Gobierno estatal, con camisa de fuerza

Gobierno estatal, con camisa de fuerza

Miguel Ángel Yunes Linares debe soltar a los miembros de su gobierno, darles confianza y capacidad de gestión, presupuesto incluso, para que hagan lo que tienen que hacer. El duro corset que ha impuesto a sus colaboradores, gracias al cual solo se mueven en torno a lo que él protagoniza, empieza a pasar factura a dos meses de iniciado su brevísima gestión.

No hay dinero en ninguna secretaría. Solo lo que el mandatario considera prioritario, de acuerdo con su agenda política, cuenta con flujo presupuestal, mientras todo lo demás se vuelve un verdadero desierto de creatividad, planeación y ejecución. Los secretarios, subsecretarios y directores generales deben entretenerse en temas como los despidos o hurgar en archivos pruebas de los desfalcos hechos por los gobiernos de Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa, sobre todo de este último.

¿Realmente cree que de esa manera se hará más en su gobierno? Hasta el momento no hay una acción real y de relevancia en áreas tan importantes como educación. Ayer vimos, gracias al trabajo de comunicación del ayuntamiento xalapeño, a un displicente secretario de Educación, Enrique Pérez Rodríguez, reunirse con el alcalde Américo Zúñiga Martínez, quien puso ejemplo claro del ayuntamiento capitalino en los temas educativos.

A través del programa #AlcaldeEnTuEscuela se han invertido más de 45 millones de pesos para respaldar a más de 350 planteles educativos para mejorar su infraestructura o entregando diversos apoyos; para brindar certeza jurídica a las escuelas, el Cabildo de Xalapa autorizó la donación al Gobierno del Estado de 22 inmuebles propiedad municipal en los que estaban instaladas instituciones educativas, los cuales tenían un valor catastral superior a los 163 millones de pesos.

¿Qué dijo el titular de la SEV? ¿En qué se comprometió para acompañar este esfuerzo del gobierno municipal de Xalapa? ¿Qué acciones emprenderá el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares en materia educativa ya no digamos en Xalapa sino a nivel estatal?

Tampoco sabemos nada sobre el tema de cultura, un tema que siempre se relega al rincón de los cachivaches cuando hay problemas presupuestales. Hubo más participación de la policía en Tlacotalpan, que ciertamente era necesaria para detener la tortura que sus habitantes infligen a los toros que obligan a cruzar el caudaloso río Papaloapan, que en materia de cultura, en un evento que, fuera de estas manifestaciones grotescas, ofrece la riqueza musical del Sotavento. Pero hay otros programas para los que ni siquiera se ha mencionado el Instituto Veracruzano de la Cultura, lo que hace prever un prácticamente nulo aporte del actual gobierno a estas actividades.

Ya los prestadores de servicios turísticos se han quejado de la nula acción del Secretario de Turismo y Cultura, Leopoldo Domínguez Armengual, quien ha preferido encerrarse a piedra y lodo en sus oficinas, con tal de no hacer el ridículo de no saber qué hará el gobierno en el que trabaja para apoyar las actividades del sector de servicios, aunque ayer estuvo en Veracruz el titular del ramo a nivel federal, Enrique de la Madrid Cordero, a quien se lo llevó al Foro Boca, un complejo erigido por su hijo, el alcalde de Boca del Río.

¿Alguien sabe qué trabajos realiza el Secretario de Desarrollo Económico y Portuario, el exdiputado local panista Alejandro Zairick Morante, cuando uno de los compromisos asunidos por Yunes Linares en su campaña tiene que ver con la atracción de inversiones y la generación de fuentes de empleo?

¡Engarróteseme ahí!

Pese a sus continuas apariciones ante los medios, donde ha hablado sin tapujos de todos los temas imaginables, el gobierno veracruzano no termina por cuajar. Vamos, el único funcionario visible es el Gobernador, pero sus secretarios apenas titilan detrás de su luminosa presencia.

Imposibilitados para hablar de los temas que les competen, acaso porque están haciendo muy poco (y algunos, nada), más allá de detectar anomalías heredadas y despedir burócratas, son contados los secretarios que han tenido la oportunidad de presenciar las acciones de gobierno, luego de los intrincados temas que tienen que ver con el enorme saqueo a las arcas públicas por sus dos inmediatos predecesores, Fidel Herrera Beltrán (que había tramitado un amparo pero luego se desistió) y Javier Duarte de Ochoa, quien sigue a salto de mata.

