Al PRI lo fracturan y ni tiempo de exclamar dolor

Al PRI lo fracturan y ni tiempo de exclamar dolor

La dirigencia estatal del PRI parece maniatada a las decisiones, tiempos y descuidos de su comité ejecutivo nacional, que parece embelesado con las órdenes del presidente Enrique Peña Nieto.

Ya van dos situaciones realmente incómodas, por lo ridículas, que le ha aplicado Miguel Ángel Yunes Linares a un PRI estatal que, si sus dirigentes siguen durmiéndose en sus laureles, terminará por hacer que trágicamente se desplome en la preferencia electoral el próximo año.

Primero, pese a que hubo una demanda dura y reiterada de sus militantes por expulsar de sus filas a Gina Domínguez Colío y, de paso, quitarle el cargo de presidenta de la Fundación Colosio (impuesta por Javier Duarte), nunca hubo una reacción ni a nivel local ni en el ámbito de la fundación nacional, pese a que había indicios de que sería procesada por delitos patrimoniales.

Detenida la noche del 20 de mayo pasado, acusada de abuso de autoridad, incumplimiento de un deber legal y coalición en contra del servicio público, no fue sino hasta que estuvo en Pacho Viejo cuando el viejo y adolorido cuerpo del dinosáurico PRI se movió para sustituirla.

Por supuesto, Lorena Martínez salió al otro día, domingo 21, a decir que desde el 28 de abril había sido destituida del cargo y, en su lugar, como encargada de la Fundación Colosio, había sido nombrada Zaida Alicia Lladó Castillo.

Lo más grave ocurrió, bajo el velo de los desastres naturales –muy bien aprovechados por el PAN en Veracruz–, el viernes 7 de septiembre, al siguiente día del terremoto que cimbró al centro y sureste del país, y horas antes de que entrara el huracán Katia a tierras jarochas.

Ese día, el diputado Sergio Hernández Hernández dio a conocer que un día antes los diputados locales priistas Regina Vázquez Saút y Camerino Basilio Picazo Pérez habían solicitado su adhesión al grupo legislatuvo del PAN, y se les había aceptado.

Que dos diputados priistas, como antes lo hizo el suplente Verde José Luis Enríquez Ambell (durante toda su vida alimentado abundantemente por el PRI), se hubieran cambiado al PAN y, con ello, coincidentemente lograran darle más de los 20 diputados necesarios para que el PAN argumente que le corresponde la Junta de Coordinación Política (Jucopo) los dos años, no tendría la mayor importancia.

El problema es que la perezosa diputada por Acayucan Regina Vázquez Saút, hija del asesinado excacique del sur Cirilo Vázquez Lagunes, y quien ha sido alcaldesa de su pobre pueblo, abanderada por el PAN y luego por el PRI, era la Secretaria General del Comité Directivo Estatal del PRI.

Y lo fue durante los comicios a Gobernador el año pasado, cuando dirigía el PRI Amadeo Flores Espinosa, y se agarró al puesto como sanguijuela durante la rebelión contra Amadeo para mantenerse en él en los comicios municipales de este año, con Renato Alarcón Guevara, aunque prácticamente nunca se paró en el edificio de Ruiz Cortines ni se comunicó con los demás miembros del CDE, aunque sí recibió sus quincenas,

Y mire que hubo múltiples voces que pidieron su salida del CDE. Ahora, no solo está fuera del cargo directivo, está fuera del grupo parlamentario y del partido, pero gracias a la onerosa compra de su persona.

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Diálogo, no golpeteo, para salvar a Veracruz

Diálogo, no golpeteo, para salvar a Veracruz

Aunque trata de gobernar a golpe de conferencias de prensa y escándalos mediáticos, muchos de los cuales no encuentran sustento para convertirse en exitosos procesos judiciales, queda claro que lo que le falta al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares es poner pie a tierra para hacer trabajos que deben realizarse con la camisa arremangada: negociar incluso con los adversarios políticos para lograr los propósitos de su gobierno.

Por desgracia, lo que hemos visto en tres meses es que Yunes no quiere ensuciarse las manos en diálogos con los otros, y no tiene negociadores eficaces ni en su gobierno ni en el Congreso, donde los diputados panistas son una nulidad vergonzosa. Si los tuviera (y los utilizara) podría tener acercamientos y negociar acuerdos para encarrilar la maquinaria de su gobierno. ¿Qué prefiere hacer en cambio? Acusar a la oposición de los males que se avecinan, sin mover un dedo para que las cosas funcionen.

