El fantasma de la corrupción asedia a Miguel Ángel Yunes

El fantasma de la corrupción asedia a Miguel Ángel Yunes

[HORA LIBRE] Mal empieza la semana a quien en lunes le cortan la cabeza. El audio que se filtró a la televisora norteamericana de habla hispana, Univisión, en que se escucha una conversación telefónica entre el candidato a gobernador de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, y su hijo Omar (el financiero de la familia), para planear una supuesta adquisición de un inmueble en Nueva York, por valores que se acercan a los mil millones de pesos, ha puesto de cabeza la contienda.

De inmediato sonaron las alarmas en el cuarto de guerra de quien está acostumbrado a golpear. No solo debió analizar cómo responder al debate riñonudo organizado por Olmeca.TV desde Coatzacoalcos, donde salió raspado al encontrar a un Héctor Yunes Landa respondón, que le dio candela con temas que han perseguido al expriista desde hace varios años, como su supuesta participación en actos de abuso infantil, hasta su enriquecimiento a su paso por las dependencias federales en los gobiernos panistas.

Ya hemos escrito aquí que el mismo domingo en que iniciaron las campañas, luego de presentar una denuncia contra Javier Duarte por enriquecimiento y corrupción ante la Fiscalía General, estalló el escándalo mundial de los Panama Papers, en que el mismo Omar Yunes Márquez fue mencionado por la gestión de una empresa en Nueva Zelanda con propósitos de inversión millonaria, aparentemente para evadir la fiscalización en México.

Hasta el momento no ha habido una explicación contundente sobre este hecho, más allá de la negativa de ambos personajes (padre e hijo) a reconocer dicha participación, lo que ha generado más dudas entre el sector de quienes leen las noticias.

Lo que se ha pretendido revelar con el audio divulgado por Univisión, sin embargo, va más allá de simples documentos. En primera, la conversación ya ha sido reconocida por Miguel Ángel Yunes. Sí se realizó. Pero ha tratado de apagar el escándalo manejando una supuesta operación inmobiliaria de la empresa del benjamín de la familia, en que éste habría estado actuando solamente como intermediario, es decir, sin aportar dinero propio o de la familia.

Como en el escándalo de los Panama Papers, pocos se han tragado sus desmentidos. En la llamada telefónica, Omar habla incluso de ganancias menores derivadas de ‘rentitas’ por los espacios ocupados en el edificio que, a todas luces, buscaban adquirir y que, según los registros de propiedad aducidos por la reportera de Univisión que entrevistó al candidato panista, daban noticia de la adquisición en diciembre pasado.

Yunes Linares ha respondido, más bien, con acusaciones de que la filtración de esta llamada y su manejo en su contra forman parte de una guerra sucia implementada por el gobernador Javier Duarte de Ochoa y el PRI ante la evidencia de que el candidato priista Héctor Yunes Landa va abajo en todas las encuestas levantadas hasta el momento. Falta ver qué impacto tiene en la percepción de los ciudadanos las acusaciones contra él por haber acumulado una riqueza incalculable que le permite a su familia la adquisición de inmuebles en el estado, en la Ciudad de México y en el extranjero, habida cuenta de que en su declaración patrimonial aparece un departamento de lujo en Miami, con un costo superior a los 300 mil dólares (más de 5 millones de pesos).

¿Quién dijo que las campañas son operaciones quirúrgicas?

Pero la guerra sucia de la que se ofende Miguel Ángel Yunes Linares es un elemento que ha enraizado en las contiendas electorales en México hasta grados indecibles. Él mismo la ha emprendido, tratando de bajarle puntos a su primo priista, y que estén saliendo noticias y documentos en su contra puede, efectivamente, deberse a una guerra sucia de sus oponentes.

El problema es que para la percepción ciudadana no basta con decir que es eso, una guerra sucia, sino aclarar meticulosamente que dicha guerra está basada en hechos y afirmaciones distorsionadas a modo, que se levantan juicios sin sustento, que se falta a la verdad, mediante la presentación de pruebas que derriben los supuestos en que se basan las supuestas infamias.

Y es que Yunes Linares ha basado parte de su campaña en su lucha contra la corrupción y la impunidad, prevalecientes (¿quién podría reprochárselo?) en los gobiernos sucesivos de Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa, que han dejado a Veracruz vencido y exhausto, con una megadeuda y sin esperanza de redención en el mediano plazo. Difícilmente, Yunes Linares puede combatir algo en lo que varios indicadores señalan que ha incurrido.

