La violencia está golpeando a Veracruz

La violencia está golpeando a Veracruz

La escalada de ejecuciones en Veracruz está creciendo descontroladamente sin que ninguna acción parezca tener un efecto inhibitorio. Por el contrario, los escasos golpes dados por las autoridades a secuestradores, bandas dedicadas al robo de combustible y jefes regionales de los cárteles han avivado la violencia, que ya supera las cotas observadas en 2011, con los primeros meses del gobierno de Javier Duarte.

Si el mes de mayo es considerado ya como el más fatídico para México, el de junio será aún más grave por la alta contribución de Veracruz en número de homicidios dolosos, un delito por el que llegamos al nivel de las tragedias bíblicas con el ejecución a balazos de cuatro niños menores de 6 años, junto con sus padres, en Coatzacoalcos, y las del Comisionado de la Policía Federal, Camilo Castagné Velasco, junto con el comandante Puma, un elemento que ya había sido amenazado por uno  de los cárteles, en Cardel.

Mayo sangriento en el país

Según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en mayo el país resintió la cifra más alta jamás vista de homicidios dolosos con 2 mil 186 carpetas de investigación por ese delito; los estados que más contribuyeron a ese incremento fueron: Guerrero (216 homicidios dolosos), Estado de México (195), Baja California (185), Sinaloa (154), Chihuahua (140) y Veracruz (137).

El inicio de gobierno con mayor violencia

En el solar jarocho, en lo que va del presente gobierno (diciembre de 2016 a mayo de 2017) se han registrado 757 homicidios dolosos, con un promedio de 126 ejecuciones al mes.

Estos resultados son mucho más altos que los registrados en el mismo periodo del gobierno de Javier Duarte de Ochoa (diciembre de 2010 a mayo de 2011), cuando se desataron las luchas entre las bandas criminales e, incluso, se dieron varios asesinatos de periodistas: en ese lapso se registraron 327 homicidios dolosos, un promedio de 54.5 ejecuciones al mes.

Junio podría ser más violento en Veracruz

1498495846Todo parece indicar que las dos últimas semanas quedarán en la historia como las más sangrientas. Al menos en dos días de la semana pasada se pudieron numerar más de 30 homicidios dolosos, la mayoría realizados por las bandas criminales, en una guerra que no solo parece basarse en la lucha entre las diferentes mafias, sino de estas con el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, quien todo parece indicar que no ha buscado acuerdos con los grupos criminales.

Ni esperanzas de que las cosas mejoren

¿Es culpable el gobernador Yunes de este incremento en el número de crímenes sangrientos, la mayoría aderezados con tortura previa y desmembramiento de los cuerpos? ¿Debe su gobierno pactar con las bandas criminales como lo están proponiendo siniestros personajes, para lograr una aparente cordura de los criminales a la hora de extorsionar, robar, secuestrar y asesinar? ¿Es un problema de Veracruz o es producto de una escalada generalizada en el país?

Por supuesto, la violencia no solo puede atribuirse a la falta de preparación de los cuerpos policiacos locales, varios de cuyos jefes y elementos de tropa han mantenido relaciones de colaboración (voluntaria o forzada) con los grupos criminales en las diferentes zonas del estado; tampoco puede ser todo culpa del titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié, quien por cierto carece de la experiencia que un caso de extrema violencia como el que padecemos merece.

Pero no podemos soslayar que ambas circunstancias colaboran en que la situación no disminuya.

Combatimos con armas ajenas

Para nadie es un secreto que el actual gobierno ha preferido invocar el apoyo de las fuerzas federales para enfrentar a un mayor número de bandas criminales que han decidido pelearse nuestro territorio.

Lo ha hecho en demérito de formar elementos propios, con mayores capacidades tácticas, mejor armamento y un mayor conocimiento del terreno que pisan. Los elementos federales se pasean por varios sitios, pero difícilmente pueden golpear a la delincuencia si no hay un trabajo de inteligencia.

Gobierno federal está perdiendo la guerra

Pero el problema es nacional. El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ha mostrado una clara ineficiencia para enfrentar a una especie de Estado paralelo como el que construyen los cárteles mexicanos.

El país se ha convertido en uno de los principales campos de producción de estupefacientes, particularmente de cocaína, goma de opio y anfetaminas, luego de los duros golpes contra los cárteles colombianos y las dificultades que enfrentan los productores de opio en Afganistán.

Tras Afganistán y Myanmar, México es el tercer lugar mundial en producción de amapola (en Guerrero, la batalla por mantener este negocio es el que lo ha convertido en el principal generador de homicidios dolosos), y el mayor negocio es la producción y trasiego de drogas de diseño.

Solo es cuestión de echarle un ojo a los datos oficiales (que siempre serán parciales por las cifras negras), para darse cuenta de lo grave de la situación nacional, que también afecta a Veracruz.

