetir en una elección estatal) se debe más a la fuerza de Morena, arrebatada a la que le ha dado tantos triunfos al PRD, y a la fuerte campaña de sectores priistas para evitar que ganara Elizabeth Morales.

La tercera es Daniela Griego Ceballos, absolutamente desconocida fuera del ámbito del PT. Al presentarla en Facebook, Francisco Carmona prácticamente lo reconoce: “Pronto sabrán más de ella, su nombre es [Daniela Griego Ceballos] y es una ciudadana invitada a representarnos como Candidata a la Gubernatura del estado de Veracruz”.

Si bien define a la socióloga por la Universidad Veracruzana como “una gran compañera de lucha social, con preparación sobrada como para conocer y tener propuestas viables para solucionar, combatir y lograr con éxito el anhelado estatus de vida que todo el pueblo veracruzano desea”.

Si las cosas siguen como hemos visto, tendremos cinco candidatos de partido y coalición, a los que se sumarán uno o más candidatos independientes. En este último departamento, el más seguro que logre su registro es Gerardo Buganza Salmerón, habida cuenta de las dificultades que enfrentan para reunir el número de firmas exigido por la ley local electoral tanto Juan Bueno Torio como Elías Miguel Moreno Brizuela.

Pese a ello, la papeleta electoral estará muy compleja, porque no solo estarán las alianzas (dos, en este caso), sino además todos los partidos políticos, nacionales y estatales, así como los candidatos independientes que logren saltar las barreras impuestas por la ley electoral duartista.

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¿La izquierda en Veracruz está en quiebra?

¿La izquierda en Veracruz está en quiebra?

[HORA LIBRE | Álvaro Belin Andrade] Desde que en su primera elección como candidato presidencial en 2006, Andrés Manuel López Obrador se percató del desdén con que los dirigentes del Partido de la Revolución Democrática en Veracruz lo dejaron solo, la izquierda jarocha vive una etapa de descomposición y corrupción que se ha profundizado en la última década.

En plena euforia ciudadana que vio en López Obrador la oportunidad para establecer un gobierno federal que combatiera realmente la corrupción, la entrega de los bienes nacionales a particulares locales y extranjeros y la creciente violencia que se apoderaba de calles y caminos, el PRD veracruzano no quiso siquiera de presentar recursos de inconformidad ante los órganos electorales que hubieran permitido anular la elección, manchada por el fraude instrumentado por el PAN en el ámbito nacional, y apoyado por el PRI en estados como el nuestro.

Como reportero me tocó observar cómo los ciudadanos en Xalapa y en varias partes del estado acudían a los módulos instalados en plazas públicas por el PRD para entregar fotografías de las actas electorales, para confrontarlas con las que, maquilladas, se entregaban a las comisiones electorales, y ni siquiera eran recibidas por dirigentes perredistas comprados por el gobierno de Fidel Herrera Beltrán.

El exgobernador, a través de un operador político dotado de dinero como Érick Lagos Hernández, imponía dirigentes de la talla de Sergio Rodríguez Cortés, antiguo empleado del gobierno estatal, y quebraba dirigencias para imponer a otros miembros de la mafia como Rogelio Franco Castán, actual dirigente estatal.

La última jugada realizada por el gobierno priista fue, con Javier Duarte, en los comicios federales intermedios de 2015 para la renovación de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, cuando se echó por los suelos el primer intento por fraguar una alianza del PRD con el PAN que hubiera significado una dura derrota para el PRI, en momentos en que el presidente Enrique Peña Nieto necesitaba una diputación afín para aterrizar, en leyes secundarias, las reformas constitucionales.

¿Qué pasó de un año al otro para que los dirigentes perredistas se hubieran empecinado en una alianza con el PAN para acudir a las elecciones de Gobernador del Estado en 2016? Es muy posible que los antiguos aliados priistas no hubieran encontrado eco a sus desmedidas peticiones económicas, vistos los graves hoyos financieros sufridos por el gobierno duartista, y que en cambio, hubieran encontrado condiciones favorables para que un candidato común, en este caso Miguel Ángel Yunes Linares, les permitiera, por la vía electoral, tener acceso directo a las arcas estatales.

Como quiera que ya hay acuerdo de la dirigencia nacional perredista para ir a los comicios del 5 de junio en coalición con el PAN, y que más del 50 por ciento de las candidaturas para las diputaciones locales les serían otorgadas, lo que le espera al PRD es una verdadera catástrofe.