Tal es el caso de la aún no aprobada reestructuración de la deuda pública, cuyos efectos desastrosos, explicados ayer por el mismo mandatario en su mejor escenario, la conferencia de prensa, ocurrirán no solo por la inútil presencia de los diputados de Morena en el Congreso (imposibilitados por su pastor para actuar en lo local), o por el chantaje de los priistas que, a cambio, piden un endeudamiento imposible para redimir los recursos no entregados a los municipios; también por el mismo Miguel Ángel Yunes Linares, a quien le pesa más ganar la elección municipal y preparar su sucesión el próximo año, que reconocer que puede haber interlocutores válidos, aunque su mejor discurso ha sido actuar en contra de ellos.

Muchas cifras, análisis, acusaciones pero, en ciernes, la posibilidad de no poder reestructurar a modo la deuda pública legada por los ladrones Javier Duarte y Fidel Herrera. ¿Qué pretende el gobernador? Que los veracruzanos odiemos más a los priistas, que empecemos a reprocharle a los Morena, y que le demos los triunfos electorales que tanto anhela para enterrar a la Fidelidad e inaugurar el Yunismo. ¿Cree usted que, con acusarlos, los morenistas echarán atrás una orden directa de su gurú Andrés Manuel López Obrador, también empeñado en ganar en Veracruz? ¿Apostaría a que con nuestro mohín de disgusto tras las acusaciones del gobernador, los priistas llegarán a la próxima sesión a decir que han decidido respaldar la iniciativa? Absolutamente, no. Todo, por desgracia, pasa por lo electoral.

No toda negociación debe ser vergonzosa

Yunes Linares ha aprovechado la conferencia de prensa para señalar la manera en que Duarte lograba acuerdos en el Congreso, comprando a diputados, dando dádivas o presionando, y ha dicho que eso no ocurrirá en su gobierno. Todos lo apoyamos en ese tema; los diputados locales en Veracruz fueron convertidos en dóciles (aunque onerosas) prostitutas que decían sí a todo lo que les ordenaba su proxeneta, a cambio de dinero, negocios fáciles, bienes raíces, permisos o concesiones. Pero no toda negociación ha de orientarse por los mismos senderos.

Un punto que puede ser favorable en los próximos días ha sido su posición respecto a la imposibilidad para reintegrar a ayuntamientos el recurso no otorgado por Duarte pero, al mismo tiempo, su disponibilidad para brindar recursos estatales para terminar obras inconclusas. Ese ha sido un guiño, en medio de una larga lista de improperios contra quienes se han negado a autorizarle su iniciativa.

En efecto, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares aclaró en la conferencia de prensa que la ley de Disciplina Financiera limita que pueda contratar un crédito para pagar los 4 mil millones que debe a los Ayuntamientos de fondos retenidos en 2016, pero añadió que están analizando la posibilidad de apoyar a los municipios para el pago en la conclusión de obras.

Es posible que el acercamiento de Yunes Linares con el visible líder de los alcaldes priistas que han reclamado los recursos retenidos, el alcalde xalapeño Américo Zúñiga Martínez, permita establecer un puente de entendimiento para alcanzar en el Congreso un acuerdo tan necesario como vital para el futuro del estado.

Con quienes nada podrá hacer es con los diputados de Morena. Este miércoles de ceniza, Amado Cruz Malpica, coordinador de la bancada, pidió algo que puede ser solo un distractor para evitar que su partido cargue con las consecuencias de no autorizar la reestructuración de la deuda. Y es que dice que su bancada pide más detalles. “Se tiene que decir a los veracruzanos cuánto se va a reestructurar, con quién se va a reestructurar, cuánto es de la reestructuración; cuando haya esa información, entonces tendremos una discusión seria. Mientras, no hay condiciones”. Lo que no dice el sureño es que muchos de esos detalles solo se pueden obtener si se inicia la reestructuración, y no antes.

