Ley de disciplina financiera llegó tarde a Veracruz

Ley de disciplina financiera llegó tarde a Veracruz

[HORA LIBRE | Álvaro Belin] Con una deuda por habitante de 4 mil 650 pesos, cuarto lugar entre las entidades con más alta deuda pública y con uno de sus municipios en el número 19 de los más endeudados del país, al estado de Veracruz le ha llegado demasiado tarde la aprobación en el Congreso de la Unión de la normatividad secundaria de la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, tras siete meses de echarse la bolita entre las dos cámaras.

La iniciativa enviada por el presidente Enrique Peña Nieto para imponer candados a la contratación de deuda de estados y municipios encontró la semana pasada, por fin, la aprobación en las cámaras de senadores y diputados, con lo que –a decir del diputado panista Herminio Corral Estrada– se impedirá que se repitan casos como el del gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa.

Pero el daño ya está hecho. Un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), realizado con datos a marzo de 2015, señala que Veracruz se ubicaba en el cuarto lugar por el monto de su deuda pública.

Cuadro 1. Las entidades federativas con mayor deuda pública (Marzo de 2015)

Lugar Entidad Federativa Monto de

deuda (millones)

1 Ciudad de México 65,800
2 Nuevo León 56,000
3 Chihuahua 41,300
4 Veracruz 37,400
5 Coahuila 36,700
6 Estado de México 32,900

A 12 meses de ese análisis, las cosas se han puesto más amargas, con un gobierno estatal que le debe a todos (incluyendo a la Universidad Veracruzana) pero que a nadie paga, y con un endeudamiento mayor aprobado a finales del año pasado por la Legislatura local por 10 mil millones de pesos para “reestructurar” la deuda.

De hecho, al final de 2015, Veracruz había ascendido al tercer lugar y, junto con Ciudad de México, Nuevo León, Chihuahua y Estado de México, concentraban por sí solas una deuda global por 265 mil 263 millones de pesos, equivalente al 50.5 por ciento del total de pasivos en el país.

Gracias a la nueva legislación, los estados y municipios solo podrán contraer financiamientos u obligaciones cuando se destinen a inversiones públicas productivas y a refinanciamiento o reestructura, todo lo cual deberá reportarse al Registro Público Único, que tendrá un sistema de alertas para señalar cuando se pretendan saltar los candados o se rebasen los topes establecidos.

Senador José Francisco Yunes Zorrilla
Senador José Francisco Yunes Zorrilla

En el Senado, el presidente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público, José Francisco Yunes Zorrilla, dijo que la legislación contempla esquemas para el manejo responsable de las finanzas públicas en las entidades, y añadió que con esta ley tanto estados como municipios tendrán que realizar una gestión con mayor eficiencia y absoluta honradez en el ejercicio del gasto público, pues deberán cumplir con los estrictos procesos de transparencia, rendición de cuentas y la evaluación de los resultados.

Este ordenamiento establece sanciones administrativas y penales contra servidores públicos que endeuden indebidamente a entidades o ayuntamientos, incurran en actos de corrupción o utilicen de manera incorrecta los recursos públicos, al canalizarlos a un destino que no sea la inversión pública.

De nueva cuenta, el tiempo que transcurrió entre que fue propuesta y su aprobación y, más aún, a que sea decretada por el Presidente de la República, impedirá que todo su contenido sea aplicado a las innumerables inconsistencias con que se ha manejado en Veracruz.

Un tema que se contempla en la nueva legislación y su obligada publicidad en la página de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, a que estarán obligados tanto gobiernos estatales como ayuntamientos, permitirá a los veracruzanos conocer cuál es el monto real de la deuda.

En efecto, gobernadores y alcaldes no solo estarán obligados a registrar el monto de sus obligaciones directas e indirectas, sino también los pasivos con proveedores, la deuda contingente y cualquiera que adquieran. Con ello, se cancelará el discurso que ha prevalecido en la entidad en que los funcionarios estatales solo hablan de la deuda contraída con instituciones de crédito, escondiendo bajo la alfombra la deuda pendiente con los proveedores.