Impunidad e ineficacia profundizan inseguridad

El saldo oficial en lo que va de 2017 es de 9 mil 916 homicidios dolosos en México, lo que es también un récord.

En el mismo periodo de 2011, hasta ahora el año más violento del que se tenía registro,  se habían registrado 9 mil 466 carpetas por el mismo delito. Ello significa que este año el nivel de violencia se encuentra casi 5 % por encima de 2011, el año con más homicidios registrados.

No hay capacidad para bajar delincuencia

Con una policía estatal que ha debido adelgazar por el despido de cientos de elementos, sea porque no pasaron los exámenes de confiabilidad o porque fueron pillados en actos delictivos, y la invocación de cuerpos policíacos federales, que han mostrado su nulidad para contener el crimen organizado en el país, las esperanzas de que las cosas mejoren en Veracruz ya podemos darlas por perdidas.

¿Qué nos toca por hacer a los veracruzanos? Por supuesto, seguir exigiendo al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares que mejore la actuación policiaca contra las bandas criminales; que se exija un mayor auxilio del gobierno federal para esta tarea y resgradarnos para evitar ser parte de las estadísticas criminales.

           

Comentarios: belin.alvaro@gmail.com | Facebook | Twitter: @AlvaroBelinA | Google+ | Linkedin | Instagram | Formato Siete

Anuncios

¡No sea soberbio, señor Gobernador!

¡No sea soberbio, señor Gobernador!

[Hora Libre | Álvaro Belin Andrade] Escuchar del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares un intenso panegírico de su propia familia, alabando su constancia de 13 años denunciando la corrupción de los dos últimos gobernadores de Veracruz; señalar que su propia familia sufrió las consecuencias de esa lucha personalísima y festinar como un logro exclusivamente suyo la detención en Guatemala de Duarte, fue como ser testigo de uno de los actos más soberbios que cualquiera podría esperar de un mandatario.

Lo que escuchamos este domingo debió sorprender a muchos veracruzanos. Cientos de paisanos murieron durante la última década como producto de la alianza de los dos gobernadores anteriores con el crimen organizado; miles debieron emigrar por la amenaza que todavía es latente a pesar del cambio de gobierno o del gobierno del cambio.

Gracias a la corrupción solapada por el gobierno de Enrique Peña Nieto, a quien Yunes agradece la detención de Duarte, muchos veracruzanos con problemas de salud fallecieron pues no fueron atendidos en sus enfermedades, y cientos de empresarios perdieron sus negocios por deudas que no quiso pagar Duarte en su desenfrenado apetito de robar dinero mal habido y, ahora, no solo se les niega el pago sino que son marginados de contratos públicos, para favorecer a empresarios poblanos.

De ellos no se acordó Miguel Ángel Yunes Linares: “Toda mi familia tuvo que pagar las consecuencias de haber tomado la decisión de enfrentar a la banda que se apoderó del Gobierno de Veracruz; hicieron todo para impedir que llegara a gobernador porque sabían que haría justicia, que no habría perdón”. Y más adelante: “La guerra sucia en contra nuestra fue brutal. Lo más grave es que llegaron a la agresión personal en contra de Miguel, mi hijo, quien salvó la vida después de un grave atentado. Así de fuertes y sucios son los intereses que los Yunes, desde la oposición, afectamos y pusimos al descubierto”.

No, señor Gobernador. No fue el único en criticar y señalar las corruptelas de Javier Duarte, ni su familia la única en recibir amenazas y atentados. Ni siquiera fue el primero en presentar una denuncia contra Javier Duarte. Desde 2014, la Auditoria Superior de la Federación presentó cada año denuncias ante la Procuraduría General de la República (PGR) por desvíos multimillonarios de recursos, que el gobierno federal evitó que se investigaran. En total, la ASF interpuso 56 denuncias contra el gobierno de Duarte por no solventar el manejo de los fondos públicos en los años 2010 al 2014, y por simular el reintegro de fondos federales, mucho antes que Yunes Linares comenzara su acto de campaña presentando su denuncia en la Fiscalía General del Estado.

Fueron periodistas quienes hicieron una exhaustiva investigación, que se publicó en Animal Político, sobre las empresas ‘fantasma’ o empresas ‘fachada’, a través de las cuales se pretendió justificar la utilización de enormes sumas de dinero público, etiquetado principalmente para programas sociales, mediante la simulación más descarada. Prácticamente, este trabajo fue el que destapó totalmente el escándalo a nivel nacional e internacional, lo que obligó a las autoridades federales a evaluar su apoyo al entonces gobernador priista y a que la PGR atrajera la denuncia presentada por el candidato Yunes.

