A Buganza se le acabaron los recursos y los argumentos

A Buganza se le acabaron los recursos y los argumentos

[HORA LIBRE | Álvaro Belin Andrade] Tras la renuncia de Gerardo Buganza Salmerón a su intento por convertirse en candidato independiente a la gubernatura del estado (considerado como uno de los prospectos más viables para cumplir los casi insalvables requisitos del nuevo código electoral de Veracruz), las versiones sobre las razones reales de su dimisión se han multiplicado, ninguna de ellas a favor de la débil argumentación ofrecida por el cordobés en su carta a los medios. Veamos algunas:

Considerado como una carta de la Fidelidad para restarle votos al precandidato de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, en los comicios de junio próximo, la hipótesis que más ha circulado es que el grupo de Fidel Herrera Beltrán le cerró las llaves al financiamiento que le estaba otorgando.

Su candidatura independiente se llegó a considerar como el Plan B de Fidel Herrera y/o de Javier Duarte para ser apoyado a como diera lugar, y con todo el aparato del Estado, en el caso en que ninguno de los del grupo (léase Alberto Silva Ramos, Érick Lagos Hernández o Adolfo Mota Hernández) alcanzara la nominación priista.

En dicho escenario, que Buganza Salmerón ganara la elección habría significado una forma de derrotar a los Yunes (Héctor y Miguel Ángel) y, de paso, proteger las espaldas del grupo en el poder durante dos años, en lo que se salva el periodo para que prescriban los delitos que pudiesen sentárseles por corrupción.

En una hipótesis menos imaginativa, la idea del grupo en el poder habría sido igualmente debilitar al candidato panista Miguel Ángel Yunes Linares (aún apoyado en alianza con el PRD), mediante la atracción de los votos de los panistas que no concilian con el poderío del expriista dentro de su partido hacia Buganza y, con ello, bajar su cosecha de sufragios sobre todo en el considerado corredor azul, conformado por las ciudades de Córdoba, Orizaba y Fortín de las Flores.

Si se observa, al menos entre dirigentes y analistas políticos que amalgamaron esas lucubraciones por ningún lado se le obsequia credibilidad sobre la honestidad e independencia de quien, para colmo, en los últimos días fue señalado por observaciones en el manejo de recursos a su paso por la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), que debe atender si no quiere ser llamado a cuentas por la Auditoria Superior de la Federación (ASF).

¿Por qué abandona la contienda antes de comenzar?

Para los diputados locales Ana Ledezma, Joaquín Guzmán Avilés y Francisco Garrido, el cordobés no calculó bien su fuerza; señalan que el extitular de las secretarías de Gobierno y de Infraestructura y Obras Públicas siempre ha vivido del sistema y atribuyen peso a la versión de que las observaciones hechas por la ASF por su manejo de recursos de la SIOP en 2014 (cuando se realizaron las obras para los Juegos Centroamericanos y del Caribe), pudieron ser consideradas como un elemento político negativo que sus contrincantes (en particular, los del PAN) aprovecharían para hacerle morder el polvo durante la campaña.

Los menos duros con Buganza atribuyen su desmarque a la constatación de que su propuesta política no levanta en el imaginario colectivo y que era preferible echar atrás a tiempo una aventura que le costaría muchos recursos salidos de su propia fortuna, sobre todo si, como dice la mayoría, el ahora Cónsul de México en Barcelona no le vio colmillos de tiburón y prefirió invertir sus abundantes recursos económicos en opciones más viables para evitar que Miguel Ángel Yunes gane la contienda del 5 de junio próximo.

Buganza dejará abandonados a los casi 200 mil veracruzanos que le habían otorgado sus firmas de respaldo; también, a los 30 ciudadanos que le acompañarían como candidatos independientes al Congreso local y, sobre todo, dejará en el limbo sus supuestas buenas intenciones de lograr un cambio en Veracruz, derrotando a las mafias del poder.

En su carta no hay muchos pormenores, solo que le pusieron muchos obstáculos, incluso desde el Órgano Público Local Electoral, que jamás precisa, por lo que deja presa de múltiples dudas el carácter genuino de su frustrada aventura política. Vea el tono y vaguedad con que se refiere a la actual situación política:

“Ya no podemos solapar la seducción de la hipocresía, ya no podemos dejarnos atrapar por la fascinación de la mentira y de las apariencias; en el odio nunca habrá soluciones a nuestros problemas y necesidades, menos en las ofertas fáciles”.

