A Buganza se le acabaron los recursos y los argumentos

A Buganza se le acabaron los recursos y los argumentos

[HORA LIBRE | Álvaro Belin Andrade] Tras la renuncia de Gerardo Buganza Salmerón a su intento por convertirse en candidato independiente a la gubernatura del estado (considerado como uno de los prospectos más viables para cumplir los casi insalvables requisitos del nuevo código electoral de Veracruz), las versiones sobre las razones reales de su dimisión se han multiplicado, ninguna de ellas a favor de la débil argumentación ofrecida por el cordobés en su carta a los medios. Veamos algunas:

Considerado como una carta de la Fidelidad para restarle votos al precandidato de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, en los comicios de junio próximo, la hipótesis que más ha circulado es que el grupo de Fidel Herrera Beltrán le cerró las llaves al financiamiento que le estaba otorgando.

Su candidatura independiente se llegó a considerar como el Plan B de Fidel Herrera y/o de Javier Duarte para ser apoyado a como diera lugar, y con todo el aparato del Estado, en el caso en que ninguno de los del grupo (léase Alberto Silva Ramos, Érick Lagos Hernández o Adolfo Mota Hernández) alcanzara la nominación priista.

En dicho escenario, que Buganza Salmerón ganara la elección habría significado una forma de derrotar a los Yunes (Héctor y Miguel Ángel) y, de paso, proteger las espaldas del grupo en el poder durante dos años, en lo que se salva el periodo para que prescriban los delitos que pudiesen sentárseles por corrupción.

En una hipótesis menos imaginativa, la idea del grupo en el poder habría sido igualmente debilitar al candidato panista Miguel Ángel Yunes Linares (aún apoyado en alianza con el PRD), mediante la atracción de los votos de los panistas que no concilian con el poderío del expriista dentro de su partido hacia Buganza y, con ello, bajar su cosecha de sufragios sobre todo en el considerado corredor azul, conformado por las ciudades de Córdoba, Orizaba y Fortín de las Flores.

Si se observa, al menos entre dirigentes y analistas políticos que amalgamaron esas lucubraciones por ningún lado se le obsequia credibilidad sobre la honestidad e independencia de quien, para colmo, en los últimos días fue señalado por observaciones en el manejo de recursos a su paso por la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), que debe atender si no quiere ser llamado a cuentas por la Auditoria Superior de la Federación (ASF).

¿Por qué abandona la contienda antes de comenzar?

Para los diputados locales Ana Ledezma, Joaquín Guzmán Avilés y Francisco Garrido, el cordobés no calculó bien su fuerza; señalan que el extitular de las secretarías de Gobierno y de Infraestructura y Obras Públicas siempre ha vivido del sistema y atribuyen peso a la versión de que las observaciones hechas por la ASF por su manejo de recursos de la SIOP en 2014 (cuando se realizaron las obras para los Juegos Centroamericanos y del Caribe), pudieron ser consideradas como un elemento político negativo que sus contrincantes (en particular, los del PAN) aprovecharían para hacerle morder el polvo durante la campaña.

Los menos duros con Buganza atribuyen su desmarque a la constatación de que su propuesta política no levanta en el imaginario colectivo y que era preferible echar atrás a tiempo una aventura que le costaría muchos recursos salidos de su propia fortuna, sobre todo si, como dice la mayoría, el ahora Cónsul de México en Barcelona no le vio colmillos de tiburón y prefirió invertir sus abundantes recursos económicos en opciones más viables para evitar que Miguel Ángel Yunes gane la contienda del 5 de junio próximo.

Buganza dejará abandonados a los casi 200 mil veracruzanos que le habían otorgado sus firmas de respaldo; también, a los 30 ciudadanos que le acompañarían como candidatos independientes al Congreso local y, sobre todo, dejará en el limbo sus supuestas buenas intenciones de lograr un cambio en Veracruz, derrotando a las mafias del poder.

En su carta no hay muchos pormenores, solo que le pusieron muchos obstáculos, incluso desde el Órgano Público Local Electoral, que jamás precisa, por lo que deja presa de múltiples dudas el carácter genuino de su frustrada aventura política. Vea el tono y vaguedad con que se refiere a la actual situación política:

“Ya no podemos solapar la seducción de la hipocresía, ya no podemos dejarnos atrapar por la fascinación de la mentira y de las apariencias; en el odio nunca habrá soluciones a nuestros problemas y necesidades, menos en las ofertas fáciles”.

Pues ha de ser interesante porque no le entiendo.