Cada veracruzano debe cerca de 5 mil pesos

Aunque al gobierno estatal le favorece que el número de habitantes de Veracruz sea tan elevado, lo cierto es que a marzo del año pasado cada veracruzano debía en promedio 4 mil 650 pesos con 70 centavos. Si consideramos una familia promedio de cinco integrantes, ya podemos imaginar que cada una tiene pendientes de pagar más de 23 mil pesos, gracias a una administración desastrosa de los fondos obtenidos vía endeudamiento, que no le han servido para maldita la cosa.

En deuda per cápita, a marzo de 2015 Veracruz se colocaba en el octavo lugar, superado por Coahuila (12 mil 383 pesos), Quintana Roo (12 mil 292), Chihuahua (11 mil 127), Nuevo León (11 mil), Ciudad de México (7 mil 427), Sonora (5 mil 809) y Nayarit (4 mil 650).

Por desgracia, antes de regresar a la Cámara de Diputados la semana pasada, el Senado de la República incremento de 10 a 15 por ciento el techo de endeudamiento neto de estados y municipios sobre la base de sus ingresos de libre disposición, aunque solo en aquellos gobiernos que estén en condiciones de sanidad.

Generalmente, sin embargo, los años electorales han sido fatales en términos de endeudamiento, pues muchos gobiernos destinan muchos recursos al financiamiento general de los partidos políticos y, en particular, al del partido gobernante.

Para colmo, según análisis de la calificadora crediticia Moody’s, Veracruz se encuentra entre los 10 estados que resentirán un mayor impacto en el servicio de su deuda, al incrementarse en febrero las tasas de interés. Aunque el más afectado será Quintana Roo, que pagará un 7 por ciento más, lo cierto es que prevé para Veracruz un aumento en el costo promedio ponderado de 5.5 %, que se encuentra arriba de la media nacional (5.2 %).

A pesar de que en 2015 no creció la deuda pública al mismo ritmo que en años anteriores, en Quintana Roo, Coahuila, Chihuahua, Nuevo León, Sonora, Veracruz y Baja California, los pasivos siguen representando más del 100 por ciento de lo que reciben por participaciones federales. Además, en 2015, las entidades federativas que más incrementaron el porcentaje de su deuda fueron Hidalgo (38 %), Durango (28 %), Colima (20 %), Sonora (14 %) y Veracruz (10.9 %).

Junto con la entidad, el ayuntamiento de Coatzacoalcos figura entre los municipios más endeudados del país. Colocado a marzo de 2015 en el lugar 19, el ayuntamiento sureño sumaba una deuda de 554.1 millones de pesos.

Por ello reitero que la aprobación de las normas secundarias de la Ley de Disciplina Financiera de Estados y Municipios ha sido demasiado tardía para salvar a Veracruz del feroz apetito crediticio mostrado por los últimos dos gobiernos estatales.

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Familia o mafia, la guerra de los Yunes

Familia o mafia, la guerra de los Yunes

[HORA LIBRE | Álvaro Belin Andrade] No serán los únicos protagonistas de la batalla electoral del 5 de junio próximo, pero tanto Miguel Ángel como Héctor, ambos Yunes, de la misma familia, oriundos de Soledad de Doblado, se han convertido en el ying y el yang de la controversia mediática, y así será hasta el día en que se celebre la madre de todas las batallas.

La aprobación de la alianza PAN-PRD –con Miguel Ángel Yunes Linares como candidato común– confirmó las alertas en el búnker priista, no solo por la posibilidad (en el caso del PRI nacional) de que un candidato débil, es decir, duartista 100 por ciento, diera paso a la alternancia en Veracruz y, por ende, pusiera en riesgo la elección presidencial en 2018; en el caso de la Fidelidad, porque ello podría significar poner al grupo en la antesala de los tribunales por corrupción y abuso de poder. Por eso le quitaron a Javier Duarte la posibilidad de nombrar a su candidato.