Pues ha de ser interesante porque no le entiendo.

Brizuela y Bueno Torio siguen adelante

Mientras eso sucede en el cuartel del tiburón morado, en el de los otros dos aspirantes a la candidatura ciudadana, Elías Miguel Moreno Brizuela y Juan Bueno Torio, le siguen dando duro para lograr sus propósitos.

Morena Brizuela incluso invitó a Buganza a unirse a su propuesta, una actitud que el experredista ha repetido desde hace varios meses, cuando le regresaron sus aspiraciones por hacer política en su entidad natal y señaló su propuesta de hacer un frente amplio con dirigentes de todos los partidos que estuviesen dispuestos a dar la batalla por extirpar la Fidelidad de todos los niveles de gobierno.

Vea, si no, cómo se refiere el exsecretario de Protección Civil del entonces Gobierno del Distrito Federal (bajo las órdenes de Marcelo Ebrard), a Gerardo Buganza y su dimisión, en una conferencia de prensa ofrecida este jueves 4 de febrero en Xalapa:

“La renuncia de Gerardo Buganza la voy a definir como un acto de contrición, es un acto de arrepentimiento ante Dios. Él es muy católico y creo que él sabía que estaba mintiendo porque no era candidato verdaderamente independiente. Espero el mismo acto de contrición de Juan bueno Torio, que le haga honor a su apellido porque hoy quedamos dos candidatos y uno de ellos es verdaderamente dependiente de Javier Duarte”.

Y agrega:

“Si no es una orden de allá enfrente, si es un verdadero acto de contrición, claro que lo invito. Buganza, que es mi amigo, tiene las puertas abiertas para que se sume a este proyecto, eso hablaría muy bien de él y si no, pues ya ustedes juzgarán”-

Juan Bueno Torio, por su parte, dijo que seguirá buscando coronar su proyecto de ser candidato independiente a suceder a Javier Duarte, y le arrimó el ascua a su sardina a Buganza, señalándole falta de fuerza y de paciencia para juntar las firmas necesarias.

“Lo dije desde un principio para quienes estaban escépticos de mi propuesta, pensaban que andaba yo de palero de alguien pero no es así, ando por todo el estado, a seguir buscando firmas y yo voy hasta el final, muchos me conocen y no soy de ocurrencias, soy de compromisos, retos y resultados y en eso voy”.

Lo realmente cierto es que con las condiciones impuestas por las normas electorales locales, muy difícilmente se pueden multiplicar los candidatos independientes para cualquier elección en adelante.

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¿La izquierda en Veracruz está en quiebra?

¿La izquierda en Veracruz está en quiebra?

[HORA LIBRE | Álvaro Belin Andrade] Desde que en su primera elección como candidato presidencial en 2006, Andrés Manuel López Obrador se percató del desdén con que los dirigentes del Partido de la Revolución Democrática en Veracruz lo dejaron solo, la izquierda jarocha vive una etapa de descomposición y corrupción que se ha profundizado en la última década.

En plena euforia ciudadana que vio en López Obrador la oportunidad para establecer un gobierno federal que combatiera realmente la corrupción, la entrega de los bienes nacionales a particulares locales y extranjeros y la creciente violencia que se apoderaba de calles y caminos, el PRD veracruzano no quiso siquiera de presentar recursos de inconformidad ante los órganos electorales que hubieran permitido anular la elección, manchada por el fraude instrumentado por el PAN en el ámbito nacional, y apoyado por el PRI en estados como el nuestro.

Como reportero me tocó observar cómo los ciudadanos en Xalapa y en varias partes del estado acudían a los módulos instalados en plazas públicas por el PRD para entregar fotografías de las actas electorales, para confrontarlas con las que, maquilladas, se entregaban a las comisiones electorales, y ni siquiera eran recibidas por dirigentes perredistas comprados por el gobierno de Fidel Herrera Beltrán.

El exgobernador, a través de un operador político dotado de dinero como Érick Lagos Hernández, imponía dirigentes de la talla de Sergio Rodríguez Cortés, antiguo empleado del gobierno estatal, y quebraba dirigencias para imponer a otros miembros de la mafia como Rogelio Franco Castán, actual dirigente estatal.