Brizuela y Bueno Torio siguen adelante

Mientras eso sucede en el cuartel del tiburón morado, en el de los otros dos aspirantes a la candidatura ciudadana, Elías Miguel Moreno Brizuela y Juan Bueno Torio, le siguen dando duro para lograr sus propósitos.

Morena Brizuela incluso invitó a Buganza a unirse a su propuesta, una actitud que el experredista ha repetido desde hace varios meses, cuando le regresaron sus aspiraciones por hacer política en su entidad natal y señaló su propuesta de hacer un frente amplio con dirigentes de todos los partidos que estuviesen dispuestos a dar la batalla por extirpar la Fidelidad de todos los niveles de gobierno.

Vea, si no, cómo se refiere el exsecretario de Protección Civil del entonces Gobierno del Distrito Federal (bajo las órdenes de Marcelo Ebrard), a Gerardo Buganza y su dimisión, en una conferencia de prensa ofrecida este jueves 4 de febrero en Xalapa:

“La renuncia de Gerardo Buganza la voy a definir como un acto de contrición, es un acto de arrepentimiento ante Dios. Él es muy católico y creo que él sabía que estaba mintiendo porque no era candidato verdaderamente independiente. Espero el mismo acto de contrición de Juan bueno Torio, que le haga honor a su apellido porque hoy quedamos dos candidatos y uno de ellos es verdaderamente dependiente de Javier Duarte”.

Y agrega:

“Si no es una orden de allá enfrente, si es un verdadero acto de contrición, claro que lo invito. Buganza, que es mi amigo, tiene las puertas abiertas para que se sume a este proyecto, eso hablaría muy bien de él y si no, pues ya ustedes juzgarán”-

Juan Bueno Torio, por su parte, dijo que seguirá buscando coronar su proyecto de ser candidato independiente a suceder a Javier Duarte, y le arrimó el ascua a su sardina a Buganza, señalándole falta de fuerza y de paciencia para juntar las firmas necesarias.

“Lo dije desde un principio para quienes estaban escépticos de mi propuesta, pensaban que andaba yo de palero de alguien pero no es así, ando por todo el estado, a seguir buscando firmas y yo voy hasta el final, muchos me conocen y no soy de ocurrencias, soy de compromisos, retos y resultados y en eso voy”.

Lo realmente cierto es que con las condiciones impuestas por las normas electorales locales, muy difícilmente se pueden multiplicar los candidatos independientes para cualquier elección en adelante.

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La izquierda desamparada ¿marcha al triunfo?

La izquierda desamparada ¿marcha al triunfo?

 

[HORA LIBRE | Álvaro Belin Andrade] En los comicios de junio próximo en Veracruz, acudirá a las urnas una izquierda desmadejada, inconexa y débil. El PRD prefirió aliarse con la derecha, representada por el PAN, en tanto que Movimiento Regeneración Nacional (Morena), el partido de Andrés Manuel López Obrador, no quiere manchar su plumaje en alianzas con partidos que, en su momento, le hicieron el caldo gordo al tabasqueño.

Incluso, siguiendo el ejemplo del PRD, el Partido del Trabajo estaba a punto de concretar el colmo de las alianzas más aviesas: salvado de último momento con apoyo del PRI, cuando ya había sido arrojado del paraíso de las prerrogativas por el Instituto Nacional Electoral (INE) por no lograr el 3 por ciento de los votos en los comicios federales de 2015 (y que completó en la elección extraordinaria de un distrito en Aguascalientes), el PT estaba en un tris de concretar su alianza con el PRI.

Fueron varias las pláticas sostenidas por el todavía precandidato priista a la gubernatura, Héctor Yunes Landa, y el dirigente (propietario) del PT, Alberto Anaya Gutiérrez, para sumarse a las demás alianzas que multiplicarán la cara de Yunes Landa en las papeletas electorales; el dirigente estatal, diputado Fidel Robles Guadarrama, llegó incluso a anticipar un cisma en el debilitado organismo si se materializaba esta maniobra política.

Y es que Anaya Gutiérrez es hombre de alianzas. Cuando ni en el PRD le daban el apoyo, Andrés Manuel López Obrador pudo levantar su candidatura (finalmente respaldada por el PRD) a la Presidencia de la República, gracias a que con mucho tiempo de anticipación el PT lo postuló y le otorgó el respaldo de un partido nacional que necesitaba el tabasqueño.