Ha quedado lejos aquella máxima de Fidel Herrera de que, mientras él tuviera poder, ningún Yunes gobernaría Veracruz. Tan lejos, que la familia directa (Rosa Borunda y Javier Herrera Borunda) se ha lanzado a los brazos de la nominación de Héctor Yunes y que, en maquiavélica escaramuza, el Cónsul en Barcelona diera a conocer que él opera en su favor, aunque no lo haya dicho frente a reporteros sino off the record.

Tal declaración, más que bendecirlo, podría ser manejado por sus enemigos como el beso de Judas para un senador que hace rato cincela su distancia y un ánimo para poner las cosas ilegales de los Fidelistas en el escritorio de los jueces.

Y Héctor debe actuar de inmediato si no quiere que la perfidia de su primo lo acorrale en la esquina del ring, como si Fidel le diera indicaciones de cómo noquear a sus adversarios.

Por eso, este fin de semana Héctor dijo ante los medios: “No voy a cambiar mi posición, mi convicción: el que haya cometido un delito, que haya lastimado las arcas públicas, va a ser castigado ejemplarmente. Llámese como se llame. Es un compromiso en el que va de por medio mi prestigio”.

¿Prudencia contra machetazos?

Aunque se ha hablado de un acuerdo de civilidad entre los Yunes (incluyendo al de Perote, José Francisco Yunes Zorrilla), la guerra no entiende de guiños diplomáticos. No, al menos, en público.

Miguel Ángel y familia se han soltado el fleco para atacar a su pariente, no bien ha sido proclamado como el único aspirante del PRI. Le han dicho que su candidatura significa la continuidad del Fidelismo, que no hará nada por castigar ejemplarmente a quienes han metido la mano al cajón con especial enjundia, que la corrupción irá de su mano si los veracruzanos lo eligen gobernador de dos años.

Y este domingo, luego de que Héctor dijo que no contraatacará al panista porque es de la familia, Miguel Ángel convocó a rueda de prensa para golpearlo de nuevo: “Héctor es mi primo hermano y -como lo he dicho- en lo personal nos une una relación fraterna, que seguramente se mantendrá, pero en lo político nos separa un abismo. En lo personal, él y yo provenimos de una familia honorable, pero en lo político él está íntimamente vinculado a lo peor que ha dado Veracruz en las últimas décadas. Él estuvo al servicio incondicional de Fidel Herrera y de Javier Duarte y sigue sometido a ambos: eso no está a discusión y mal se ve negándolo”.

Y como para que no haya réplica, recriminó:

“Nunca, ni en el Congreso del Estado ni en el Senado de la República se escuchó su voz para oponerse a la corrupción, al desenfreno, a la complicidad con la delincuencia organizada ni de Fidel Herrera ni de Javier Duarte; al contrario, siempre apoyó las decisiones de la banda que se apoderó del gobierno, con acciones directas o con omisiones cómplices; tan graves unas como otras, por eso hoy no puede llamarse agraviado”.

¿No es lo mismo bacín que jarro aunque sean del mismo barro?

Miguel Ángel Yunes añadió en su diatriba dominical: “Yo tengo casi doce años de ser un férreo y frontal opositor al grupo del cual Héctor forma parte y al que quiere encubrir (…) mientras Héctor disfrutaba de las mieles del poder, yo denunciaba las complicidades con la delincuencia organizada de Fidel Herrera y la corrupción de Javier Duarte”.

¿Habrá dicho mentiras? ¿Será por eso que Héctor Yunes ha preferido salir por la tangente y pregonar que no hablará mal de su primo? ¿Le convendrá al PRI un candidato que no esté dispuesto a confrontar a su principal oponente solo porque es su familiar?