La última jugada realizada por el gobierno priista fue, con Javier Duarte, en los comicios federales intermedios de 2015 para la renovación de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, cuando se echó por los suelos el primer intento por fraguar una alianza del PRD con el PAN que hubiera significado una dura derrota para el PRI, en momentos en que el presidente Enrique Peña Nieto necesitaba una diputación afín para aterrizar, en leyes secundarias, las reformas constitucionales.

¿Qué pasó de un año al otro para que los dirigentes perredistas se hubieran empecinado en una alianza con el PAN para acudir a las elecciones de Gobernador del Estado en 2016? Es muy posible que los antiguos aliados priistas no hubieran encontrado eco a sus desmedidas peticiones económicas, vistos los graves hoyos financieros sufridos por el gobierno duartista, y que en cambio, hubieran encontrado condiciones favorables para que un candidato común, en este caso Miguel Ángel Yunes Linares, les permitiera, por la vía electoral, tener acceso directo a las arcas estatales.

Como quiera que ya hay acuerdo de la dirigencia nacional perredista para ir a los comicios del 5 de junio en coalición con el PAN, y que más del 50 por ciento de las candidaturas para las diputaciones locales les serían otorgadas, lo que le espera al PRD es una verdadera catástrofe.

En primera, porque muy difícilmente lograrán que sus candidatos de coalición obtengan el triunfo ante la fuerte competencia electoral que se avecina, y a que muy difícilmente contarán con el respaldo de los grupos panistas locales que verán como una afrenta apoyar a personajes a los que han combatido desde hace mucho tiempo y que ahora les quitarán la posibilidad de acudir a las urnas con líderes blanquiazules de mayor peso político en los diferentes distritos.

En segunda, porque miles de perredistas preferirán apoyar a los candidatos (tanto a Gobernador como al Congreso) que postule Movimiento Regeneración Nacional (Morena) que hoy por hoy es el que ha retomado el pendón de la izquierda, o respaldarán candidaturas más sólidas y más identificadas con la izquierda, como la que ayer planteó Movimiento Ciudadano con el exalcalde xalapeño y exsenador de la República Armando Méndez de la Luz, quien ha comenzado su precampaña con muchos bríos personales aunque con un partido debilitado en la entidad, pese a haber sido fundado por veracruzanos.

Visto lo que ha hecho el PRD, que representaba al sector más crítico hasta antes del nacimiento de Morena, la izquierda parece vivir una quiebra, aunque más de principios ideológicos que en lo económico.

¿Armando Méndez dará Luz?

Aunque en Jalisco ha logrado sus mejores victorias, al gobernar hoy la zona metropolitana de Guadalajara, con alcaldes en la Perla Tapatía y en los municipios conurbados de Zapopan y Tlaquepaque, el Movimiento Ciudadano tendrá que venir con todo a Veracruz, porque a su dirigente nacional, el exgobernador Dante Delgado Rannauro, todavía le queda en la memoria los años que pasó en el penal de Pacho Viejo, gracias al entonces Secretario General de Gobierno de Patricio Chirinos Calero, Miguel Ángel Yunes Linares, hoy precandidato de la alianza PAN-PRD.

Sin posibilidad de una alianza con el PRD, y desdeñado por su antiguo compañero de batallas, Andrés Manuel López Obrador, quien ha decidido ir solo con Morena a todas las citas electorales, Movimiento Ciudadano enfrentará solo el compromiso político de este año, en que se elige gobernador para dos años.

Lo hará con un xalapeño de cepa, Armando Méndez de la Luz, quien ya ha probado las mieles de los poderes ejecutivo (fue alcalde de Xalapa, Secretario de Desarrollo Económico con el gobernador Fernando Gutiérrez Barrios y Subsecretario de Gobernación) y legislativo (como Senador de la República y Diputado local), y cuya trayectoria política ha sido limpia, sin acusaciones de corrupción.

Armando Méndez de la Luz deberá meter el acelerador una vez que logre su nominación y empiecen las campañas; debe aceitar a un partido que ha estado un poco herrumbroso, pero que cuenta con buenos cuadros políticos, y debe crear un discurso que llame la atención de la gente.