Por supuesto que el ahora Gobernador fue persistente y debemos agradecerle que, gracias a ello, no hubiera un sospechoso descuido y que Javier Duarte esté desde el sábado en una cárcel guatemalteca esperando a ser repatriado para enfrentar en prisión las acusaciones de corrupción que se ciernen en su contra. Porque, por desgracia, nadie lo juzgará por los demás delitos, por los 19 periodistas asesinados durante su gobierno, por las muertes de niños enfermos de cáncer que no recibieron sus medicamentos reales, por los millones de veracruzanos que pasaron a formar parte de las estadísticas de la pobreza y la pobreza extrema. Porque todo se lo llevó este ladrón, protegido por el presidente Enrique Peña Nieto, a quien ahora se le agradece por haber hecho lo que debía, lo que le obliga la ley a su gobierno.

Aunque los periodistas antaño críticos terminen la semana con las rodillas sangrando de tanto inclinar la cerviz y, como fieles escuderos de su gobierno, le atribuyan todo el mérito del encarcelamiento de Duarte, recuerde que en Veracruz vivimos unos 8 millones de habitantes y que no todos fuimos condescendientes de los gobiernos priistas, y que en el país muchos más que usted exigimos que se hiciera justicia a los veracruzanos.

Por lo demás, esta detención ha sido calculada meticulosamente por la Presidencia de la República para tener un fuerte impacto mediático en el contexto del proceso electoral en el Estado de México. Solo le pido un poco de humildad.

Comentarios: belin.alvaro@gmail.com | Twitter: AlvaroBelinA | Facebook | Google+ | Linkedin | Instagram |

Peña Nieto debe responderle a Veracruz

Peña Nieto debe responderle a Veracruz

Aurelio Nuño debió ler con atino el mensaje que le envió el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares al presidente Enrique Peña Nieto: la Federación debe apoyar de manera extraordinaria a Veracruz. “No pedimos limosna”, dijo claramente este jueves en su toma de protesta ante el Congreso local.

Y sí, el gobierno federal está obligado a responder con recursos adicionales a un estado que aportaba buena parte del PIB nacional y que ha caído en desgracia a los ojos de un mandatario que, desde que tomó posesión en diciembre de 2012, supo que Javier Duarte de Ochoa estaba esquilmando groseramente a los veracruzanos y no hizo absolutamente nada.

De nada sirve que en los últimos actos presidenciales Peña le haya pintado mocos, como coloquialmente se dice; de nada sirve que el PRI lo haya expulsado de sus filas y que la PGR haya girado una orden de aprehensión que no ha podido (o no ha querido) ejecutar porque lo dejó que huyera; de nada sirve que en el Consejo Político Nacional, Peña Nieto se haya querido vestir de gloria atacando a la corrupción.

admin-fotos-2016-12-01-general-409722-jpgDurante cuatro años de su gobierno, miles de millones de pesos de los fondos federales fueron desviados desvergonzadamente hacia cuentas personales de Duarte y de su gavilla de malhechores; se lo dijo claramente la Auditoria Superior de la Federación, cuyo titular presentó innumerables denuncias ante la PGR sin que siquiera le dieran acuse de recibo. Por omisión, Peña Nieto fue cómplice del desfalco más escandaloso de la historia a un estado de la Federación.

Yunes Linares reveló que propuso al Presidente de la República crear una comisión para sacar a Veracruz de la pobreza y la crisis financiera que generaron las últimas dos administraciones priistas, cuyos pasivos superan los 100 mil millones de pesos. Esa situación ha generado, dijo, una crisis humanitaria en nuestro estado.

Y esos problemas financieros, en efecto, se deben a la corrupción que fue consentida y solapada, y que brotó y quedó al desnudo porque se dio la alternancia en las urnas y se derrotó al régimen. “La crisis financiera parece insalvable; en número es casi imposible dimensionar, pero la sufre en la vida cotidiana cada veracruzano”.

Para salir de esa crisis, afirmó, se solicitó el apoyo del Gobierno federal, porque es indispensable y porque se tiene derecho, “Somos parte sustantiva de la federación y ello da razón y fuerza a la demanda. Del gobierno federal no demandamos limosnas, exigimos justicia y equidad”.

Yunes Linares lo dijo con todas sus letras: Veracruz ha aportado y aporta a la Federación mucho más de lo que recibe históricamente, por lo que hoy que se atraviesa una crisis sin paralelo, por la corrupción, se demanda una respuesta favorable a las demandas del gobierno.

Y calificó como indebido que mientras a Veracruz se le niegan fondos para resolver una crisis humanitaria, se destinen miles de millones de pesos a otras entidades para obras que no tienen un sentido de urgencia. “No estamos de acuerdo en el manejo discrecional de los recursos federales, la federación somos todos y la distribución de los recursos debe ser equitativa, justa y solidaria”.

Aunque reconoció que Enrique Peña Nieto ya externó su solidaridad y compromiso con Veracruz, se dijo confiado que en breve sus colaboradores actuarán con sensibilidad y apoyaran a Veracruz. “No se trata sólo de salir de la emergencia, si no de resolver a fondo el problema y poder plantear el futuro de Veracruz sobre otras bases que no sean la urgencia diaria”.