Para desgracia de Anaya y el PT, tan pronto renunció al PRD y creó su propio partido (Morena), López Obrador rompió con sus antiguos mecenas; sí, porque también le dio la espalda al PRD y al Movimiento Ciudadano, pese a que el dirigente de este último, el exgobernador de Veracruz Dante Alfonso Delgado Rannauro, siempre le dio su respaldo y defendió incluso sus desvaríos.

Al final, el PT decidió no tomar una ruta que le hubiera significado una verdadera desbandada, su alianza con el PRI, y ha lanzado a una mujer, socióloga por la Universidad Veracruzana, para que busque obtener al menos el 2 por ciento de los votos que se emitan el 5 de junio próximo.

Habrá 3 candidatos de izquierda

Con el anuncio de que Daniela Griego Ceballos se convertirá en la segunda mujer en contender por la gubernatura de Veracruz, al buscar la posición bajo las siglas del Partido del Trabajo (PT), se ha conseguido la mayor fragmentación de esta corriente en las últimas décadas.

En efecto, descontando al PRD que va con candidato de derecha y, por tanto, no puede considerársele como parte de esta corriente, los demás han decidido ir con bandera propia, sin posibilidad de unir sus alicaídos inventarios en pos de una mejor participación el próximo 5 de junio.

Ya sabemos que el Movimiento Ciudadano irá a los comicios bajo la propuesta del exalcalde, exdiputado local y exsenador Armando Méndez de la Luz, un militante de la izquierda que, como casi todos los líderes sobresalientes de esta corriente, tuvieron su mayor formación en el PRI.

No le faltan méritos al xalapeño; de hecho, es posible comparar la carrera política de quien fuera alumno de don Fernando Gutiérrez Barrios con la de los más fuertes prospectos del PRI y de la alianza PAN-PRD, Héctor Yunes Landa y Miguel Ángel Yunes Linares.

Como ellos, Méndez de la Luz se ha desempeñado en la administración pública estatal y federal, como Secretario de Desarrollo Económico y Subsecretario de Gobernación, respectivamente; ha sido alcalde de la capital estatal y ha tenido participación en el poder legislativo estatal y federal, como diputado local y como Senador de la República. Es más, si se actúa con meticulosidad, hasta los rebasa curricularmente.

En el caso de Morena, la cosa es totalmente distinta: la persona que ha elegido Andrés Manuel López Obrador para que sea su candidato al Gobierno de Veracruz solo puede ostentar experiencia docente y un paso demasiado raudo por le Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, que dejará –al menos provisionalmente- para venir a hacer su segunda campaña en menos de un año.

En efecto, Cuitláhuac García Jiménez acaba de ganar en 2015 la diputación federal por Xalapa. Su extraña victoria puede tener varias lecturas, ninguna de ellas, sin embargo, se refiere a su popularidad y arrastre entre los ciudadanos. Gran parte de su victoria (que buscará repetir en una elección estatal) se debe más a la fuerza de Morena, arrebatada a la que le ha dado tantos triunfos al PRD, y a la fuerte campaña de sectores priistas para evitar que ganara Elizabeth Morales.

La tercera es Daniela Griego Ceballos, absolutamente desconocida fuera del ámbito del PT. Al presentarla en Facebook, Francisco Carmona prácticamente lo reconoce: “Pronto sabrán más de ella, su nombre es [Daniela Griego Ceballos] y es una ciudadana invitada a representarnos como Candidata a la Gubernatura del estado de Veracruz”.

Si bien define a la socióloga por la Universidad Veracruzana como “una gran compañera de lucha social, con preparación sobrada como para conocer y tener propuestas viables para solucionar, combatir y lograr con éxito el anhelado estatus de vida que todo el pueblo veracruzano desea”.

Si las cosas siguen como hemos visto, tendremos cinco candidatos de partido y coalición, a los que se sumarán uno o más candidatos independientes. En este último departamento, el más seguro que logre su registro es Gerardo Buganza Salmerón, habida cuenta de las dificultades que enfrentan para reunir el número de firmas exigido por la ley local electoral tanto Juan Bueno Torio como Elías Miguel Moreno Brizuela.

Pese a ello, la papeleta electoral estará muy compleja, porque no solo estarán las alianzas (dos, en este caso), sino además todos los partidos políticos, nacionales y estatales, así como los candidatos independientes que logren saltar las barreras impuestas por la ley electoral duartista.

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¿La izquierda en Veracruz está en quiebra?

¿La izquierda en Veracruz está en quiebra?

[HORA LIBRE | Álvaro Belin Andrade] Desde que en su primera elección como candidato presidencial en 2006, Andrés Manuel López Obrador se percató del desdén con que los dirigentes del Partido de la Revolución Democrática en Veracruz lo dejaron solo, la izquierda jarocha vive una etapa de descomposición y corrupción que se ha profundizado en la última década.