En primera, porque muy difícilmente lograrán que sus candidatos de coalición obtengan el triunfo ante la fuerte competencia electoral que se avecina, y a que muy difícilmente contarán con el respaldo de los grupos panistas locales que verán como una afrenta apoyar a personajes a los que han combatido desde hace mucho tiempo y que ahora les quitarán la posibilidad de acudir a las urnas con líderes blanquiazules de mayor peso político en los diferentes distritos.

En segunda, porque miles de perredistas preferirán apoyar a los candidatos (tanto a Gobernador como al Congreso) que postule Movimiento Regeneración Nacional (Morena) que hoy por hoy es el que ha retomado el pendón de la izquierda, o respaldarán candidaturas más sólidas y más identificadas con la izquierda, como la que ayer planteó Movimiento Ciudadano con el exalcalde xalapeño y exsenador de la República Armando Méndez de la Luz, quien ha comenzado su precampaña con muchos bríos personales aunque con un partido debilitado en la entidad, pese a haber sido fundado por veracruzanos.

Visto lo que ha hecho el PRD, que representaba al sector más crítico hasta antes del nacimiento de Morena, la izquierda parece vivir una quiebra, aunque más de principios ideológicos que en lo económico.

¿Armando Méndez dará Luz?

Aunque en Jalisco ha logrado sus mejores victorias, al gobernar hoy la zona metropolitana de Guadalajara, con alcaldes en la Perla Tapatía y en los municipios conurbados de Zapopan y Tlaquepaque, el Movimiento Ciudadano tendrá que venir con todo a Veracruz, porque a su dirigente nacional, el exgobernador Dante Delgado Rannauro, todavía le queda en la memoria los años que pasó en el penal de Pacho Viejo, gracias al entonces Secretario General de Gobierno de Patricio Chirinos Calero, Miguel Ángel Yunes Linares, hoy precandidato de la alianza PAN-PRD.

Sin posibilidad de una alianza con el PRD, y desdeñado por su antiguo compañero de batallas, Andrés Manuel López Obrador, quien ha decidido ir solo con Morena a todas las citas electorales, Movimiento Ciudadano enfrentará solo el compromiso político de este año, en que se elige gobernador para dos años.

Lo hará con un xalapeño de cepa, Armando Méndez de la Luz, quien ya ha probado las mieles de los poderes ejecutivo (fue alcalde de Xalapa, Secretario de Desarrollo Económico con el gobernador Fernando Gutiérrez Barrios y Subsecretario de Gobernación) y legislativo (como Senador de la República y Diputado local), y cuya trayectoria política ha sido limpia, sin acusaciones de corrupción.

Armando Méndez de la Luz deberá meter el acelerador una vez que logre su nominación y empiecen las campañas; debe aceitar a un partido que ha estado un poco herrumbroso, pero que cuenta con buenos cuadros políticos, y debe crear un discurso que llame la atención de la gente.

Porque, pese a las alianzas, habrá sobreoferta: Héctor y Miguel Ángel Yunes (ya considerados como los punteros), Cuitláhuac García (que le buscará quitar el estandarte de la izquierda), los independientes Juan Bueno Torio, Gerardo Buganza Salmerón y Elías Manuel Moreno Brizuela. Por ahí se dice que el exdirector de la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento, Francisco Antonio Valencia García, una vez fracasado su intento de romper la alianza del PRD con el PAN, apoyado por los gobernadores de Veracruz y Michoacán, iría por el alicaído Partido del Trabajo, aunque Héctor Yunes sostiene pláticas con la dirigencia nacional de este partido para que se una a su candidatura.

Ayer, al registrarse como precandidato del MC a la gubernatura, Méndez de la Luz dijo que aceptó defender el naranja de su partido en la próxima contienda para lograr la gubernatura y evitar que Veracruz se desmorone y se derrumbe. “ La agenda de gobierno que vamos a construir en los próximos días no responderá a los intereses de ningún partido o grupo de poder, será producto de una amplia consulta popular que haremos a lo largo y ancho del Estado.”

Señaló que 4.6 millones de veracruzanos se encuentran en situación de pobreza (60.3% del total de la población, cifra que resulta superior a la de los estados de Puebla, Chiapas y Oaxaca) y que la violencia está creciendo todos los días, por lo que “estamos ante un gobierno que ha fracasado política y económicamente”.

Se comprometió a combatir el binomio corrupción-impunidad, “porque de ello depende que los veracruzanos que en este momento sufren la frustración de sentirse como generaciones históricamente perdidas, puedan recuperar no solo la esperanza sino también la confianza en un futuro que hoy luce sumamente incierto”.