Para respaldar esta demanda y dar pistas de lo que se puede hacer para mejorar la relación Estado-Federación, pidió que Veracruz sea incluido en el Plan Nacional de Zonas Petroleras, como ya ocurre con Tabasco y Campeche, y solicitó que se acelere la instalación de la zona económica de Coatzacoalcos, donde se instalará una empresa ancla en los siguientes dos años.

Comentarios: belin.alvaro@gmail.com | Facebook | Twitter | Google+ | Linkedin | Instagram | Formato Siete

¿Por qué tardó tanto el gobierno federal?

¿Por qué tardó tanto el gobierno federal?

Si el apoyo federal a Veracruz en materia de seguridad pública estaba condicionado a la salida de Javier Duarte de Ochoa, ¿por qué se tardaron tanto para obligarlo a que solicitara licencia al cargo? ¿Por qué a 45 días de que termine la gestión priista, con gobernador interino a bordo, el presidente Enrique Peña Nieto y el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, han decidido que es hora de intervenir en Veracruz?

Durante los más de cuatro años que lleva la actual administración federal, salvo cumplir con dejar a la Policía Naval en el puerto jarocho (que incursionó ahí por órdenes de Felipe Calderón), el régimen de Peña Nieto dejó a los veracruzanos en franca vulnerabilidad ante el crimen organizado y la delincuencia común por meros cálculos políticos, para no dejar mal al cómplice, al paladín del nuevo priismo, aun a costa de miles de víctimas inocentes.

Este lunes, por fin, acompañado del gobernador interino Flavino Ríos Alvarado, Osorio Chong se presentó en Coatzacoalcos para anunciar que en Veracruz, contra lo que pidieron los senadores Fernando y Héctor Yunes (que insistían en la presencia de la Gendarmería Nacional), será la Secretaría de Marina-Armada de México la que encabezará las acciones de combate a la delincuencia.

La pregunta que se hicieron en Coatzacoalcos y, luego, en todo Veracruz es ¿por qué para el titular de la Segob el recrudecimiento de la violencia y la inseguridad es cosa de coyuntura, un descuido motivado por la transición, cuando la hemos padecido por oleadas durante los seis años en que sufrimos la macabra broma de ser gobernados por un sociópata como Javier Duarte?

Acaso ha sido un eufemismo, o un recurso para escapar a una responsabilidad que no ha sabido afrontar el gobierno al que representa. La demanda de intervención federal tiene muchos meses; es posible que varios actores políticos la hayan hecho más ruidosa por el periodo electoral que tuvo su culmen el 5 de junio pasado, pero los datos obraban en poder del gobierno federal, y eran sumamente preocupantes.

¿No quisieron atender los llamados de legisladores, grupos sociales, organizaciones no gubernamentales y alcaldes, que imploraban la intervención de las fuerzas federales, para evitar que se identificara en el gobierno estatal priista una peligrosa incapacidad para atender este tema y, con ello, generar la derrota electoral del PRI que finalmente sobrevino?

¿Se dejaron convencer por un gobernador como el que pidió licencia la semana pasada, quien siempre decía que podía combatir solo a los delincuentes y que, incluso, fue cerrando la llave de la Sefiplan a los recursos acordados para mantener a la Marina en calles y caminos de Veracruz?

Por otra parte, aunque Miguel Ángel Osorio Chong señaló que la intensificación de la incidencia delictiva fue motivada por espacios para la delincuencia generados por el cambio de administración pública estatal, quienes hemos vivido en este estado podríamos parafrasearlo señalando que sí, que esos espacios se han dado por el cambio de administración, pero la que fue de Fidel Herrera a Javier Duarte de Ochoa.

No cumplieron los gobiernos locales

chong-flavino-2El hidalguense dijo muchas cosas entre líneas. Por ejemplo, que el gobierno estatal no había cumplido con su responsabilidad y tampoco lo habían hecho los ayuntamientos, esto último posiblemente para responderle al alcalde local Joaquín Caballero Rosiñol, quien ha estado muy intenso en la vocería de los municipios sureños en medios estatales y nacionales sobre el tema de la seguridad.

“Cada quien tiene que hacer su parte. Nosotros no hemos dejado de hacerlo, pero físicamente se requiere ver la acción que tienen que asumir los estados para que la coordinación surja y dé buenos resultados y tiene que haber condiciones políticas”, dijo Osorio Chong, y añadió:

“Esto no puede sostenerse, tienen que hacer su esfuerzo, tienen que cumplir con su obligación los municipios y tienen que cumplir con su obligación los Estados. Estamos trabajando con los estados, que sepan que seguiremos dándole el respaldo y el apoyo, pero tenemos que ver un esfuerzo en reformas y en conformación de policías”.