En plena euforia ciudadana que vio en López Obrador la oportunidad para establecer un gobierno federal que combatiera realmente la corrupción, la entrega de los bienes nacionales a particulares locales y extranjeros y la creciente violencia que se apoderaba de calles y caminos, el PRD veracruzano no quiso siquiera de presentar recursos de inconformidad ante los órganos electorales que hubieran permitido anular la elección, manchada por el fraude instrumentado por el PAN en el ámbito nacional, y apoyado por el PRI en estados como el nuestro.

Como reportero me tocó observar cómo los ciudadanos en Xalapa y en varias partes del estado acudían a los módulos instalados en plazas públicas por el PRD para entregar fotografías de las actas electorales, para confrontarlas con las que, maquilladas, se entregaban a las comisiones electorales, y ni siquiera eran recibidas por dirigentes perredistas comprados por el gobierno de Fidel Herrera Beltrán.

El exgobernador, a través de un operador político dotado de dinero como Érick Lagos Hernández, imponía dirigentes de la talla de Sergio Rodríguez Cortés, antiguo empleado del gobierno estatal, y quebraba dirigencias para imponer a otros miembros de la mafia como Rogelio Franco Castán, actual dirigente estatal.

La última jugada realizada por el gobierno priista fue, con Javier Duarte, en los comicios federales intermedios de 2015 para la renovación de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, cuando se echó por los suelos el primer intento por fraguar una alianza del PRD con el PAN que hubiera significado una dura derrota para el PRI, en momentos en que el presidente Enrique Peña Nieto necesitaba una diputación afín para aterrizar, en leyes secundarias, las reformas constitucionales.

¿Qué pasó de un año al otro para que los dirigentes perredistas se hubieran empecinado en una alianza con el PAN para acudir a las elecciones de Gobernador del Estado en 2016? Es muy posible que los antiguos aliados priistas no hubieran encontrado eco a sus desmedidas peticiones económicas, vistos los graves hoyos financieros sufridos por el gobierno duartista, y que en cambio, hubieran encontrado condiciones favorables para que un candidato común, en este caso Miguel Ángel Yunes Linares, les permitiera, por la vía electoral, tener acceso directo a las arcas estatales.

Como quiera que ya hay acuerdo de la dirigencia nacional perredista para ir a los comicios del 5 de junio en coalición con el PAN, y que más del 50 por ciento de las candidaturas para las diputaciones locales les serían otorgadas, lo que le espera al PRD es una verdadera catástrofe.

En primera, porque muy difícilmente lograrán que sus candidatos de coalición obtengan el triunfo ante la fuerte competencia electoral que se avecina, y a que muy difícilmente contarán con el respaldo de los grupos panistas locales que verán como una afrenta apoyar a personajes a los que han combatido desde hace mucho tiempo y que ahora les quitarán la posibilidad de acudir a las urnas con líderes blanquiazules de mayor peso político en los diferentes distritos.

En segunda, porque miles de perredistas preferirán apoyar a los candidatos (tanto a Gobernador como al Congreso) que postule Movimiento Regeneración Nacional (Morena) que hoy por hoy es el que ha retomado el pendón de la izquierda, o respaldarán candidaturas más sólidas y más identificadas con la izquierda, como la que ayer planteó Movimiento Ciudadano con el exalcalde xalapeño y exsenador de la República Armando Méndez de la Luz, quien ha comenzado su precampaña con muchos bríos personales aunque con un partido debilitado en la entidad, pese a haber sido fundado por veracruzanos.

Visto lo que ha hecho el PRD, que representaba al sector más crítico hasta antes del nacimiento de Morena, la izquierda parece vivir una quiebra, aunque más de principios ideológicos que en lo económico.

¿Armando Méndez dará Luz?

Aunque en Jalisco ha logrado sus mejores victorias, al gobernar hoy la zona metropolitana de Guadalajara, con alcaldes en la Perla Tapatía y en los municipios conurbados de Zapopan y Tlaquepaque, el Movimiento Ciudadano tendrá que venir con todo a Veracruz, porque a su dirigente nacional, el exgobernador Dante Delgado Rannauro, todavía le queda en la memoria los años que pasó en el penal de Pacho Viejo, gracias al entonces Secretario General de Gobierno de Patricio Chirinos Calero, Miguel Ángel Yunes Linares, hoy precandidato de la alianza PAN-PRD.