Lo cierto es que veremos una contienda electoral sumamente intensa.

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La campaña de Peña

La campaña de Peña

 

La de Enrique Peña Nieto el 6 de enero, no fue una visita a Veracruz en calidad de estadista sino de miembro de su partido, el PRI, que ve en la entidad un escenario sumamente complicado para los comicios del 5 de junio próximo.

Aunque la celebración por los 101 años de la promulgación de la primera ley agraria en México, hecha en Veracruz por Venustiano Carranza, debiera ser de todos los campesinos del país, lo cierto es que hace décadas se convirtió en un acto priista donde se ensalza la alianza de ese sector como uno de los que han aportado el mayor volumen de voto duro.

Y el cónclave tuvo todos los ingredientes para considerarlo el arranque oficial de la campaña priista para ganar la minigubernatura de este año, ingrediente indispensable para que el PRI se considere con mejores oportunidades para mantenerse en Los Pinos en los comicios federales de 2018.

A pesar de que el PRI en Veracruz está mostrando un parto muy difícil, que amenaza con una fuerte hemorragia para dar a luz a su candidato, y que los conflictos internos podrían malograr al neonato, el presidente Peña Nieto ha venido a darle aliento electoral a su partido, a fortalecer la imagen desgastada del gobernador Javier Duarte de Ochoa pero, sobre todo, a renovar su propia imagen en el imaginario popular.

En Boca del Río se vio al Presidente de la República más enjundioso que durante sus actos de campaña en 2012. Se salió del libreto, se dio su baño de pueblo, se le vio sonriente, saludador, cálido, electoral.

Y es que el horno no está para bollos. No solo hay en el país una generalizada descalificación hacia su gestión, sino también en la prensa extranjera que ha visto caer poco a poco todas las joyas que ostentaba al tomar el cargo con la aprobación de todas sus reformas estructurales.

A ello hay que agregar que el precio del petróleo sigue en caída libre, que el dólar ha rebasado la barrera de los 18 pesos por unidad (cerca de la cotización del euro), que la corrupción no tiene castigo y la violencia está, proporcionalmente, cobrando más vidas que en el gobierno de su antecesor Felipe Calderón. Que nada le funciona, pues.

Lo más grave es que dos de los más influyentes diarios del mundo, The Financial Times y The Economist, avisoran una dura derrota para el PRI en las presidenciales de 2018, justo en manos de su peor enemigo, Andrés Manuel López Obrador, lo que de suceder no solo permitiría revertir todas las reformas constitucionales logradas por Peña, principalmente la energética, sino que permitiría una gran cacería para castigar los actos de corrupción de los priistas, incluido el Presidente de la República.

El diario británico The Economist señala que la pérdida de votos experimentada por PRI, PAN y PRD en los comicios federales de 2015 en un 8 por ciento, fue a parar a Morena, lo que ha convertido a AMLO en el principal contendiente a la presidencia en 2018.

“López Obrador, rejuvenecido por el éxito de Morena, pasará los próximos tres años mostrando que los reveses electorales sufridos por los grandes partidos muestran que la reforma [educativa] es impopular.”

Por su parte, The Financial Times dice que Peña Nieto “ha soportado tres años agotadores como Presidente de México”, el país ha sufrido “una violencia terrible y un creciente descontento social”, y explica además que su popularidad “se ha derrumbado” en medio de una serie de escándalos de corrupción.

Este lunes, The New York Times critica a Peña Nieto en su editorial por profundas lagunas en materia de rendición de cuentas. En el artículo “La tercera resistencia de México a la rendición de cuentas” señala que EPN será recordado como “un político que rodeó la rendición de cuentas a cada paso”, derivado de la “evasión de verdades feas” y “restar importancia a escándalos”. Y señala como los casos más paradigmáticos el caso de la Casa Blanca, la fuga de El Chapo Guzmán y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Por ello este año, pese a los graves síntomas de la economía, el gobierno federal priista favorecerá las inversiones públicas más importantes en los estados más importantes en términos de número de votos en que se dirimirán los comicios estatales para Gobernador.

Pese a la grave crisis en las finanzas públicas estatales, producto del creciente endeudamiento y el desaseado manejo de los recursos, que ha sido identificado como actos de abierta corrupción, es posible que Veracruz viva un cierto alivio en materia de inversión pública este año.