También envió un mensaje que involucra tanto al gobierno que fenece (encabezado ahora por Flavino) como al que viene (aunque muchos dicen que Yunes Linares no llegará por un supuesto acuerdo entre Osorio Chong y el escapado Javier Duarte), para que olviden los conflictos y se centren en lo importante:

“Hemos estado haciendo un llamado a la cordura, a entender que ya pasó el proceso electoral, a entender que si alguien tiene que ver con algún tema del ejercicio personal de la administración pública pues que lo enfrente ante la autoridad respectiva, pero que la ciudadanía no puede estar en este enfrentamiento de discurso, de posiciones que no ayudan a construir”.

Como quiera que, finalmente, se logró el aterrizaje de la acción federal, es de esperar que la acción concertada y abierta contra el crimen organizado surta pronto sus efectos en Veracruz y, en particular, en la zona sur. Y habrá que ver si esta colaboración se mantiene a partir del 1 de diciembre en que comienza el bienio que gobernará la alianza PAN-PRD, como Miguel Ángel Yunes Linares a la cabeza.

Comentarios: belin.alvaro@gmail.com | FacebookTwitter: @AlvaroBelinA | Google+ | Linkedin | Instagram | Formato Siete

La última treta de Duarte: licencia para escapar

La última treta de Duarte: licencia para escapar

 

No servirá de mucho que Javier Duarte de Ochoa haya pedido licencia para no concluir en los 48 días que le restaban en su encargo como Gobernador del Estado, pero nadie puede negar que millones de veracruzanos (sí, millones) expresamos –viendo al cielo, en un gesto aprendido– nuestro beneplácito porque esto hubiera sucedido. ¡Por fin!

Y no servirá por dos cosas: uno, el gobernador interino salió de su cuadra y seguirá suministrándole recursos para su “defensa”, lo que significará que no nos habremos salvado de la enorme sangría financiera, y, dos, la intención del cordobés es disponer de todo su tiempo para dedicarse en cuerpo y alma a combatir a Miguel Ángel Yunes Linares y tratar de que no tome posesión el 1 de diciembre, además de buscar salvar el pellejo de una guillotina que ya cae con una fuerza y una contundencia descomunales.

Quedan dos dudas: ¿Fue obligado por el gobierno federal a pedir licencia ante la descomposición evidente del estado y la fractura política que vive Veracruz, lo que estaría poniendo en riesgo una sucesión pacífica de poderes, o simplemente responde a una estrategia político-jurídica recomendada por el cuerpo de abogados contratado, según dijo Yunes Linares, con un anticipo de 200 millones de pesos?

En contra de la primera hipótesis estaría la evidente actitud pusilánime e, incluso, protectora del presidente Enrique Peña Nieto (pese a sus muy ensayados desplantes y a la instrucción dada al PRI nacional de suspenderle sus derechos como militante) con un gobernador que le aportó muchos recursos financieros a su campaña presidencial (se habla de 2 mil 500 millones de pesos), a costa de una tesorería endeudada.

Echarlo a patadas del Palacio de Gobierno (como buena parte de la población y de las fuerzas políticas demandaban hace mucho tiempo) hubiera tenido el riesgo de que Duarte filtrara en qué consistió el monto detrás de la complicidad durante cuatro años, lo que hubiera significado una cuenta más al rosario de actos de corrupción presidencial.

Entonces, queda la pregunta: ¿Javier Duarte se fue por la libre a confesarse con monseñor Carlos Loret de Mola, luego de que –según informa Jenaro Villamil en Proceso– Televisa le volvió a abrir la puerta gracias a que el titular de Sefiplan, Antonio Gómez Pelegrín, “se comprometió con Fernando Landero, director de la Fundación Teletón, a liquidar los 100 millones de pesos pendientes por el mantenimiento” del CRIT de Poza Rica? (Según Villamil, el mismísimo Landero lo reveló al periodista Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula).

Todo esto huele mal. No solo hemos esperado infructuosamente la intervención del gobierno federal para que Veracruz no se siguiera yendo a la mierda, lo que no logramos ni siquiera en la petición de la intervención de la Gendarmería Nacional ante la gravedad de la inseguridad pública, sino que antes de a los veracruzanos, el deletéreo gobernante ha preferido irse a la televisión nacional para anunciar que pediría licencia para salvar su honor.

Insultante, de verdad. Lo que no podemos negar es que, aún en su eutanasia (como califica Leonardo Curzio, de El Universal, a este acto de reducir la larga agonía “de un gobernador que ha acumulado descrédito en todas las materias del ejercicio gubernamental”), Duarte lo ha hecho con todos los reflectores nacionales sobre su adelgazado rostro. Hizo como aquellos que se suicidan en vivo a través de una red social, con la diferencia de que regresó a Xalapa vivito y coleando a instrumentar el nombramiento de su interino: Flavino Ríos Alvarado.

Lo que a todas luces es lastimoso para Veracruz es que, aún en su vergonzosa despedida, utilizó abundantes recursos públicos, de esos que ya no alcanzan ni para pagar a los pensionados, tanto para pagar a Televisa (que ya mostró por qué tan furiosa estaba con Duarte) como para viajar en avión oficial de ida y vuelta a la Ciudad de México.