Sin posibilidad de una alianza con el PRD, y desdeñado por su antiguo compañero de batallas, Andrés Manuel López Obrador, quien ha decidido ir solo con Morena a todas las citas electorales, Movimiento Ciudadano enfrentará solo el compromiso político de este año, en que se elige gobernador para dos años.

Lo hará con un xalapeño de cepa, Armando Méndez de la Luz, quien ya ha probado las mieles de los poderes ejecutivo (fue alcalde de Xalapa, Secretario de Desarrollo Económico con el gobernador Fernando Gutiérrez Barrios y Subsecretario de Gobernación) y legislativo (como Senador de la República y Diputado local), y cuya trayectoria política ha sido limpia, sin acusaciones de corrupción.

Armando Méndez de la Luz deberá meter el acelerador una vez que logre su nominación y empiecen las campañas; debe aceitar a un partido que ha estado un poco herrumbroso, pero que cuenta con buenos cuadros políticos, y debe crear un discurso que llame la atención de la gente.

Porque, pese a las alianzas, habrá sobreoferta: Héctor y Miguel Ángel Yunes (ya considerados como los punteros), Cuitláhuac García (que le buscará quitar el estandarte de la izquierda), los independientes Juan Bueno Torio, Gerardo Buganza Salmerón y Elías Manuel Moreno Brizuela. Por ahí se dice que el exdirector de la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento, Francisco Antonio Valencia García, una vez fracasado su intento de romper la alianza del PRD con el PAN, apoyado por los gobernadores de Veracruz y Michoacán, iría por el alicaído Partido del Trabajo, aunque Héctor Yunes sostiene pláticas con la dirigencia nacional de este partido para que se una a su candidatura.

Ayer, al registrarse como precandidato del MC a la gubernatura, Méndez de la Luz dijo que aceptó defender el naranja de su partido en la próxima contienda para lograr la gubernatura y evitar que Veracruz se desmorone y se derrumbe. “ La agenda de gobierno que vamos a construir en los próximos días no responderá a los intereses de ningún partido o grupo de poder, será producto de una amplia consulta popular que haremos a lo largo y ancho del Estado.”

Señaló que 4.6 millones de veracruzanos se encuentran en situación de pobreza (60.3% del total de la población, cifra que resulta superior a la de los estados de Puebla, Chiapas y Oaxaca) y que la violencia está creciendo todos los días, por lo que “estamos ante un gobierno que ha fracasado política y económicamente”.

Se comprometió a combatir el binomio corrupción-impunidad, “porque de ello depende que los veracruzanos que en este momento sufren la frustración de sentirse como generaciones históricamente perdidas, puedan recuperar no solo la esperanza sino también la confianza en un futuro que hoy luce sumamente incierto”.

Lo cierto es que veremos una contienda electoral sumamente intensa.

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La alianza PAN-PRD descubre las pasiones

La alianza PAN-PRD descubre las pasiones

[HORA LIBRE | Álvaro Belin Andrade] No parece que el periodismo veracruzano pueda en el corto plazo congeniar con la mesura y la imparcialidad. Como en todos los aspectos de la vida, el periodismo del jarocho, el de análisis, se regodea en las cálidas aguas de la pasión política, y la aprobación por parte del PRD nacional de su alianza con el PAN en Veracruz para la elección de Gobernador ha puesto a todos con la piel chinita, el discurso fatalista y la denostación o el elogio desmedidos. Los veracruzanos somos así, aunque es una monserga descubrir más adhesiones o repudios que opiniones.

Que el berrinche hecho por Agustín Basave, presidente nacional del PRD, para que le aprobaran la alianza con el PAN en Oaxaca y Veracruz, tuvo el efecto que buscaba aún si fue en la madrugada del martes en la Ciudad de México, es algo que alegrará sin duda la contienda electoral del próximo 5 de junio. No acudirá a la cita con las urnas un PRI armado hasta los dientes para darle en la madre al PAN y al PRD separados, sino vigilado y balanceado por una alianza de los dos partidos opositores que se han propuesto inaugurar la alternancia política en el corral veracruzano.

¿Podrán lograrlo? Eso es algo que deberá verse en el transcurso de los días. Ni el PRI ganará pese a su sobrada petulancia, ni la alianza de la izquierda con la derecha tiene el futuro comprado, así salgan muchas voces a invocar el hartazgo de la población por los últimos dos gobernadores del PRI como una segura avalancha de votos a favor de una opción que, por cierto, tiene ancladas sus raíces en el PRI más autoritario y antidemocrático, pese a que ahora sea retomado por los eternos enemigos del priismo.