Para dimensionar las consecuencias, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares dijo que, de aplicarse las penalizaciones de bancos y del Sistema de Administración Tributario (SAT) por las deudas que tiene el gobierno de Veracruz, se retendrán más de mil 600 millones de pesos mensuales de las participaciones federales que deposita Hacienda Federal, por lo que el Gobierno del Estado sólo contaría con 500 millones de pesos para la operación de las dependencias y los poderes del Estado, lo que generaría una grave crisis social, económica y política en Veracruz. Añadió que el SAT requiere el pago inmediato de 13 mil millones de pesos que se retuvieron a trabajadores pero no se enteraron a la Hacienda federal, mientras que Banobras pide el pago de tres créditos por montos de mil 200 millones, mil 074 y 503 millones de pesos, y está pendiente el pago de 5 mil millones del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) que se deben a Fovissste.

La situación, en efecto, es dramática. Por eso es indispensable que en Veracruz haya gobiernos dialogantes y no meros golpeadores mediáticos.

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En la SEV se privilegia a duartistas

En la SEV se privilegia a duartistas

El secretario de Educación de Veracruz, Enrique Pérez Rodríguez, con historial de duro, rostro de malo y alejado de la candidez discursiva, ha resultado una verdadera paradoja: ha despedido sin clemencia a decenas de trabajadores por contrato o compensación de la SEV, sin brindarles la mínima oportunidad de diálogo o negociación, pero se comporta como un tierno minino cuando se trata de enfrentar a ciertos sindicatos. Pongamos como ejemplo, el SUTSEM.

Aquí hemos comentado cómo, con el auspicio de Ricardo Diz Herlindo, dirigente de dicho sindicato y sedicente compadre de Miguel Ángel Yunes Linares, los integrantes de la cuadra mayor del exdirector del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos de Veracruz (Cecytev), Fernando Arteaga Aponte, habían pasado de autoritarios funcionarios a combativos sindicalistas, con lo que la promesa de tirar a la calle con una patada por el trasero a quienes fueron los más fieles soldados de Javier Duarte de Ochoa ha quedado rápidamente en una falsa leyenda.

Y, bueno, solo basta con ver al propio gobernador Yunes abrazándose con los diputados federales que él mismo ha acusado de ser cómplices del robo del siglo a Veracruz, como cuando apapachó justamente al extitular de la SEV y hoy diputado por el distrito de Xalapa Rural, Adolfo Mota Hernández, para saber que todo es una pantomima.

Pues resulta que, pese a contar con todos los elementos para echar abajo una delegación sindical del SUTSEM creada al vapor, el secretario de Educación ha cedido a todos los caprichos de la herencia maldita del Cecytev, poniendo en entredicho a la propia directora (ahora dicen que solo es encargada de la dirección), Yali Sotelo Altúzar.

Este viernes se habrían reunido con ella en su oficina para avanzar en los acuerdos que están poniendo a esa institución bajo el yugo del duartismo y el sindicato. Vea usted los acuerdos que comunica el SUTSEM a sus agremiados, si no me cree:

“1. La Dirección General [del Cecytev] reconoce y se compromete a respetar el derecho de asociación, es decir, respeta y reconoce su afiliación a nuestro sindicato [SUTSEM].

“2. El Secretario de Educación instruyó a la Lic. Yali Sotelo Altúzar para que emita una circular en la cual se instruya al personal Directivo de Planteles y de Dirección General, en el sentido de dar un trato igualitario a los trabajadores sin distingo de su filiación sindical.

“3. La Dirección General se comprometió a que dependiendo de la disponibilidad de recursos financieros, se cubrirán los sueldos pendientes de pagar a los representantes de la Delegación Sindical (Francisco Camacho, Vigilio Torres y Carlos Molina) [los más cercanos secuaces de Arteaga Aponte], así como aguinaldo y otros conceptos. Y también los pagos pendientes de todos los trabajadores [se les estaba olvidando].

“4, La Dirección General se compromete a respetar los derechos laborales y todas las prestaciones adquiridas, quedando pendiente el análisis y discusión del convenio celebrado entre el SUTSEM y el Colegio, mismo que fue suscrito por el anterior Director General [Fernando Arteaga Aponte].”