Los más destacados por la luz gubernamental han sido los secretarios de Gobierno, Rogelio Franco Castán, y de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié, por el asunto de los saqueos a tiendas comerciales que pretextaron el gasolinazo, además de los operativos de seguridad en diversas regiones; la secretaria de Desarrollo Social, Indira Rosales San Román, por las negociaciones para desactivar el conflicto en Tatahuicapan que amenazaba con desabastecer de agua potable a medio millón de habitantes en el sur, y el Secretario de Salud, Arturo Irán Suárez Villa, por las obras en instalaciones de salud, la distribución de medicamentos en el estado y el escándalo por los medicamentos apócrifos suministrados a enfermos con cáncer.

El último ha sido el titular de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), Julen Rementería del Puerto, quien acompañó al mandatario durante la visita de Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, al Puerto de Veracruz, y luego presenció, como responsable del ramo, la puesta en marcha de más de 80 obras camineras en que se invertirán más de 650 millones de pesos, y a las que dio banderazo de inicio el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares en su tierra natal Soledad de Doblado.

De ahí p’al real, ningún otro ha tenido protagonismo; todos siguen empantanados en el proceso de entrega-recepción, cuyo plazo fatal es el último día de febrero. Buscan con lupa la evidencia de la mayor rapacidad cometida contra las finanzas públicas de un estado en todo el país, mientras se recompone el tema de los recursos que se requieren para operar.

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En Veracruz, violencia y fe juegan a las elecciones

En Veracruz, violencia y fe juegan a las elecciones

[HORA LIBRE | Álvaro Belin Andrade] En Veracruz, dos poderes fácticos andan muy activos tratando de impactar en el proceso electoral próximo y tenga por seguro que habrán de influir en sus resultados: la violencia desatada por todos los rumbos de la entidad, que se acrecienta particularmente en zonas con alta simpatía por la oposición, y la creciente actividad de las iglesias que se han puesto en mangas de camisa para mover a sus feligreses.

Desde los comicios federales del año pasado, que estuvieron precedidos de diversos actos de violencia, directamente contra militantes opositores (como en Veracruz y Boca del Río, donde horas antes abrir las casillas fueron lanzados varios artefactos incendiarios contra casas de panistas), o mediante el recrudecimiento de los actos delictivos de alto impacto (homicidio, secuestro, lesiones) en amplias zonas rurales, la violencia ha tenido una enorme influencia para normar o inhibir la participación ciudadana en los procesos electorales.

Hace casi un año, en la madrugada del viernes 5 de junio (dos días antes de los comicios), ocho jóvenes –universitarios y activistas– fueron golpeados salvajemente por un grupo de encapuchados en una casa localizada en la esquina de Herón Pérez y Ruiz Cortines, en Xalapa, a escasa distancia de la Unidad de Humanidades y del PRI estatal.

Esta agresión, que fue preparada en la opinión pública mediante la incrustación de grupos violentos en las marchas y mítines estudiantiles previos con el fin de generar rechazo ciudadano, no ha sido aclarada por la Fiscalía General del Estado, que no ha dado una sola pista que permita suponer la resolución de un caso en el que, desde que ocurrió, se sospechó de la participación de la Secretaría de Seguridad Pública.

Estos hechos, con ser los más sonados mediáticamente (su difusión tuvo alcance nacional e internacional), no fueron por desgracia los únicos. En diversos rumbos del estado se sucedieron delitos de diverso calibre, unos obligando a la población a refugiarse en sus domicilios y a evitar su asistencia a eventos públicos, otros desapareciendo o asesinando a dirigentes partidistas e, incluso, encarcelando o sometiendo a juicio a exfuncionarios municipales con influencia creciente.

Se apuesta por el voto duro

¿Qué logra en la ciudadanía la violencia generalizada? De entrada, dado que el origen de dicha violencia supone la confrontación entre los partidos políticos y sus seguidores, genera desánimo para acudir a las urnas, cuando no un justificado temor de ser víctima directa o indirecta de la violencia por el solo hecho de manifestar su simpatía política en actos públicos.