En conclusión, nada resuelve su solicitud de licencia, pero ha dado una pequeña alegría a los jarochos. Por eso tal vez, fue más popular en Twitter el hashtag #FelizMiercoles que #Javier Duarte, aunque hayan estado tan vinculados entre sí.

Comentarios: belin.alvaro@gmail.com | FacebookTwitter: @AlvaroBelinA | Google+ | Linkedin | Instagram | Formato Siete

Naufraga Veracruz, pero el capitán permanece

Naufraga Veracruz, pero el capitán permanece

 

 

Veracruz se encuentra en un estado crítico. En lo político, se han destruido todos los canales de diálogo para la transición gubernamental. En lo económico, se ha roto toda posibilidad de que en 2016 se establezcan bases reales para crecer, lo que se manifestará en los indicadores económicos, de por sí mermados en los últimos años, tanto en inversiones como en empleos. En lo social, los niveles de pobreza e inseguridad se han disparado, sin que haya la más mínima voluntad para atenuarlos con políticas públicas.

La grave confrontación política (y judicial) entre el gobernador ‘en funciones’, Javier Duarte de Ochoa, y el gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares, ha obligado a este último a transitar por senderos paralelos en la elaboración de un plan de gobierno que, con el apoyo de la Universidad Veracruzana, tendrá mucho de carácter aspiracional.

Los grupos sociales, empresariales y políticos que se encuentran fuera del ámbito gubernamental tendrán la oportunidad de proponer el camino por el que desean que transite el próximo gobierno de dos años pero, hasta que tome las riendas dentro de 106 días aciagos, Yunes Linares no tendrá datos duros de los efectos desastrosos de la gestión duartista y las posibilidades presupuestales reales para atender las necesidades de cambio que le urgen a Veracruz.

Aunque las maniobras (per) judiciales tomadas por Javier Duarte solo parecieran afectar políticamente al gobernador electo, hace ya mucho tiempo que las leyes y medidas tomadas por este joven dinosaurio (con la complicidad de un Congreso local sometido y vergonzante) están afectando e hipotecando el futuro de la entidad, al punto de que muchos analistas prevén que los efectos negativos para Veracruz no podrán resolverse en el mediano plazo, es decir, en 20 años por lo menos.

Para colmo, aunque Javier Duarte se lave las manos y predique en el desierto su evangelio de honestidad y transparencia (al mismo tiempo que busque con desesperación amarrarle las manos al próximo gobernador anclando en puestos claves de fiscalización a cómplices que lo defiendan), la situación se le ha salido de las manos.

No solo ha sido la publicación de sus supuestas propiedades inmobiliarias en el país y el extranjero, que él ha negado reiteradamente, sino también de sus más cercanos colaboradores, como el temido exsecretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, señalado en una investigación periodística del equipo de Aristegui Noticias, de tener varias casas en Texas por valor de 2.4 millones de dólares, lo que él ha aceptado, aunque señalando que son producto de su trabajo gubernamental y de empresas personales, a las que el gobernador elector Miguel Ángel Yunes ha acusado de hacer negocios con el gobierno y, más particularmente, con la dependencia que tuvo a su cargo desde junio de 2011.

Amén de un posible conflicto de intereses, Bermúdez Zurita compareció por más de dos horas este lunes ante la Fiscalía General del Estado, donde hasta donde sabemos no ha habido ninguna denuncia específica por enriquecimiento ilícito, y ha salido con una imperturbable sonrisa, custodiado discretamente por elementos policíacos del estado, evitando hasta donde pudo responder a los reporteros, justo el día en que el Mayor José Nabor Nava Olguín era nombrado como nuevo titular de la SSP, en su sustitución.

“Cabalmente he cumplido con todos los requisitos que marca la ley en claridad de las cosas, estoy aquí porque no tengo nada que temer y vengo a hacer mi trámite legal”, dijo mientras caminaba sin detenerse a los reporteros.

Peña Nieto lo deja solo

“La forma es fondo”, habría dicho don Jesús Reyes Heroles, tuxpeño, uno de los políticos mexicanos de los que ya no existen, y que parece acuñada para describir la orfandad política de Javier Duarte de Ochoa. Aunque este ha tratado de justificar el desplante y desprecio sufrido del presidente Enrique Peña Nieto en su pasada visita a Alvarado, aduciendo una supuesta mascarada para evitar que el Mandatario mexicano cargue con su pleito ranchero con Yunes Linares, lo cierto es que el desdén institucional marcado por Peña es indicativo del hartazgo presidencial ante un gobernador que se ha salido de todas las formas políticas.

Que en el comunicado oficial de la Presidencia y en las más de 100 fotografías subidas al portal oficial no aparezca ni el nombre ni la figura del gobernador Duarte es una clarísima señal de deslinde, que captaron todos los medios periodísticos locales y nacionales (incluso el portal de Yahoo) y todas las fuerzas políticas del país, y supongo que el propio Gobernador del Estado, quien ha debido lanzar algunas señales explicativas que seguramente enconarán aún más el distanciamiento entre ambos personajes.