Con ello, don Enrique Pérez Rodríguez se ha convertido en un verdadero fiasco: ha golpeado a indefensos empleados de la SEV con los despidos y ha coronado su actuación con un acuerdo oscuro que asegura la permanencia, incluso con comisión sindical con goce de sueldo, de quienes forman parte de una organización política priista, que aprovechó los recursos públicos para su labor.

Allá ellos.

Peña Nieto debe responderle a Veracruz

Peña Nieto debe responderle a Veracruz

Aurelio Nuño debió ler con atino el mensaje que le envió el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares al presidente Enrique Peña Nieto: la Federación debe apoyar de manera extraordinaria a Veracruz. “No pedimos limosna”, dijo claramente este jueves en su toma de protesta ante el Congreso local.

Y sí, el gobierno federal está obligado a responder con recursos adicionales a un estado que aportaba buena parte del PIB nacional y que ha caído en desgracia a los ojos de un mandatario que, desde que tomó posesión en diciembre de 2012, supo que Javier Duarte de Ochoa estaba esquilmando groseramente a los veracruzanos y no hizo absolutamente nada.

De nada sirve que en los últimos actos presidenciales Peña le haya pintado mocos, como coloquialmente se dice; de nada sirve que el PRI lo haya expulsado de sus filas y que la PGR haya girado una orden de aprehensión que no ha podido (o no ha querido) ejecutar porque lo dejó que huyera; de nada sirve que en el Consejo Político Nacional, Peña Nieto se haya querido vestir de gloria atacando a la corrupción.

admin-fotos-2016-12-01-general-409722-jpgDurante cuatro años de su gobierno, miles de millones de pesos de los fondos federales fueron desviados desvergonzadamente hacia cuentas personales de Duarte y de su gavilla de malhechores; se lo dijo claramente la Auditoria Superior de la Federación, cuyo titular presentó innumerables denuncias ante la PGR sin que siquiera le dieran acuse de recibo. Por omisión, Peña Nieto fue cómplice del desfalco más escandaloso de la historia a un estado de la Federación.

Yunes Linares reveló que propuso al Presidente de la República crear una comisión para sacar a Veracruz de la pobreza y la crisis financiera que generaron las últimas dos administraciones priistas, cuyos pasivos superan los 100 mil millones de pesos. Esa situación ha generado, dijo, una crisis humanitaria en nuestro estado.

Y esos problemas financieros, en efecto, se deben a la corrupción que fue consentida y solapada, y que brotó y quedó al desnudo porque se dio la alternancia en las urnas y se derrotó al régimen. “La crisis financiera parece insalvable; en número es casi imposible dimensionar, pero la sufre en la vida cotidiana cada veracruzano”.

Para salir de esa crisis, afirmó, se solicitó el apoyo del Gobierno federal, porque es indispensable y porque se tiene derecho, “Somos parte sustantiva de la federación y ello da razón y fuerza a la demanda. Del gobierno federal no demandamos limosnas, exigimos justicia y equidad”.

Yunes Linares lo dijo con todas sus letras: Veracruz ha aportado y aporta a la Federación mucho más de lo que recibe históricamente, por lo que hoy que se atraviesa una crisis sin paralelo, por la corrupción, se demanda una respuesta favorable a las demandas del gobierno.

Y calificó como indebido que mientras a Veracruz se le niegan fondos para resolver una crisis humanitaria, se destinen miles de millones de pesos a otras entidades para obras que no tienen un sentido de urgencia. “No estamos de acuerdo en el manejo discrecional de los recursos federales, la federación somos todos y la distribución de los recursos debe ser equitativa, justa y solidaria”.

Aunque reconoció que Enrique Peña Nieto ya externó su solidaridad y compromiso con Veracruz, se dijo confiado que en breve sus colaboradores actuarán con sensibilidad y apoyaran a Veracruz. “No se trata sólo de salir de la emergencia, si no de resolver a fondo el problema y poder plantear el futuro de Veracruz sobre otras bases que no sean la urgencia diaria”.

Para respaldar esta demanda y dar pistas de lo que se puede hacer para mejorar la relación Estado-Federación, pidió que Veracruz sea incluido en el Plan Nacional de Zonas Petroleras, como ya ocurre con Tabasco y Campeche, y solicitó que se acelere la instalación de la zona económica de Coatzacoalcos, donde se instalará una empresa ancla en los siguientes dos años.

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¿Quién nos puso en manos de un sociópata?