En anterior publicación aventuré la hipótesis de que, en caso de que no se diera la alianza que postularía a Miguel Ángel Yunes Linares como el candidato del PAN y el PRD, la opción priista habría podido decantarse por Alberto Silva Ramos, a petición de Javier Duarte de Ochoa, pero que la opción contraria, la que la madrugada del martes se consolidó, obligaría a lanzar al ruedo (como fue) al senador Héctor Yunes Landa, apoyado por su colega Francisco José Yunes Zorrilla y (en operación Sálvese quien pueda) por toda la Fidelidad completita, desde Fidel y Duarte hasta los cachorros fieles, porque un posible triunfo de Miguel Ángel casi seguramente los sacaría de la comodidad de sus curules y oficinas para arrojarlos a los fríos escenarios de los tribunales.

Y es que no solo se ha jugado a malograr la alianza (que todavía puede que tropiece por minucias legaloides que pueden invocar los priistas a través de sus agentes en el interior del PAN y del PRD), sino también a atomizar el voto mediante el fortalecimiento de las candidaturas independientes, ninguna de las cuales tiene la mínima posibilidad de triunfo pero sí de hacer desperdiciar cientos y acaso miles de votos que podrían derivarse a las cuatro opciones partidistas y aliancistas que tendrán las boletas electorales el 5 de junio.

En efecto, Gerardo Buganza Salmerón y Juan Bueno Torio, en caso de lograr su registro, atraerán el voto tanto de quienes desde el PAN abominan de la alianza con el PRD como de aquellos que hace tiempo ven en Miguel Ángel Yunes Linares un riesgo insalvable de arrebatarles su partido, mientras que el otro candidato independiente, Elías Manuel Moreno Brizuela, podría atraer, si bien no en mucha cantidad, los votos de perredistas que tienen fresca en la memoria los actos autoritarios y represivos que Yunes Linares ordenó desde la Secretaría General de Gobierno durante el gobierno de Patricio Chirinos. Y digo que no en mucha cantidad, porque el voto de la izquierda desde el PRD más bien se orientará al Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Tirar la alianza PAN-PRD, la batalla decisiva

Tirar la alianza PAN-PRD, la batalla decisiva

 

Cuando el dirigente priista Alberto Silva Ramos afirmó que estaba de acuerdo con lo que habían dicho Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador, en su paso por Veracruz, uno habría pensado que las cosas no estaban en su sitio y que muy pronto tendrían que recuperar su nivel. Pero hay ocasiones en que los extremos se unen.

La lucha férrea que hoy se libra por abortar la anunciada alianza del PAN y el PRD para llegar a los comicios de 2016 con un candidato único, señaladamente el diputado federal panista Miguel Ángel Yunes Linares (aunque cabe la remotísima posibilidad de que sea Juan Bueno Torio), parece ocupar todos los esfuerzos del PRI y del Gobierno de Veracruz.

Y no es cosa menor. La permanencia del PRI en el poder por dos años más y, si lo logra, por el siguiente periodo sexenal, pasa por quebrarle las rodillas a esta iniciativa que ha encontrado una oposición dentro de las fuerzas políticas involucradas y también en corrientes externas que, aunque por diferentes razones, hoy parecen unirse en un solo propósito.

La ofensiva ha sido puesta en marcha hace semanas, pero se ha intensificado en los últimos días. Las declaraciones de quienes un tiempo estuvieron unidos en el proyecto del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas y AMLO, contra la alianza del PRD con el PAN y, particularmente si lleva como candidato a Yunes Linares, no han hecho sino proporcionar pólvora para dinamitarla desde dentro del edificio ideológico de la izquierda.

Como hemos comentado en este espacio, las mayores resistencias se darán del lado de la misma izquierda. Incluso sectores que en los últimos años han estado ausentes de toda actividad partidista (sea por comodidad o por marginación), se han sumado a las voces críticas cuyas posiciones se acercan peligrosamente a las del PRI y sus aliados.

Y hay quienes actúan con honestidad, con apego a sus posiciones ideológicas, pero abundan quienes han sido comprados por el PRI. No de otra manera podemos calificar, por ejemplo, la incorporación como aspirante a la candidatura por el PRD del exdirector de la Comisión de Agua del Estado de Veracruz (CAEV), Francisco Valencia García, con fuertes nexos con Fidel Herrera y Javier Duarte.