Y sí, el PRI ha visto en estas supuestas revelaciones una oportunidad extraordinaria para golpearlo y bajarle puntos en las preferencias electorales. No se puede uno imaginar a los priistas yendo en procesión a la casa de Miguel Ángel para darle condolencias y a prometerle que no usarán versiones hechas públicas a nivel internacional con tan mala intención.

El mismo candidato del PAN-PRD a la diputación por Xalapa, Uriel Flores Aguayo, ha reconocido que este ataque a Yunes Linares ha sido de alto nivel, de los más fuertes en plataforma y cobertura, no en contenido, y ha señalado en su cuenta de Facebook que ello “evidencia participación de varias instancias de poder o, al menos, la autorización del gobierno federal. No es fácil que lo afecte sensiblemente en simpatías pero algo de confusión logrará”.

Y añade: “Por la experiencia con AMLO, sujeto de una brutal y sistempatica guerra sucia en el 2005, me parece que hay que contestar proporcionalmente al ataque, a tiempo y con eficacia; algo así ya se ve en el candidato y su equipo, se les nota idea y eficacia”.

Que se cancele su registro como candidato, pide el PRI

El dirigente estatal del PRI, Amadeo Flores Espinosa, sin embargo, no ha esperado las reacciones del candidato opositor. Este martes convocó a una conferencia de prensa, en que ha dicho que Miguel Ángel Yunes debe esclarecer el origen de su fortuna y la de su familia, y ha pedido a las autoridades competentes intervenir ante la probable presencia de hechos delictivos.

“Los veracruzanos –ha dicho– quieren saber la verdad. Los escándalos financieros de la familia Yunes Linares han rebasado el ámbito electoral y se han convertido en un tema que los agravia. No se trata de votos, sino de hacer justicia y de que se cumpla con la legalidad”.

Dijo que el PRI pide la intervención de la Secretaría de Hacienda para que investigue si el candidato opositor ha cumplido de manera correcta con sus obligaciones fiscales y si corresponden a lo que hoy asciende su fortuna; también, de la Auditoria Superior de la Federación (ASF) y la Secretaría de la Función Pública (SFP), para que desahoguen todas las observaciones y procesos administrativos en curso y determinen su responsabilidad como funcionario cuando fue director del ISSSTE, fecha a partir de la cual se observa un crecimiento exponencial de su fortuna y la de su familia.

Pide también que la Procuraduría General de la República, a través de su Unidad Especial de Investigación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita y de Falsificación o Alteración de la Moneda, concluya y determine la investigación actualmente en curso; además, exige que el Instituto Nacional Electoral (INE) investigue los gastos de campaña y cancele el registro del candidato de la alianza PAN-PRD, de comprobarse la utilización de recursos ilícitos.

Por supuesto, ninguna instancia se aventará ese paquete, sobre todo si se basa exclusivamente en la grabación de una llamada telefónica obtenida fue de investigación judicial, pero el daño mediático está hecho. Ya veremos qué repercusiones tiene en las próximas encuestas y el mero día de los comicios.

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Miguel Ángel y Amadeo, frente a frente

Miguel Ángel y Amadeo, frente a frente

[HORA LIBRE | Álvaro Belin Andrade] El domingo 31 de enero, Felipe Amadeo Flores Espinosa asumió por segunda ocasión, ahora por el método de prelación, la dirigencia estatal del PRI en Veracruz. Es sintomático (y será digno de observar) que dos políticos que se conocieron, trabajaron juntos y hoy se ubican en frentes distintos, estén de vuelta con tanta fuerza en un escenario político pintado por la confrontación y un cierto equilibrio de fuerzas: Felipe Amadeo y Miguel Ángel Yunes Linares.

Si hay alguien que conoce el carácter tempestuoso de Miguel Ángel Yunes Linares es Flores Espinosa. Trabajaron juntos durante el gobierno de Patricio Chirinos Calero. Durante su primer liderazgo estatal del PRI, Amadeo sufrió las inconsistencias y arrebatos políticos de quien era Secretario General de Gobierno y asumía prácticamente el control político del estado, ante el desinterés del gobernante que arribó a Veracruz impuesto por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.

En la mitad de la década de los noventa, Yunes Linares se despachó con la cuchara grande imponiendo a los candidatos a presidentes municipales, hecho que a la postre significaría para el PRI –dirigido por Amadeo– la primera gran derrota tricolor: más de 50 alcaldías fueron perdidas a manos, en muchos casos, de candidatos naturales del PRI que emigraron a otros partidos, molestos por el desdén con que fueron tratados por el rijoso choleño, y demostraron en las urnas que ellos eran quienes le darían el triunfo.