Ambos tienen un pasado cuestionable, si bien Miguel Ángel hace tiempo que se ha desligado del PRI, donde forjó el principal segmento de su carrera política.

Por lo pronto, Héctor ha preferido invocar una encuesta de Beltrán, Juárez y Asociados (BGC), levantada a mediados de diciembre, en que marcha con 21 puntos porcentuales de preferencia sobre Miguel Ángel.

Aunque son los más conocidos por los mil encuestados cara a cara de la empresa demoscópica, lo cierto es que ambos cargan con una opinión desfavorable: del panista, el 21 por ciento le recuerda por señalamientos genéricos de corrupción y algunos casos referidos a casos concretos como su paso por el ISSSTE, mientras que del priista, el 15 por ciento refiere cuestionamientos concretos relacionados con deshonestidad. Aquí, Héctor tiene una gran ventaja.

También señala que el 70 por ciento reconoce al priista, pero que el panista avanza rápidamente y casi lo alcanza.

Respecto a la preferencia de partidos, la encuesta concluye:

“El PRI sigue aventajando en las preferencias efectivas por partido con 39% según el modelo de votantes probables y solidez de las preferencias. El PAN se ubica en segundo lugar con 26%. Más a la distancia aparecen el PRD con 12% y MORENA con 10%. Si hubiera una alianza PRI-PVEMPanal-AVE-PES, ésta sumaría 47%, contra 38% de una alianza PAN-PRD.”

En comparación de atributos, el documento establece:

“Héctor Yunes Landa es el precandidato más reconocido en los atributos estudiados comparativamente. Supera particularmente a los demás en cercanía a la gente, modernidad de ideas, cumplimiento de promesas y firmeza de carácter. No es notablemente más señalado que Yunes Linares como el que metería a la cárcel a los corruptos. Por ser del mismo partido, naturalmente se le percibe como el más cercano al gobernador Javier Duarte. Yunes Linares es el más mencionado como más opositor al Mandatario estatal.

“En atributos negativos, la mayoría de la población no sabe qué decir. Entre quienes refieren a alguien, Yunes Landa y Yunes Linares son prácticamente igual de mencionados en representar más de lo mismo, dejarse manejar por otros y falta de experiencia. En cambio, Yunes Linares es mucho más citado como el más corrupto”.

Ya veremos el 5 de junio, cómo se habrán acomodado las piezas durante la campaña. Lo cierto es que tendrá incidencia en la opinión de los votantes la percepción que tienen respecto a la gestión de Javier Duarte de Ochoa, quien ha caído dramáticamente en su imagen. Según la encuesta, “sólo 26% respalda la manera de gobernar de Duarte, 22 puntos menos que hace 8 meses”.

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La alianza PAN-PRD descubre las pasiones

La alianza PAN-PRD descubre las pasiones

[HORA LIBRE | Álvaro Belin Andrade] No parece que el periodismo veracruzano pueda en el corto plazo congeniar con la mesura y la imparcialidad. Como en todos los aspectos de la vida, el periodismo del jarocho, el de análisis, se regodea en las cálidas aguas de la pasión política, y la aprobación por parte del PRD nacional de su alianza con el PAN en Veracruz para la elección de Gobernador ha puesto a todos con la piel chinita, el discurso fatalista y la denostación o el elogio desmedidos. Los veracruzanos somos así, aunque es una monserga descubrir más adhesiones o repudios que opiniones.

Que el berrinche hecho por Agustín Basave, presidente nacional del PRD, para que le aprobaran la alianza con el PAN en Oaxaca y Veracruz, tuvo el efecto que buscaba aún si fue en la madrugada del martes en la Ciudad de México, es algo que alegrará sin duda la contienda electoral del próximo 5 de junio. No acudirá a la cita con las urnas un PRI armado hasta los dientes para darle en la madre al PAN y al PRD separados, sino vigilado y balanceado por una alianza de los dos partidos opositores que se han propuesto inaugurar la alternancia política en el corral veracruzano.