A pesar de los esfuerzos del PRD local por cuestionar la legitimidad de las firmas puestas bajo un desplegado publicado en Reforma para repudiar la posible alianza en Veracruz, ya han salido a ratificar su dicho varios de los firmantes. Una de ellas, la diputada federal Karen Ramírez justificó su rechazo a la alianza con el PAN con el argumento de que en otros estados estas alianzas no han sido favorables a su partido, y puso como ejemplo los gobiernos estatales de Oaxaca y Sinaloa que estarán también en juego en 2016.

La legisladora veracruzana dijo algo muy fuerte del actual dirigente del PRD, Rogelio Franco Castán: esa dirigencia está indefinida, pues un día juega con el PRI y en otras ocasiones busca aliarse con el PAN; de Julio Saldaña Morán, quien se ha manifestado a favor de la alianza, dijo que prácticamente le fue regalada la diputación: “es alguien con poco peso político, ya que obtuvo solo 4 mil votos”.

Como podemos observar, aunque han salido algunos panistas a manifestarse en contra de la alianza con el PRD, los principales obstáculos se están dando en la izquierda.

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Para 2016, no hay nada definido

Para 2016, no hay nada definido

En todos los ámbitos políticos y periodísticos se están dando por hecho dos tendencias definitivas de la participación de la oposición en los comicios de 2016 para la sucesión gubernamental: por un lado, que habrá coalición entre el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que permitiría unir el flujo de votos que ambos partidos han obtenido en las recientes elecciones federales, y por otro, que dicha alianza o coalición llevará como candidato al diputado federal panista Miguel Ángel Yunes Linares.

La posibilidad de que estas dos tendencias se concreten ha levantado las alertas en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), entrampado estos últimos meses en la definición de un candidato que permita unidad e inclusión (según la definición dejada por el dirigente nacional Manlio Fabio Beltrones el viernes pasado en el rancho San Julián), que puede surgir del grupo duartista, que busca la continuidad del proyecto de Fidel Herrera Beltrán, o de quienes han plantado cara a esa posibilidad y que buscan reformular el rumbo político de Veracruz, a través de los dos senadores priistas, Héctor y José Francisco Yunes.

En ambos casos, ni el duartismo ni el yunismo rojo han ganado la batalla para enarbolar con sus respectivos prospectos el estandarte del PRI en 2016, y tampoco parece claro que la oposición vaya a ir unida para tratar de desbancar a los priistas de un control que ya se acerca a las ocho décadas sin alternancia democrática. No hay, a la fecha, acuerdos en firme a nivel de las cúpulas nacionales respecto a una alianza entre izquierda y derecha en Veracruz, y pasarán entre 30 y 40 días para que esa alianza se concrete o se deseche.

Si el tema de la alianza opositora se ubica todavía en los buenos deseos de las dirigencias estatales del PAN y el PRD, aun cuando esta finalmente se consolide faltará ver quién de los dos candidatos que luchan en el interior del PAN para lograr la candidatura queda en firme, por más que Yunes Linares haya iniciado ya su recorrido por la entidad, con dificultades logísticas y de convocatoria por cierto, que le han hecho encabezar reuniones en que no se nota la fortaleza que ha buscado proyectar.

Porque Juan Bueno Torio, primer diputado federal del PAN en Veracruz y exsenador de la República, se está convirtiendo en moneda de cambio de uno de los grupos que pujan fuertemente por colocarse en la antesala de la nominación presidencial de 2018, que por cierto hará todo lo posible porque el diputado federal plurinominal Miguel Ángel Yunes Linares no llegue a la postulación el próximo año.

Bueno Torio viene con fuerte respaldo

Juan Bueno Torio dará el campanazo de salida a su precampaña el próximo domingo 6 de diciembre en Veracruz, cuando se estima que sea cobijado fuertemente por personajes de enorme influencia en su partido, peleados con la posibilidad de que el expriista oriundo de Soledad de Doblado tome por completo el dominio del PAN en Veracruz.

Estará, por ejemplo, la exprimera dama Margarita Zavala Gómez del Campo, perfilada ya como aspirante presidencial en 2018. Golpeada por un misógino Andrés Manuel López Obrador (quien la ha buscado descalificar aduciendo que sus aspiraciones a la silla presidencial son motivadas por su esposo el expresidente Felipe Calderón Hinojosa), Margarita Zavala ha sorteado los múltiples obstáculos que le han impuesto en su partido, uno de ellos, el haberle negado la posición número uno en la lista plurinominal para diputados federales en los comicios intermedios de este año, cuando fue desplazada justamente por Miguel Ángel Yunes Linares, antaño protegido del matrimonio Calderón-Zavala, que lo impuso en 2010 (tras el pastelazo en su cumpleaños cuando era director del ISSSTE) como candidato panista a la gubernatura por sobre los deseos de Gerardo Buganza Salmerón, quien hoy la buscará como candidato independiente.