Pero no fue la única ocasión en que el gobierno federal quiso mostrar el desprecio ante un personaje que ha decidido hace ya tiempo jugar por la libre.

El sábado pasado acudió a Veracruz el secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade Kuribeña, para entregar directamente apoyos de la dependencia federal por 3 millones 600 mil pesos del Programa de Empleo Temporal Inmediato (PETI), a 2 mil 700 familias afectadas por el paso de la tormenta tropical Earl en comunidades de Coscomatepec, Tequila y Huayacocotla.

Para ello, se trasladó a este último municipio, y visitó la comunidad de Zilacatipan, donde murieron 5 veracruzanos por el deslave de un cerro, que forman parte de los 13 fallecidos como producto del meteoro, y hasta donde se trasladó (podríamos decir que por primera vez luego de su campaña electoral) el gobernador Duarte, quien solo había acudido días después de las afectaciones a caminar por comunidades afectadas por el desbordamiento del río Jamapa.

Si Meade Kuribeña no hubiera venido a Huayacocotla, Duarte jamás habría tenido la intención de ver de cerca el drama de sus gobernados en esa zona serrana colindante con el estado de Hidalgo, porque él ha ‘gobernado’ una extensión muy acotada del territorio veracruzano.

El asunto es que, de nueva cuenta, el área de prensa de la Sedesol federal lo convirtió en convidado de piedra. En prácticamente ninguna foto oficial, salvo en aquellas donde no hubo manera de evitarlo, aparece el recién espigado gobernador, y en el comunicado de prensa no se le menciona ni por mínima cortesía política, y la única veracruzana que aparece es la delegada en la entidad, Anilú Ingram Vallines.

Por cierto, los delegados federales han debido pintar su raya respecto al mandatario veracruzano, y han realizado su labor por su cuenta, sobre todo porque en casi todas las acciones del gobierno federal en Veracruz (sin contar los recursos enviados a la Sefiplan y que han desaparecido misteriosamente), el gobierno estatal se ha llevado todas las glorias, sin dar crédito al gobierno peñista.

Este evidente distanciamiento político profundiza gravemente la crisis de Veracruz.

En los últimos meses, grupos sociales y empresariales prácticamente se han amotinado contra el gobierno estatal. Desde el anuncio de que no pagarán el impuesto del 3 por ciento a la nómina por parte de sectores empresariales porque se ha decretado destinarlo al pago de deuda (apoyado por Yunes Linares, quien ha anunciado que no cobrará recargos ni multas), hasta de organizaciones tradicionalmente alineadas con el Gobernador, además de grupos sociales, quienes han exigido que los apoyos a damnificados sean entregados directamente por el gobierno federal porque todo lo que pasa por la Sefiplan no llega a sus destinatarios, son expresiones de absoluta desconfianza.

Y es que nadie le puede amarrar las manos a Duarte. Ya la Auditoria Superior de la Federación parece desesperada por la forma en que se han perdido miles de millones de pesos entregados por la Federación al Gobierno de Veracruz, y ha metido cuanta denuncia penal le parece sustentada sin que la Procuraduría General de la República (PGR) haya hecho nada para investigar al menos.

Y en ese sentido, sí, Duarte todavía cuenta con el último apoyo que le conviene de parte del presidente Enrique Peña Nieto, a quien le urgiría una acción contra sus correligionarios de Veracruz, Quintana Roo y Chihuahua para demostrar que va en serio su Sistema Nacional contra la Corrupción, ahora que los medios internacionales lo tienen contra las cuerdas por conflictos de interés y actos de corrupción con empresas constructoras internacionales que estarían pagando boleto para ingresar al paraíso de los multimillonarios contratos de obras del gobierno federal.

 

Comentarios: belin.alvaro@gmail.com | Twitter | Facebook | Google+ | Linkedin | Instagram | Formato Siete

Veracruz, un estado sin gobernador

Veracruz, un estado sin gobernador

O Javier Duarte nunca halló a Veracruz, el estado que ha dicho que gobierna desde hace seis años, o los veracruzanos nunca tuvieron a su servicio al gobernador que, gracias a los oficios de Fidel Herrera Beltrán, padeceremos hasta el próximo 30 de noviembre, si otra cosa no sucede.

Este viernes se trasladó a la ciudad de México para presentar una denuncia por enriquecimiento ilícito contra el gobernador que habrá de sustituirle el 1 de diciembre, Miguel Ángel Yunes Linares.

Aunque el tema es personalísimo, gracias a la batalla mediática (que no judicial) emprendida contra el enemigo que ha prometido meterlo a la cárcel, se movilizó con recursos públicos y ha divulgado los documentos con que quiere poner a su opositor en el mismo estatuto en que éste lo ha puesto: ladrón de recursos públicos.