Porque, pese a las alianzas, habrá sobreoferta: Héctor y Miguel Ángel Yunes (ya considerados como los punteros), Cuitláhuac García (que le buscará quitar el estandarte de la izquierda), los independientes Juan Bueno Torio, Gerardo Buganza Salmerón y Elías Manuel Moreno Brizuela. Por ahí se dice que el exdirector de la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento, Francisco Antonio Valencia García, una vez fracasado su intento de romper la alianza del PRD con el PAN, apoyado por los gobernadores de Veracruz y Michoacán, iría por el alicaído Partido del Trabajo, aunque Héctor Yunes sostiene pláticas con la dirigencia nacional de este partido para que se una a su candidatura.

Ayer, al registrarse como precandidato del MC a la gubernatura, Méndez de la Luz dijo que aceptó defender el naranja de su partido en la próxima contienda para lograr la gubernatura y evitar que Veracruz se desmorone y se derrumbe. “ La agenda de gobierno que vamos a construir en los próximos días no responderá a los intereses de ningún partido o grupo de poder, será producto de una amplia consulta popular que haremos a lo largo y ancho del Estado.”

Señaló que 4.6 millones de veracruzanos se encuentran en situación de pobreza (60.3% del total de la población, cifra que resulta superior a la de los estados de Puebla, Chiapas y Oaxaca) y que la violencia está creciendo todos los días, por lo que “estamos ante un gobierno que ha fracasado política y económicamente”.

Se comprometió a combatir el binomio corrupción-impunidad, “porque de ello depende que los veracruzanos que en este momento sufren la frustración de sentirse como generaciones históricamente perdidas, puedan recuperar no solo la esperanza sino también la confianza en un futuro que hoy luce sumamente incierto”.

Lo cierto es que veremos una contienda electoral sumamente intensa.

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La alianza PAN-PRD descubre las pasiones

La alianza PAN-PRD descubre las pasiones

[HORA LIBRE | Álvaro Belin Andrade] No parece que el periodismo veracruzano pueda en el corto plazo congeniar con la mesura y la imparcialidad. Como en todos los aspectos de la vida, el periodismo del jarocho, el de análisis, se regodea en las cálidas aguas de la pasión política, y la aprobación por parte del PRD nacional de su alianza con el PAN en Veracruz para la elección de Gobernador ha puesto a todos con la piel chinita, el discurso fatalista y la denostación o el elogio desmedidos. Los veracruzanos somos así, aunque es una monserga descubrir más adhesiones o repudios que opiniones.

Que el berrinche hecho por Agustín Basave, presidente nacional del PRD, para que le aprobaran la alianza con el PAN en Oaxaca y Veracruz, tuvo el efecto que buscaba aún si fue en la madrugada del martes en la Ciudad de México, es algo que alegrará sin duda la contienda electoral del próximo 5 de junio. No acudirá a la cita con las urnas un PRI armado hasta los dientes para darle en la madre al PAN y al PRD separados, sino vigilado y balanceado por una alianza de los dos partidos opositores que se han propuesto inaugurar la alternancia política en el corral veracruzano.

¿Podrán lograrlo? Eso es algo que deberá verse en el transcurso de los días. Ni el PRI ganará pese a su sobrada petulancia, ni la alianza de la izquierda con la derecha tiene el futuro comprado, así salgan muchas voces a invocar el hartazgo de la población por los últimos dos gobernadores del PRI como una segura avalancha de votos a favor de una opción que, por cierto, tiene ancladas sus raíces en el PRI más autoritario y antidemocrático, pese a que ahora sea retomado por los eternos enemigos del priismo.

En anterior publicación aventuré la hipótesis de que, en caso de que no se diera la alianza que postularía a Miguel Ángel Yunes Linares como el candidato del PAN y el PRD, la opción priista habría podido decantarse por Alberto Silva Ramos, a petición de Javier Duarte de Ochoa, pero que la opción contraria, la que la madrugada del martes se consolidó, obligaría a lanzar al ruedo (como fue) al senador Héctor Yunes Landa, apoyado por su colega Francisco José Yunes Zorrilla y (en operación Sálvese quien pueda) por toda la Fidelidad completita, desde Fidel y Duarte hasta los cachorros fieles, porque un posible triunfo de Miguel Ángel casi seguramente los sacaría de la comodidad de sus curules y oficinas para arrojarlos a los fríos escenarios de los tribunales.