¿Podrán lograrlo? Eso es algo que deberá verse en el transcurso de los días. Ni el PRI ganará pese a su sobrada petulancia, ni la alianza de la izquierda con la derecha tiene el futuro comprado, así salgan muchas voces a invocar el hartazgo de la población por los últimos dos gobernadores del PRI como una segura avalancha de votos a favor de una opción que, por cierto, tiene ancladas sus raíces en el PRI más autoritario y antidemocrático, pese a que ahora sea retomado por los eternos enemigos del priismo.

En anterior publicación aventuré la hipótesis de que, en caso de que no se diera la alianza que postularía a Miguel Ángel Yunes Linares como el candidato del PAN y el PRD, la opción priista habría podido decantarse por Alberto Silva Ramos, a petición de Javier Duarte de Ochoa, pero que la opción contraria, la que la madrugada del martes se consolidó, obligaría a lanzar al ruedo (como fue) al senador Héctor Yunes Landa, apoyado por su colega Francisco José Yunes Zorrilla y (en operación Sálvese quien pueda) por toda la Fidelidad completita, desde Fidel y Duarte hasta los cachorros fieles, porque un posible triunfo de Miguel Ángel casi seguramente los sacaría de la comodidad de sus curules y oficinas para arrojarlos a los fríos escenarios de los tribunales.

Y es que no solo se ha jugado a malograr la alianza (que todavía puede que tropiece por minucias legaloides que pueden invocar los priistas a través de sus agentes en el interior del PAN y del PRD), sino también a atomizar el voto mediante el fortalecimiento de las candidaturas independientes, ninguna de las cuales tiene la mínima posibilidad de triunfo pero sí de hacer desperdiciar cientos y acaso miles de votos que podrían derivarse a las cuatro opciones partidistas y aliancistas que tendrán las boletas electorales el 5 de junio.

En efecto, Gerardo Buganza Salmerón y Juan Bueno Torio, en caso de lograr su registro, atraerán el voto tanto de quienes desde el PAN abominan de la alianza con el PRD como de aquellos que hace tiempo ven en Miguel Ángel Yunes Linares un riesgo insalvable de arrebatarles su partido, mientras que el otro candidato independiente, Elías Manuel Moreno Brizuela, podría atraer, si bien no en mucha cantidad, los votos de perredistas que tienen fresca en la memoria los actos autoritarios y represivos que Yunes Linares ordenó desde la Secretaría General de Gobierno durante el gobierno de Patricio Chirinos. Y digo que no en mucha cantidad, porque el voto de la izquierda desde el PRD más bien se orientará al Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Municipios de Veracruz: bonanza y corrupción

Municipios de Veracruz: bonanza y corrupción

Pocos ayuntamientos en Veracruz pueden pregonar que han hecho más de lo que, aún con el estado desastroso de las finanzas públicas de la entidad, es posible esperar de ellos. Las explicaciones pueden sobrar, pero no son muchas las razones por las que esto puede ser posible.

Una de esas razones tiene que ver con la añeja (y hoy, sumamente encendida) pugna entre el grupo en el poder, alineado al hoy cónsul de México en Barcelona Fidel Herrera Beltrán, y el encabezado por su enemigo político, Miguel Ángel Yunes Linares, ya prácticamente seguro candidato del PAN por segunda ocasión al Gobierno de Veracruz, con la posibilidad de acudir bajo el esquema de alianza con el PRD.

Y es que tradicionalmente los gobiernos estatales, desde Dante Delgado Rannauro hasta los primeros años de Javier Duarte de Ochoa, habían convertido en paladín de los recursos estatales al municipio de Boca del Río.