Hace tiempo que Duarte no gobierna Veracruz. El estado se cae a pedazos mientras él se encierra con su equipo jurídico y financiero para ver cómo escapa de la acción de los auditores e investigadores judiciales de la Federación por los enormes hoyos financieros creados por su antecesor y profundizados gravemente durante su gobierno.

Para Javier Duarte, Veracruz es él. El tiempo que le pagamos los veracruzanos para que dirija al estado lo ha destinado hace ya mucho tiempo a fraguar maldades en contra de su enemigo político, Miguel Ángel Yunes Linares; a forzar a diputados federales y locales, alcaldes, funcionarios y dirigentes políticos de su partido a mostrarle una endeble solidaridad que están muy lejos de considerar ecuánime y sincera.

Todo parece indicar que una realidad es la que él percibe y muy otra la realidad real que padecemos los jarochos; es el momento en que no encuentra la razón del repudio generalizado hacia su gobierno, principal motivo de la derrota de su partido en los comicios del pasado 5 de junio.

La respuesta dada por él a los reporteros este lunes en la mañana, cuando la misma denuncia la presentó ante la Fiscalía General del Estado,  nos hace suponer que tiene en la mente a un Veracruz distinto al que vivimos los simples mortales. Lo reproduzco porque constituye una verdadera perla:

“Tan solo vea las inversiones que hay, tan solo vea las edificaciones que hay, las construcciones, el crecimiento económico que hoy tiene Veracruz, la calidad de vida que hoy tenemos. Veracruz es otro, en materia de seguridad estamos fuera de la lista negra de los estados más violentos de la República Mexicana; en materia de turismo somos de los estados más visitados.”

Veracruz, sin embargo, se ubica en la cola del crecimiento del PIB estatal, por debajo de Oaxaca. Las principales iniciativas de atracción de capital se centraron en la industria petroquímica que, aparentemente, tendría un auge inusitado con la reforma energética, pero que se vino abajo por la caída de los precios internacionales del petróleo.

En contrapartida, miles de empleos se han perdido por los despidos realizados por Pemex en la zona sur de la entidad, mientras que la zona norte sufre gravemente las distorsiones generadas por la suspensión de enormes inversiones anunciadas por la paraestatal para el proyecto Aceite Terciario del Golfo, lo que ha hundido a todas las empresas, trabajadores y habitantes de Poza Rica.

La principal demanda de los veracruzanos durante las campañas electorales recientes fue la de contar con empleos, lo que quiere decir que no los hay, y eso ha generado un crecimiento anormal de la población en pobreza y pobreza extrema.

Para colmo, el gobierno estatal ha hundido a casi todas las empresas veracruzanas, tanto del sector de la construcción como las del turismo, por enormes deudas sin solventar, lo que ha llevado a la quiebra a varias, mientras que otras han debido subsistir con el mínimo número de trabajadores.

En el caso de la seguridad, las bandas criminales y grupos policiacos han sembrado el terror por todos los rumbos de la entidad, por donde aparecen cadáveres regados de veracruzanos asesinados con extremada crueldad de manera tan frecuente que hemos perdido la capacidad de asombro. Y ya hemos visto cómo su secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, ha sido despedido bajo la máscara de una renuncia, para aclarar compras estratosféricas de bienes inmuebles en el estado de Texas.

El presidente Enrique Peña Nieto tendría que gastar diariamente los pésames que prodiga a otras naciones para enviarlos a los veracruzanos, porque en la mayoría de las ocasiones ocurren más homicidios en Veracruz que los que resultan de actos terroristas en países europeos y en los Estados Unidos.

Las cifras enviadas por la Fiscalía General de Justicia al Sistema Nacional de Seguridad Pública parecen cada día más maquilladas. Ya lo hemos señalado en anterior entrega.

Y, efectivamente, pero solo desde el dudoso censo del Fiscal, Veracruz aparece en los lugares 12 y 13 en número de delitos en general, robo y homicidio, pese a que las páginas policiacas de los medios (cada vez más cautas a la hora de publicar algunos casos por estar en riesgo de ser atacados por el crimen organizado) dan cuenta de múltiples asesinatos.

Sin embargo, en el primer semestre del año, Veracruz ha escalado al segundo lugar por mayor incidencia en el delito de secuestro, solo superado por el Estado de México, pero desplazando a Tamaulipas, que hace varios años enseñoreaba la macabra lista, y Tabasco, donde la leyenda de secuestros la había convertido en un infierno en lugar de ser un edén.

¿Estaremos siendo injustos con Javier Duarte de Ochoa o él vive en una realidad virtual porque siempre se la pasa en Casa Veracruz o fuera del estado y el país, lo que le ha impedido durante seis años saber qué sucede en el estado que dice gobernar?

Comentarios: belin.alvaro@gmail.com | Twitter | Facebook | Google+ | Linkedin | Instagram | Formato Siete