Y es que no solo se ha jugado a malograr la alianza (que todavía puede que tropiece por minucias legaloides que pueden invocar los priistas a través de sus agentes en el interior del PAN y del PRD), sino también a atomizar el voto mediante el fortalecimiento de las candidaturas independientes, ninguna de las cuales tiene la mínima posibilidad de triunfo pero sí de hacer desperdiciar cientos y acaso miles de votos que podrían derivarse a las cuatro opciones partidistas y aliancistas que tendrán las boletas electorales el 5 de junio.

En efecto, Gerardo Buganza Salmerón y Juan Bueno Torio, en caso de lograr su registro, atraerán el voto tanto de quienes desde el PAN abominan de la alianza con el PRD como de aquellos que hace tiempo ven en Miguel Ángel Yunes Linares un riesgo insalvable de arrebatarles su partido, mientras que el otro candidato independiente, Elías Manuel Moreno Brizuela, podría atraer, si bien no en mucha cantidad, los votos de perredistas que tienen fresca en la memoria los actos autoritarios y represivos que Yunes Linares ordenó desde la Secretaría General de Gobierno durante el gobierno de Patricio Chirinos. Y digo que no en mucha cantidad, porque el voto de la izquierda desde el PRD más bien se orientará al Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Se han revuelto las aguas turbias

Se han revuelto las aguas turbias

En las fechas previas a las Pascuas, en lugar de amainar, se ha desatado una tormenta política rumbo a los comicios para la elección de Gobernador del Estado en 2016.

Los fervores del parto no solo atormentan al PRI, que el pasado viernes vivió su propia crisis con la escaramuza de una supuesta definición a favor del senador Héctor Yunes Landa, sino también al PRD y al PAN, con portazos, llantos desconsolados, falsos alumbramientos y una sangría que amenaza con dejar exangües tanto a las parturientas como a los que se proclaman padres de las criaturas.

La posibilidad de una fractura en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) este fin de semana, en el marco de su consejo político estatal, por el choque de trenes generado por la anunciada alianza electoral con el Partido Acción Nacional (PAN), puso en evidencia una acentuada división que solo la dirigencia nacional podrá sortear, aunque en modo alguno evitará su debilitamiento por la salida de cuadros importantes y la participación de corrientes importantes en contra  de cualquier decisión que se tome.

Ese punto de quiebre que se percibe en el desgastado partido de izquierda también se observa, y por lo mismo, en el PAN, donde no solo la alianza sino la posible imposición de Miguel Ángel Yunes Linares como el candidato común con el PRD, ha provocado la dimisión del pretendiente de la candidatura panista, Juan Bueno Torio, quien este domingo anunció su salida no solo de la contienda interna sino del partido mismo, tras 22 años de militancia, porque el PAN, según su dicho, “dejó de ser el partido que tenía como bandera la democracia y la libertad, dejó de ser el garante de la batalla a la corrupción para convertirse en parte de ella”.

La salida de Bueno Torio hace notar dos cosas: primero, que la alianza con el PRD va, con el consentimiento de la dirigencia nacional panista, y segundo, que el personaje que ha decidido el PAN nacional para encabezarla es el expriista Miguel Ángel Yunes Linares, sin dar una sola oportunidad para que los militantes en Veracruz puedan decidir mediante un proceso selectivo democrático a quien debe proponerse para enarbolar la causa común que buscaría frustrar la continuidad del PRI en el gobierno del estado.

Al igual que en el PRD, todo parece indicar que tanto en el PAN como en el PRI se vivirán crisis internas que podrían llevarlos a los comicios próximos en estado de gracia, con fuertes pugnas, divisiones, grupos importantes haciendo trabajo de zapa en contra de los candidatos de sus partidos, y la posibilidad de apoyar a candidatos independientes.

Candidatos independientes, materia pendiente

Además de Gerardo Buganza Salmerón, quien se ha registrado ante el Órgano Público Local Electoral (OPLE-Veracruz) como aspirante a Candidato Independiente a Gobernador de Veracruz, y quien ha anunciado que en Navidad iniciará una intensa campaña para obtener las firmas de 170 mil veracruzanos que se le exige legalmente para lograr su candidatura independiente en firme, se espera que haga lo propio Elías Miguel Moreno Brizuela quien hace tiempo renunció al PRD, pese a que el dirigente estatal priista Alberto Silva Ramos invocó su salida como producto de su desaprobación de una alianza con el PAN que llevara como candidato a Yunes Linares.