¿Quién nos puso en manos de un sociópata?

 

De la larga pesadilla que hemos padecido en los últimos seis años los veracruzanos, Fidel Herrera Beltrán tiene toda la culpa. Mientras le tocó saquearnos, supo poner a Javier Duarte de Ochoa (gobernador con licencia, prófugo de la justicia) a favor de su latrocinio y lo eligió para que le cuidara las espaldas.

Poco le importó a este cretino de baja estofa dejarnos al peor roedor de los de su cuadra que, desde el inicio de su gobierno, robó a manos llenas y despilfarró en lujos el poco dinero de los veracruzanos.

Muchos analistas han hecho algunos ejercicios para imaginar qué hubiera pasado con Veracruz si en lugar de este desquiciado hubiera optado por otra de sus monedas, ya sea Érick Lagos Hernández o, incluso, Jorge Carvallo Delfín, y todos coinciden en que la situación no habría llegado a los extremos en que lo hemos padecido.

Aunque considerados de la misma casta y gustar de disponer abundantemente de los fondos públicos, lo cierto es que ninguno de ellos hubiera tenido destellos de suicidio político; lo que hizo Duarte escapa a toda norma, incluso a aquellas no escritas que establecen el comportamiento de la corrupción en el sistema político mexicano. Pero es que Duarte se llevó cuanto pudo desde que pisó por primera vez su oficina en Palacio de Gobierno.

En efecto, Fidel nos dejó a un sociópata. Duarte de Ochoa es de esos mentirosos que nunca dejan ver sus pensamientos y emociones. Con una alta autoestima, siempre se pensó como alguien grandioso, sin ninguna reserva en pasar por encima de los demás y, como todo sociópata, siempre supo obtener lo que quiso, mintiendo y manipulando.

Su trastorno psíquico, sin embargo, lo ha llevado cerca del cadalso. Los sociópatas suelen tener comportamientos riesgosos, ser irresponsables e impulsivos, y pueden perfectamente transformarse en criminales. No solo fue mentiroso con los demás; también lo fue consigo mismo y se creyó a pie juntillas. Y en su afán de riqueza no estuvo solo; tuvo de lado y lado familiares que lo impulsaron siempre a ir más lejos: tanto del lado de los Duarte de Ochoa como de los Macías Tubilla.

Lo que hemos ido conociendo con base en lo señalado en la prensa nacional, gracias a las denuncias presentadas por la PGR, solo corrobora lo que hemos ido sospechando y, en nuestro caso, señalando en nuestros comentarios periodísticos.

El tamaño del saqueo ha sido descomunal, nunca tuvo el cuidado de protegerlo con mecanismos más intrincados como lo hizo en su momento Fidel Herrera, hizo participar a toda su familia directa y política, hoy implicada en presentes y futuras persecuciones judiciales; no aseguró que su sucesor estuviera obligado a cuidarle las espaldas y, lo que es peor, se confrontó ridículamente con su jefe político, Enrique Peña Nieto, y con su partido.

Lo terrible es que el Presidente de la República, conociendo los abominables desfalcos, haya dejado solos a los veracruzanos. Y ya no hablemos de los niveles de violencia e inseguridad a que fuimos sometidos.

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¿Por qué tardó tanto el gobierno federal?

¿Por qué tardó tanto el gobierno federal?

Si el apoyo federal a Veracruz en materia de seguridad pública estaba condicionado a la salida de Javier Duarte de Ochoa, ¿por qué se tardaron tanto para obligarlo a que solicitara licencia al cargo? ¿Por qué a 45 días de que termine la gestión priista, con gobernador interino a bordo, el presidente Enrique Peña Nieto y el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, han decidido que es hora de intervenir en Veracruz?

Durante los más de cuatro años que lleva la actual administración federal, salvo cumplir con dejar a la Policía Naval en el puerto jarocho (que incursionó ahí por órdenes de Felipe Calderón), el régimen de Peña Nieto dejó a los veracruzanos en franca vulnerabilidad ante el crimen organizado y la delincuencia común por meros cálculos políticos, para no dejar mal al cómplice, al paladín del nuevo priismo, aun a costa de miles de víctimas inocentes.