Ya es historia que en la siguiente elección, cuando el propio Yunes Linares se fue a dirigir al PRI, la pérdida fue tumultuosa y vergonzosa: más de 100 alcaldías quedaron en manos de la oposición; prácticamente con ello selló su futuro inmediato (no obtuvo la candidatura para suceder a Chirinos), y fortaleció al que hoy es su partido, el PAN, que logró una importante franja del territorio veracruzano para su dominio: el famoso corredor azul que daba pie a tierra en Veracruz y Boca del Río y se prolongaba hasta Córdoba y Orizaba, donde sentaron su reales en las últimas dos décadas.

Hoy, Miguel Ángel se perfila por segunda ocasión como candidato panista al Gobierno de Veracruz, en una alianza con el PRD que fue registrada ante el OPLE en medio de una tumultuaria manifestación de fuerza, en presencia de los dirigentes nacionales de ambos partidos (Ricardo Anaya Cortés y Agustín Basave Benítez), mientras que Felipe Amadeo Flores Espinosa tomaba posesión en un pequeño salón de un hotel en las orillas de la ciudad, sin la anunciada presencia del dirigente nacional priista Manlio Fabio Beltrones.

Fortalecer el ánimo de unidad y la convicción de triunfo

Pero no se crea que Amadeo pierde en las apariencias. Como dijo la senadora Érika Ayala en el acto que tuvo como principales actores a dos Héctores (Yunes Landa y Herrera Bustamante, precandidatos del PRI a la gubernatura), además del senador José Yunes Zorrilla y la ausencia del gobernador Javier Darte de Ochoa, con Felipe Amadeo Flores Espinosa, “el PRI está listo para ganar”.

Dos palabras permearon el mensaje del nuevo dirigente priista: unidad y triunfo. Pero también: compromiso, cercanía con ciudadanos, manos y cara limpias, cumplimiento de promesas, “un PRI que use la verdad como bandera”.

Para quienes, en el escenario de la selección de candidatos a diputados locales, buscan colocar sus piezas en el próximo Congreso y asegurar un sitio en el próximo gabinete antes que contribuir al triunfo de su partido, Amadeo envió un mensaje cifrado:

“Creemos en la unidad que resulta de la convicción y no de la condición. Quien se suma a la unidad anteponiendo sus condiciones no está pensado en Veracruz, sino en su propio proyecto. Por ello, vamos a construir la unidad del partido en la diversidad y no en la conveniencia”.

También hubo sitio para la autocrítica, para anticipar cómo actuará el PRI en un escenario estatal que parece desmoronarse, y para confrontarse con el de enfrente:

“Hoy nos encontramos ante un momento histórico para el estado. Las condiciones sociales y económicas nos exigen recomponer el camino y garantizar mejores condiciones de vida a los veracruzanos.

“Nuestro partido reconoce la existencia de antiguos agravios, de justos reclamos y de nuevas demandas. Debemos saber escuchar a la sociedad y actuar con responsabilidad y transparencia. Debemos proponer soluciones posibles y no apostar al caos como lo hacen nuestros adversarios”.

Aunque Amadeo Flores asume el compromiso del seguro candidato priista Héctor Yunes Landa de evitar la confrontación, en especial (aunque no lo dijo) con Miguel Ángel Yunes Linares, anticipó que no se quedarán callados como partido:

“Con el trabajo de la militancia, estamos listos para ir a una contienda donde se privilegiarán las propuestas por encima las descalificaciones, pero actuaremos con la fuerza de la verdad cuando esta sea necesaria; no vamos a permitir que el egoísmo, la arrogancia y los intereses perversos sirvan a la confusión y el engaño”.

Y calificó a la alianza PAN-PRD que, en ese mismo momento, hacía gala de fuerza en el centro de la ciudad:

“Nosotros tenemos muchas posibilidades de éxito porque no estamos formados por tribus que se confrontan en el radicalismo de posiciones o caprichos polarizados. Tampoco tenemos confusiones ideológicas que se ocultan tras la ambición desmedida del poder”.

Tras el tibio discurso del representante de Manlio Fabio Beltrones, Arturo Zamora Jiménez, secretario de Acción Electoral del CEN del PRI, el acto concluyó y vinieron los parabienes.

La tarea de Amadeo ha comenzado, y continuará estos días con la reestructuración del CDE del PRI, que ya enfrenta su primer nombramiento con la salida obligada del rijoso Fidel Kuri Grajales, hoy exsecretario de Organización.

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