Junto con su renuncia, Juan Bueno Torio también anunció su decisión de luchar por la minigubernatura como candidato independiente, a cuya aventura lo acompañarían según dijo cientos de panistas desencantados con la presunta imposición de Yunes Linares.

Habrá que ver si no se lo impiden los obstáculos impuestos en la reforma electoral local a candidatos independientes, originalmente diseñados para impedir que aspirantes priistas inconformes quisieran irse por la libre, aunque es cierto que Bueno Torio ha renunciado antes de que se hubiera oficializado su participación en el proceso interno panista.

La dirigencia estatal panista, por cierto, le ha respondido a Juan Bueno Torio en una extensa carta, entre cuyos párrafos vale la pena rescatar los siguientes:

“En el PAN no están los enemigos, esos están fuera del partido. Los enemigos son los que han llevado a nuestro estado a su peor etapa de desempleo e inseguridad y nos enfrentaremos a ellos en las elecciones del próximo año.

“En Acción Nacional sabemos que una de las estrategias del PRI es pulverizar el voto, diluirlo para restar sufragios a los partidos fuertes con amplias posibilidades de ganar. El PRI le apuesta a dividir votos para ganar con su militancia y sus trampas electorales; hasta ahora le ha dado resultado. Es tiempo de impedir que nuevamente suceda.”

En el PRI, madruguete

En medio de todo este volcán político en erupción, el periodista Édgar Hernández puso el viernes pasado un verdadero cohete entre las patas de los caballos con su supuesta ‘exclusiva’ desde el CEN priista, según la cual, contra toda la liturgia estatutaria, el dirigente nacional Manlio Fabio Beltrones le habría confiado a él que el candidato para Veracruz ya estaba definido (Héctor Yunes Landa) y que la decisión ya la había acatado el gobernador Javier Duarte de Ochoa y a favor de la cual se había sumado el otro fuerte contendiente, el también senador José Francisco Yunes Zorrilla.

Para darle mayor dramatismo y ‘veracidad’ a la especie, el periodista originario del Distrito Federal y conductor de un espacio noticioso en la radio xalapeña, se comunicó en vivo al noticiario de la XEU de Veracruz para ofrecer detalles del madruguete, y redactó dos párrafos que envió a los medios que publican su columna, con la promesa de enviar más tarde la información completa:

“Héctor Yunes Landa será el “candidato de la unidad” del PRI al gobierno del estado de Veracruz para el bienio 2016-2018, confirmó el Comité Ejecutivo Nacional de este partido que encabeza Manlio Fabio Beltrones.

“En los próximos días serán convocados el primer priista de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, el presidente del CEN priista, Manlio Fabio Beltrones y los dos senadores, Héctor Yunes Landa y Pepe Yunes con quienes ya se consensuó, para oficializar la decisión que se hará pública el miércoles 13 de enero del 2016.”

No se hizo esperar la respuesta del dirigente estatal priista Alberto Silva Ramos, quien también busca esa candidatura: “Rechazo cualquier versión de albazos, o destapes anticipados que tienen origen en otros lados, y que buscan romper esa unidad que existe entre los priistas”.

Y añade en su declaración pública:

“Los tiempos los tenemos claros, y en su momentos habremos de tener un candidato de unidad que sea avalado por la militancia a través del método que en el pasado Consejo Político determinamos para la elección de nuestro candidato.

“Todo lo que se diga de más en este sentido es parte del folklor jarocho propio de los tiempos previos a la selección del candidato y a la especulación de algunos personajes que reflejan el ánimo de triunfo que existe al interior de nuestras filas”.

Lo cierto es que, de inmediato, las adhesiones a la supuesta decisión del CEN del PRI no se hicieron esperar en las redes sociales, dando por sentado que la versión tenía signos de absoluta veracidad, lo que permite avizorar una decisión todavía más complicada y poniendo en mayores dificultades una decisión del gobernador Javier Duarte que beneficie al propio Alberto Silva Ramos.

Las cosas en lo que resta del año se antojan intensas en el terreno político.

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