Que a votar solo asistan quienes alimentan el denominado voto duro, facilita los triunfos de los candidatos postulados por el partido que tiene una mayor cantidad de votos cautivos. En Veracruz, ese partido es el PRI. En varios sitios, principalmente en zonas urbanas sumamente pobladas, pese a la violencia la población sale a sufragar, y es justamente en esos lugares donde obtiene triunfos la oposición: el PAN en la conurbación Veracruz-Boca del Río, y Morena en Coatzacoalcos y Xalapa.

¿Qué ha estado ocurriendo en las últimas semanas? Como hemos comentado en este espacio, pareciera que el Gobierno del Estado, a través de sus organismos policiacos, se ha abierto del escenario para que los grupos criminales operen con toda libertad.

Que ese parecer lo hagamos público no significa que todo lo que ocurre en la realidad sea como consecuencia de ello: puede ocurrir que la eventual participación de los grupos criminales en el escenario político haya rebasado la capacidad de las fuerzas policiacas estatales, más preparadas para inhibir mediante su carísimo avituallamiento que por sus reales capacidades para prevenir y castigar el crimen.

Los comentarios hechos por el gobernador Javier Duarte de Ochoa este fin de semana en Twitter sobre los hechos de violencia que han afectado a medios y periodistas no hacen sino apuntar a que hay un renacimiento del crimen organizado contra el que las fuerzas federales y estatales no tienen suficiente capacidad de fuego para domeñarlo.

Y, bueno, todo este clima tiene su impacto político contra el gobernador Duarte pero también en el ámbito electoral, ya veremos si a favor o en contra del PRI.

¿La fe mueve montañas?

Dos hechos han marcado al país y Veracruz desde el viernes pasado: la visita del Papa Francisco a México, que ha servido como un fuerte distractor sobre los temas más abstrusos de la agenda nacional, en particular la corrupción y la violencia creciente y, en paralelo, en el caso de Veracruz, además de la atención sobre dicha visita, la masiva concentración en Xalapa de miles de feligreses de la Iglesia de la Luz del Mundo.

Desde diciembre pasado, el gobernador Javier Duarte de Ochoa ha tratado de ganar para su causa a la alta jerarquía católica de Veracruz con la que, pese a siempre estar cercano, la falta de dineros la había mantenido con cierto recelo.

Tras su reunión en diciembre, en Casa Veracruz, Duarte y sus abogados fraguaron una iniciativa de reforma constitucional –que fue aprobada sin discusión por la recua de diputados de que dispone en el más vergonzoso Congreso local– que busca criminalizar a las mujeres por el simple hecho de disponer de su cuerpo: la denominada ley anti-aborto.

Este hecho legislativo, que respondió a la iniciativa de grupos recalcitrantes de derecha de la Iglesia católica, permitió que el discurso de varios arzobispos, obispos y curas contra la violencia demencial que empieza a carcomer el tejido social del estado amainara y casi desapareciera.

A este hecho, fortalecido por la atención de los feligreses veracruzanos por la visita del papa Francisco, se ha sumado una dilatada presencia religiosa en la Plaza Lerdo de Xalapa, donde miles de hombres y mujeres seguidores de la Iglesia La Luz del Mundo, con el pretexto de un acto litúrgico que debiera practicarse en el interior de los inmuebles usufructuados por esta corriente cristiana, el bautismo, ha permitido mostrar el músculo no solo religioso, sino también político, de una secta que ha logrado posiciones en gobiernos locales, como Silem García Peña, hijo del líder de esa Iglesia en Veracruz, quien funge como Regidor del Ayuntamiento de Xalapa.

Silem García Peña es vocero de esa Iglesia y fue el gestor de permisos y apoyos estatales y municipales para celebrar la denominada Ceremonia Internacional de Bautismos que, durante tres días, contribuyó al caos de la ciudad en materia de vialidad y que permitió el apropiamiento de un espacio que debe ser de todos los xalapeños.

La cuestión es que también las iglesias estarán operando en el mundo terrenal y buscarán colarse a los beneficios que obtienen agrupaciones políticas que tienen ese propósito permitido y reconocido legalmente. ¿Por qué partido abogarán? Se lo dejo a su criterio.

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