No solo la oriunda de la Ciudad de México cobijaría a Juan Bueno Torio, sino también dos de los políticos más leales al expresidente michoacano: el senador por Puebla Javier Lozano Alarcón, presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado de la República y exsecretario de Trabajo y Previsión Social, y el senador Ernesto Cordero Arroyo, quien fuera titular de la Sedesol y de Hacienda y Crédito Público, ambos marginados por la actual dirigencia nacional del PAN para la toma de decisiones o presentación de proyectos legislativos.

Que Ernesto Cordero se decante por Bueno Torio es una señal muy fuerte. Hay que recordar que en las elecciones internas para definir el candidato presidencial del PAN en 2012, cuando Cordero peleó con Josefina Vázquez Mota, tanto el presidente Felipe Calderón como Javier Lozano y Miguel Ángel Yunes apoyaron al exsecretario de Hacienda. ¿Por qué ahora se han distanciado de quien fue el más fuerte respaldo en Veracruz a esa candidatura?

De manera que, como en el caso del PRI, la selección del candidato panista (sea para contender bajo esas siglas o bajo el esquema de alianza con el PRD) responde no solo a la coyuntura y a la correlación de fuerzas en el ámbito local sino que será decidido con base en el choque de fuerzas entre el dirigente nacional Ricardo Anaya Cortés y el grupo calderonista que se apresta a regresar a Los Pinos en 2018, luego de que en los comicios de 2012 perdiera la oportunidad de la continuidad cuando les ganó la jugada Josefina Vázquez Mota.

La alianza PAN-PRD podría nacer muerta

Pero no solo en el PAN hay dificultades para la alianza y la definición del candidato como para señalar que ya hay una definición en la sucesión del próximo año. La visita a Xalapa el viernes pasado del fundador del PRD Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, acompañado del senador Alejando Encinas Rodríguez, ambos salidos del partido que ayudaron a crear, está generando fricciones  en el propio partido del sol azteca sobre la figura de Miguel Ángel Yunes Linares.

Cuauhtémoc Cárdenas, quien fue agredido durante su campaña presidencial a su paso por Xalapa, cuando el entonces secretario general de Gobierno, Miguel Ángel Yunes, le envió un grupo de homosexuales a escandalizar en el sitio en que sostenía una reunión con sus correligionarios, en el gobierno de Patricio Chirinos, marcó claramente su oposición, primero, a una alianza de la izquierda con la derecha, y segundo, que el candidato de esa alianza sea un personaje con una trayectoria de golpeteo y represión contra la izquierda.

Cualquiera diría: ¿y quién le va a hacer caso dentro del PRD a un dirigente histórico que ya ha renunciado a ese partido? Uno muy importante, el expriista Agustín Basave Benítez, recientemente ungido Presidente nacional del PRD, quien ha buscado el acercamiento con el michoacano para que regrese a las filas del partido que fundó en mayo de 1989 junto con personajes como Ifigenia Martínez, Porfirio Muñoz Ledo, Heberto Castillo y Gilberto Rincón Gallardo.

Pero no es el único que se opone a la alianza del PRD con el PAN. Tanto en el país como en Veracruz, muchos sectores del PRD han marcado su raya respecto a este experimento que ya ha tenido frutos en estados como Sinaloa, Puebla y Oaxaca, aunque sin mayores beneficios para la izquierda, pues ni ha cogobernado ni ha obtenido más posiciones políticas en el ámbito legislativo y en gobiernos municipales.

Como para dar el puntillazo a la alianza, este lunes renunció a la dirección de la Comisión de Agua del Estado de Veracruz (CAEV), Francisco Valencia García, para ir a luchar por la candidatura al gobierno de Veracruz por el PRD, con la propuesta de un ‘gobierno de la reconciliación’. Paco Valencia es un personaje muy cercano a dos gobernadores, el priista Javier Duarte de Ochoa en Veracruz, y el perredista Silvano Aureoles Conejo, de Michoacán, y con ambos seguramente lo ha consultado, como para romper la posibilidad de la alianza con el PAN. Unas horas después de anunciar su propuesta, Paco Valencia recibió el respaldo del Partido del Trabajo (PT), que sigue vivo en Veracruz.

De manera que faltan muchos momentos álgidos para que se den las dos hipótesis que pondrían con grandes posibilidades la alternancia política en Veracruz.

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