Con la asunción hace dos años por segunda ocasión de Miguel Ángel Yunes Márquez a la alcaldía de municipio considerado el más dinámico en materia de crecimiento e inversiones públicas y privadas de las últimas décadas, las llaves prácticamente se cerraron.

Este solo hecho ha permitido que los abundantes recursos destinados a ese sector de la conurbación porteña hayan sido canalizados a ayuntamientos que, pese a ser sumamente importantes en términos políticos y urbanísticos, como la capital Xalapa, o constituir fuertes bastiones electorales del PRI, como Martínez de la Torre (por citar los ejemplos a los que he de referirme), no habían contado con el respaldo financiero del Gobierno del Estado.

Pero hay otra razón, al menos en los casos a que me refiero: el enorme dinamismo que sus comunas, en general, y sus alcaldes, en particular, han desplegado en materia de gestión para el aterrizaje de recursos provenientes de programas federales que la mayoría de los ediles veracruzanos han desdeñado, sea porque no los conocen o porque destinan más tiempo a sus proyectos políticos personales, o por ambas cosas.

Muchos alcaldes han preferido el fácil camino enseñado desde el gobierno de Fidel Herrera, de lograr (si no se roban el dinero, que es otra de las enseñanzas de la Fidelidad) la realización de obra pública mediante el endeudamiento por décadas de su alicaída Hacienda municipal.

Un caso paradigmático es el del ayuntamiento de San Andrés Tuxtla, cuyo alcalde Manuel Rosendo Pelayo batalló desde el inicio de su gestión para que la Legislatura le autorizara contratar una deuda por 300 millones de pesos para obras que es la hora que no informa de avances.

Al final, Manuel Rosendo, famoso por festejar en grande su cumpleaños 47 con la asistencia de 10 mil invitados a quienes ofreció comida y bebida en el estadio de béisbol en agosto pasado, logró una cifra menor que, de todas maneras, mantendrá postradas a las administraciones venideras y que, según todos aseguran, será destinado a blindar electoralmente al PRI en los comicios de junio de 2016.

Gestión de recursos federales

Veamos el caso de Martínez de la Torre, en los últimos años gobernado alternativamente por el PRI y el PAN, y que hoy tiene al frente a Rolando Olviares Ahumada, postulado por el PRI y el PVEM, que en dos años de administración ha ejercido más de lo que aplicó su antecesor panista, José de la Torre Sánchez, durante sus tres años de desastrosa gestión municipal.

En efecto, en dos años Martínez de la Torre ha ejercido 700 millones de pesos, contra los 600 millones que ejerció el panista en su trienio, marcado por la confrontación político-electoral con el gobierno duartista, y quien mantuvo cautivo a los habitantes de este rico (pero abandonado) municipio del norte del estado.

Sin mayor obra urbana más allá de un colector de agua en el trienio previo, el ayuntamiento ahora en manos del PRI ha logrado diseñar un programa de desarrollo urbano que busca brindar movilidad vial, modernización de vialidades y conectividad a las colonias con el centro de la ciudad, con la construcción de 4 circuitos viales, 2 bulevares y más de 30 de obras de pavimentación este año con recursos del programa Hábitat de la Sedatu.

Paralelamente ha logrado cumplir con una añeja aspiración de las comunidades de contar con caminos rurales (para el transporte de personas y de productos agrícolas, principalmente limón persa), prácticamente destruidos por los fenómenos meteorológicos, dejados a medias por la rapiña del gobierno de Fidel Herrera y convertidos en moneda de cambio por el exalcalde panista.

Para 2016, fueron etiquetados recursos en el Presupuesto de Egresos de la Federación para la construcción de dos nuevos bulevares en los accesos a la zona urbana, la entrada desde San Rafael (Bulevar Piedrilla-San Manuel) y la entrada desde Misantla (Bulevar Pueblo Viejo-Independencia), los cuales tendrán cuatro carriles, camellones, iluminación LED y ciclovías.