El gobernador Javier Duarte de Ochoa ha sido reiterativo en que 2016 será un buen año para Veracruz. Lo visto en el último trimestre de 2015 no deja, sin embargo, argumentos sólidos para creerle, y lo único que puede salvar la plana es un flujo presupuestal extraordinario del gobierno federal, cuya justificación sea más bien electoral y no tanto como resultado de los ajustes crediticios propuestos por el gobierno estatal, y autorizados por el Congreso local.

 Enrique Peña Nieto se juega en Veracruz, al igual que en Puebla (que son los estados con los mayores padrones electorales de entre los 12 estados que cambian gobernador y, por cierto, para gestiones de dos años), la permanencia de su partido en el poder. De ahí que su reticencia a los actos populares esté cediendo y cada vez con mayor frecuencia lo veremos prodigando sonrisas y apapachos.

Veracruz, sin embargo, es lo que más le preocupa, no solo porque Puebla está en manos de la oposición, con un gobernador que busca ser el candidato presidencial del PAN dentro de dos años, sino porque acá están en juego 5 millones de votos y aunque no gane su candidato en 2018, le aportará una buena cantidad de sufragios, siempre que este año gane el PRI los comicios para mantener el Palacio de Gobierno.

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Tirar la alianza PAN-PRD, la batalla decisiva

Tirar la alianza PAN-PRD, la batalla decisiva

 

Cuando el dirigente priista Alberto Silva Ramos afirmó que estaba de acuerdo con lo que habían dicho Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador, en su paso por Veracruz, uno habría pensado que las cosas no estaban en su sitio y que muy pronto tendrían que recuperar su nivel. Pero hay ocasiones en que los extremos se unen.

La lucha férrea que hoy se libra por abortar la anunciada alianza del PAN y el PRD para llegar a los comicios de 2016 con un candidato único, señaladamente el diputado federal panista Miguel Ángel Yunes Linares (aunque cabe la remotísima posibilidad de que sea Juan Bueno Torio), parece ocupar todos los esfuerzos del PRI y del Gobierno de Veracruz.

Y no es cosa menor. La permanencia del PRI en el poder por dos años más y, si lo logra, por el siguiente periodo sexenal, pasa por quebrarle las rodillas a esta iniciativa que ha encontrado una oposición dentro de las fuerzas políticas involucradas y también en corrientes externas que, aunque por diferentes razones, hoy parecen unirse en un solo propósito.

La ofensiva ha sido puesta en marcha hace semanas, pero se ha intensificado en los últimos días. Las declaraciones de quienes un tiempo estuvieron unidos en el proyecto del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas y AMLO, contra la alianza del PRD con el PAN y, particularmente si lleva como candidato a Yunes Linares, no han hecho sino proporcionar pólvora para dinamitarla desde dentro del edificio ideológico de la izquierda.

Como hemos comentado en este espacio, las mayores resistencias se darán del lado de la misma izquierda. Incluso sectores que en los últimos años han estado ausentes de toda actividad partidista (sea por comodidad o por marginación), se han sumado a las voces críticas cuyas posiciones se acercan peligrosamente a las del PRI y sus aliados.

Y hay quienes actúan con honestidad, con apego a sus posiciones ideológicas, pero abundan quienes han sido comprados por el PRI. No de otra manera podemos calificar, por ejemplo, la incorporación como aspirante a la candidatura por el PRD del exdirector de la Comisión de Agua del Estado de Veracruz (CAEV), Francisco Valencia García, con fuertes nexos con Fidel Herrera y Javier Duarte.

A pesar de los esfuerzos del PRD local por cuestionar la legitimidad de las firmas puestas bajo un desplegado publicado en Reforma para repudiar la posible alianza en Veracruz, ya han salido a ratificar su dicho varios de los firmantes. Una de ellas, la diputada federal Karen Ramírez justificó su rechazo a la alianza con el PAN con el argumento de que en otros estados estas alianzas no han sido favorables a su partido, y puso como ejemplo los gobiernos estatales de Oaxaca y Sinaloa que estarán también en juego en 2016.

La legisladora veracruzana dijo algo muy fuerte del actual dirigente del PRD, Rogelio Franco Castán: esa dirigencia está indefinida, pues un día juega con el PRI y en otras ocasiones busca aliarse con el PAN; de Julio Saldaña Morán, quien se ha manifestado a favor de la alianza, dijo que prácticamente le fue regalada la diputación: “es alguien con poco peso político, ya que obtuvo solo 4 mil votos”.

Como podemos observar, aunque han salido algunos panistas a manifestarse en contra de la alianza con el PRD, los principales obstáculos se están dando en la izquierda.

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