Este lunes, por fin, acompañado del gobernador interino Flavino Ríos Alvarado, Osorio Chong se presentó en Coatzacoalcos para anunciar que en Veracruz, contra lo que pidieron los senadores Fernando y Héctor Yunes (que insistían en la presencia de la Gendarmería Nacional), será la Secretaría de Marina-Armada de México la que encabezará las acciones de combate a la delincuencia.

La pregunta que se hicieron en Coatzacoalcos y, luego, en todo Veracruz es ¿por qué para el titular de la Segob el recrudecimiento de la violencia y la inseguridad es cosa de coyuntura, un descuido motivado por la transición, cuando la hemos padecido por oleadas durante los seis años en que sufrimos la macabra broma de ser gobernados por un sociópata como Javier Duarte?

Acaso ha sido un eufemismo, o un recurso para escapar a una responsabilidad que no ha sabido afrontar el gobierno al que representa. La demanda de intervención federal tiene muchos meses; es posible que varios actores políticos la hayan hecho más ruidosa por el periodo electoral que tuvo su culmen el 5 de junio pasado, pero los datos obraban en poder del gobierno federal, y eran sumamente preocupantes.

¿No quisieron atender los llamados de legisladores, grupos sociales, organizaciones no gubernamentales y alcaldes, que imploraban la intervención de las fuerzas federales, para evitar que se identificara en el gobierno estatal priista una peligrosa incapacidad para atender este tema y, con ello, generar la derrota electoral del PRI que finalmente sobrevino?

¿Se dejaron convencer por un gobernador como el que pidió licencia la semana pasada, quien siempre decía que podía combatir solo a los delincuentes y que, incluso, fue cerrando la llave de la Sefiplan a los recursos acordados para mantener a la Marina en calles y caminos de Veracruz?

Por otra parte, aunque Miguel Ángel Osorio Chong señaló que la intensificación de la incidencia delictiva fue motivada por espacios para la delincuencia generados por el cambio de administración pública estatal, quienes hemos vivido en este estado podríamos parafrasearlo señalando que sí, que esos espacios se han dado por el cambio de administración, pero la que fue de Fidel Herrera a Javier Duarte de Ochoa.

No cumplieron los gobiernos locales

chong-flavino-2El hidalguense dijo muchas cosas entre líneas. Por ejemplo, que el gobierno estatal no había cumplido con su responsabilidad y tampoco lo habían hecho los ayuntamientos, esto último posiblemente para responderle al alcalde local Joaquín Caballero Rosiñol, quien ha estado muy intenso en la vocería de los municipios sureños en medios estatales y nacionales sobre el tema de la seguridad.

“Cada quien tiene que hacer su parte. Nosotros no hemos dejado de hacerlo, pero físicamente se requiere ver la acción que tienen que asumir los estados para que la coordinación surja y dé buenos resultados y tiene que haber condiciones políticas”, dijo Osorio Chong, y añadió:

“Esto no puede sostenerse, tienen que hacer su esfuerzo, tienen que cumplir con su obligación los municipios y tienen que cumplir con su obligación los Estados. Estamos trabajando con los estados, que sepan que seguiremos dándole el respaldo y el apoyo, pero tenemos que ver un esfuerzo en reformas y en conformación de policías”.

También envió un mensaje que involucra tanto al gobierno que fenece (encabezado ahora por Flavino) como al que viene (aunque muchos dicen que Yunes Linares no llegará por un supuesto acuerdo entre Osorio Chong y el escapado Javier Duarte), para que olviden los conflictos y se centren en lo importante:

“Hemos estado haciendo un llamado a la cordura, a entender que ya pasó el proceso electoral, a entender que si alguien tiene que ver con algún tema del ejercicio personal de la administración pública pues que lo enfrente ante la autoridad respectiva, pero que la ciudadanía no puede estar en este enfrentamiento de discurso, de posiciones que no ayudan a construir”.

Como quiera que, finalmente, se logró el aterrizaje de la acción federal, es de esperar que la acción concertada y abierta contra el crimen organizado surta pronto sus efectos en Veracruz y, en particular, en la zona sur. Y habrá que ver si esta colaboración se mantiene a partir del 1 de diciembre en que comienza el bienio que gobernará la alianza PAN-PRD, como Miguel Ángel Yunes Linares a la cabeza.