Esta actividad de gestión, que ha contado con el respaldo de los representantes en el Congreso de la Unión, está permitiendo a Martínez de la Torre paliar la escasez de recursos del gobierno estatal, que está obligando al ayuntamiento a postergar el pago de compromisos asumidos, debido a la contención en el flujo de recursos desde la Sefiplan.

Xalapa, la mayor beneficiada

Para el caso de Xalapa, tradicionalmente abandonada a su suerte por el gobierno estatal en turno (que se despachaba apenas con alguna obra ‘memorable’), las cosas han tenido un sentido positivo, no solo porque los recursos que normalmente se endosaban a Boca del Río se han reorientado en cierta medida a la capital, sino porque el alcalde Américo Zúñiga ha resultado un exitoso gestor ante las dependencias federales.

Hasta antes del cambio en la Cámara de Diputados (donde hoy es representado por Morena, a través de un exprofesor universitario, Cuitláhuac García Jiménez, quien ha dicho que los xalapeños deben rascarse con sus propias uñas), Américo contó con el exdiputado perredista Uriel Flores Aguayo, quien atrajo recursos para obras en colonias populares. Lo mismo ha contado con el senador priista José Francisco Yunes Zorrilla, quien ha cumplido con respaldar con recursos federales varias de las obras de las que informó el alcalde este domingo.

A la sustitución de más de 4 mil metros cuadrados de losas de concreto hidráulico en la ciudad, la reconstrucción de la calle Mata y el levantamiento del Puente Las Cumbres, con el apoyo de la iniciativa privada, el ayuntamiento xalapeño ha realizado tareas que no se ven, como los más de 20 kilómetros de red hidráulica que se construyeron en 2014, a las que este año sumó más de 33 kilómetros de drenaje sanitario, pluvial y red de agua, tradicionalmente desdeñadas por no ser muestras tangibles del trabajo.

Pocos ayuntamientos pueden mostrar tal tren de actividad y es algo que han sabido rescatar los alcaldes que se han colado, junto con sus representantes en el Congreso de la Unión, en la definición de varios programas federales que solo requieren buenos proyectos para canalizar recursos.

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El PRI se cura en salud

El PRI se cura en salud

Antes del candidato, parece decirnos Manlio Fabio Beltrones, no está la propuesta programática de gobierno: antes del candidato está el partido. Sin él, todo esfuerzo político por mantener el poder en la entidad está destinado al fracaso, y en Veracruz, el PRI parecía desgajarse, como un barco con la tripulación amotinada en medio de la tormenta.

La comida de la unidad, celebrada en el territorio del senador José Yunes Zorrilla, único que podía ser factor de reencuentro (un reencuentro, por cierto, ficticio, como el de la pareja que decide no divorciarse para no perjudicar a sus hijos), fue un acto desesperado por evitar un grave cisma que pusiera al PRI en la antesala de la oposición.

Al rancho San Julián, el viernes pasado, el dirigente nacional priista no vino a destapar a nadie para la gubernatura de dos años que se peleará en 2016, vino a tratar de tapar la visible fisura que amenazaba con inundar el barco tricolor.

Aunque varios aspirantes y seguidores vieron señales a favor, lo cierto es que la mayor preocupación de Manlio Fabio Beltrones no es, por el momento, el hombre, sino el partido. Y parece una preocupación no solo del PRI sino también del presidente Enrique Peña Nieto: había que dar un estate quieto a los principales actores de este sainete (Javier Duarte de Ochoa, Héctor Yunes Landa y José Francisco Yunes Zorrilla) para tratar de evitar no solo la derrota en Veracruz el próximo año sino, como posible consecuencia, la caída en las elecciones presidenciales en 2018.

Y el cónclave fue, ya lo decía, en territorio de José Yunes Zorrilla. Que eso pueda ser señal para que todos consideren al senador oriundo de Perote como el tocado por Judas, es cosa menor. Lo importante para Beltrones era elegir el sitio y el anfitrión que lograra el milagro, y lo encontró en el caso del senador, justo en la víspera de su informe de actividades legislativas, ofrecido este domingo en Boca del Río.

En realidad, muy difícilmente podría darse en otras condiciones y con otros convocantes. Ya Javier Duarte de Ochoa había tratado de convertir actos públicos (como la famosa comida de la unidad priista previa a su quinto informe) en oportunidades para atraer de nuevo al seno de la clase gobernante a los senadores Héctor y Pepe; sin embargo, sus inopinados ataques contra los senadores y la imposición de Alberto Silva Ramos en el PRI, habrían impedido la aceptación de la invitación por parte de quienes encabezan movimientos de opinión fuera de la égida del gobernante.

Tampoco Héctor Yunes Landa habría tenido éxito en atraer a todos los factores del conflicto. Baste recordar que, tras el ridículo en que lo puso Javier Duarte durante la toma de protesta del dirigente estatal de la CNC (el famoso Cañagate), el senador se rasgó las vestiduras y emprendió una serie de ataques frontales contra Duarte, en una campaña persistente y belicosa. Su carácter oportunista, por cierto, habría de manifestarse el mismo viernes en el rumbo de Perote, al fustigar a sus seguidores (políticos y periodistas) para magnificar una felicitación hecha por Manlio Fabio Beltrones por algún hecho no mencionado, y considerarlo como el mensaje de que él será el candidato.

Pese a su posición como dirigente estatal del PRI, Alberto Silva Ramos no hubiera sido el indicado para convocar a una reunión de la unidad, y tuvo que acudir en calidad de invitado.

Que muchos se hubieran sentido incómodos es un hecho. Sin embargo, habrá que concluir que, pese al sitio en que se desarrolló, la convocatoria fue directa de Manlio Fabio Beltrones. Fue él quien llamó a los personajes que debían acudir, a los diputados federales, a los diputados locales, los senadores mismos, los dirigentes de los sectores priistas, el dirigente estatal del PRI, al alcalde xalapeño, a los aspirantes a la candidatura.

Y todos, en la foto, estaban sonrientes, felices, complacidos, aunque de vuelta a casa continuaran los enfados.

Las ganancias y las pérdidas

Dos días después, en su tercer informe de actividades legislativas, Pepe Yunes habría puesto punto final a la confrontación con el gobernador veracruzano, al señalar que pese a las diferencias, el mandatario es un factor de unidad.

Aunque esa cortesía política, que alcanzó al final de su mensaje político al presidente de su partido en la entidad pero no a personajes presente como el diputado fidelista Érick Lagos, no le impidió marcar la grave estela de corrupción e “impunidad rampante” que ofende y lastima a los ciudadanos, mientras la pobreza ha crecido en Veracruz y el país.

Desde este domingo, muchos observadores se preguntan cuáles han sido las ganancias para Pepe Yunes del reencuentro ocurrido bajo sus auspicios y cuáles serán sus pérdidas con el retorno a la diplomacia con el gobernador Javier Duarte de Ochoa.

Para muchos ciudadanos, Duarte representa la encarnación de Fidel Herrera y, por tanto, el alargamiento de un periodo político negativo para el desarrollo de la entidad y sus habitantes; por eso han visto en el discurso crítico del senador peroteño la oportunidad de acabar con la corrupción y de enmendar el camino.

¿Variará el contenido del discurso de uno de los más fuertes aspirantes a convertirse en enero próximo en candidato a la minigubernatura? ¿El cambio significará un escrupuloso respeto a la figura de Javier Duarte de Ochoa, a costa de la simpatía de miles que veían en su discurso crítico una promesa de cambio real para todos?

¿Lo mismo sucederá con el senador Héctor Yunes Landa, tras el saludo de San Julián a quien había sido el principal destinatario de sus dardos políticos?

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