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La última treta de Duarte: licencia para escapar

La última treta de Duarte: licencia para escapar

 

No servirá de mucho que Javier Duarte de Ochoa haya pedido licencia para no concluir en los 48 días que le restaban en su encargo como Gobernador del Estado, pero nadie puede negar que millones de veracruzanos (sí, millones) expresamos –viendo al cielo, en un gesto aprendido– nuestro beneplácito porque esto hubiera sucedido. ¡Por fin!

Y no servirá por dos cosas: uno, el gobernador interino salió de su cuadra y seguirá suministrándole recursos para su “defensa”, lo que significará que no nos habremos salvado de la enorme sangría financiera, y, dos, la intención del cordobés es disponer de todo su tiempo para dedicarse en cuerpo y alma a combatir a Miguel Ángel Yunes Linares y tratar de que no tome posesión el 1 de diciembre, además de buscar salvar el pellejo de una guillotina que ya cae con una fuerza y una contundencia descomunales.

Quedan dos dudas: ¿Fue obligado por el gobierno federal a pedir licencia ante la descomposición evidente del estado y la fractura política que vive Veracruz, lo que estaría poniendo en riesgo una sucesión pacífica de poderes, o simplemente responde a una estrategia político-jurídica recomendada por el cuerpo de abogados contratado, según dijo Yunes Linares, con un anticipo de 200 millones de pesos?

En contra de la primera hipótesis estaría la evidente actitud pusilánime e, incluso, protectora del presidente Enrique Peña Nieto (pese a sus muy ensayados desplantes y a la instrucción dada al PRI nacional de suspenderle sus derechos como militante) con un gobernador que le aportó muchos recursos financieros a su campaña presidencial (se habla de 2 mil 500 millones de pesos), a costa de una tesorería endeudada.

Echarlo a patadas del Palacio de Gobierno (como buena parte de la población y de las fuerzas políticas demandaban hace mucho tiempo) hubiera tenido el riesgo de que Duarte filtrara en qué consistió el monto detrás de la complicidad durante cuatro años, lo que hubiera significado una cuenta más al rosario de actos de corrupción presidencial.

Entonces, queda la pregunta: ¿Javier Duarte se fue por la libre a confesarse con monseñor Carlos Loret de Mola, luego de que –según informa Jenaro Villamil en Proceso– Televisa le volvió a abrir la puerta gracias a que el titular de Sefiplan, Antonio Gómez Pelegrín, “se comprometió con Fernando Landero, director de la Fundación Teletón, a liquidar los 100 millones de pesos pendientes por el mantenimiento” del CRIT de Poza Rica? (Según Villamil, el mismísimo Landero lo reveló al periodista Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula).

Todo esto huele mal. No solo hemos esperado infructuosamente la intervención del gobierno federal para que Veracruz no se siguiera yendo a la mierda, lo que no logramos ni siquiera en la petición de la intervención de la Gendarmería Nacional ante la gravedad de la inseguridad pública, sino que antes de a los veracruzanos, el deletéreo gobernante ha preferido irse a la televisión nacional para anunciar que pediría licencia para salvar su honor.

Insultante, de verdad. Lo que no podemos negar es que, aún en su eutanasia (como califica Leonardo Curzio, de El Universal, a este acto de reducir la larga agonía “de un gobernador que ha acumulado descrédito en todas las materias del ejercicio gubernamental”), Duarte lo ha hecho con todos los reflectores nacionales sobre su adelgazado rostro. Hizo como aquellos que se suicidan en vivo a través de una red social, con la diferencia de que regresó a Xalapa vivito y coleando a instrumentar el nombramiento de su interino: Flavino Ríos Alvarado.

Lo que a todas luces es lastimoso para Veracruz es que, aún en su vergonzosa despedida, utilizó abundantes recursos públicos, de esos que ya no alcanzan ni para pagar a los pensionados, tanto para pagar a Televisa (que ya mostró por qué tan furiosa estaba con Duarte) como para viajar en avión oficial de ida y vuelta a la Ciudad de México.

En conclusión, nada resuelve su solicitud de licencia, pero ha dado una pequeña alegría a los jarochos. Por eso tal vez, fue más popular en Twitter el hashtag #FelizMiercoles que #Javier Duarte, aunque hayan estado tan vinculados entre sí.

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